La noche siguiente, Michelle envió un mensaje a Lucio.
Pietro le había explicado que su hermano de sangre vivía, desde la desaparición de Michelle, en Génova, donde había aprovechado sus numerosos contactos en la Corona de Aragón para servir de enlace a los negocios de Venecia con Iberia. Realmente eran ambas tierras puramente lasombra y muchos lasombra empleaban sus servicios para trasladarse en barco de un sitio a otro. Se había especializado en servicios de guardaespaldas y de lograr rebaños, a parte de tripulaciones discretas, y así se ganaba bien la vida. Era conocido y respetado, y aquello favorecía a Michelle, que tenía planes para él, de modo que en su mensaje le pidió que hiciera lo posible por congraciarse todavía más con lasombra y Sabbat.
Aprovechando su regreso, Caterina, la chiquilla de Pietro, quería aprovechar para presentarle a su chiquilla Elisa, al frente de la academia de Milán. El mecenas de la academia de Milán era el conde Ludovico Sforza y un tal Leonardo ejercía de director de la escuela milanesa mientras que Elisa supervisaba al alumnado en busca de potenciales chiquillos. De hecho, al parecer Leonardo, llamado Da Vinci, tenía mucho más talento de lo habitual y Elisa se veía en un dilema: abrazarlo o dejarlo envejecer, como cara pública que era de aquella institución, las Academias.
Entre los estudiantes de Florencia, por otra parte, había un tal Michelangelo Buonarroti, un jóven tan talentoso que también estaba apuntando maneras para futuro Toreador. Para futuro chiquillo de Michelle de Mauvernay, de hecho.
Hizo llamar a Joanna, la joven ravnos que apadrinaba, con la intención de dar una gran fiesta en la que entrevistarse con el representante de Monçada, de Milán y utilizar su poder para hacer algunos trucos sorprendentes, pero mientras planeaba la celebración, recordando a sus chiquillos y sus apadrinados, decidió dar también una pequeña fiesta para ellos. Después de conocer a Favole en Thorns, sentía curiosidad por si tendría en el mundo más progenie desconocida, y una fiesta le parecía un buen modo de reunirlos a todos. Envió invitaciones a sus cuatro chiquillos y a Joanna, con la petición de que a su vez invitaran a su progenie para una fiesta en Venecia, y mientras preparaba el encuentro, aprovechó para volver a los brazos de María, bajo la superficie de Malta, y con ella pasaba largas horas.
Sin embargo, nada fue tan sencillo y, una noche mientras organizaba la fiesta, recibió la visita de María en su balcón, oculta a los ojos del resto. Le habló de los planes para la fiesta, de como pensaba agasajar en ella al Príncipe de Venecia para ganar su favor, y aprovechar la celebración para entrevistarse con el lasombra enviado de Monçada. A la mención de Alfonso de Venecia, María alzó una ceja.
_ Ese es peligroso, Michelle.-dijo- Le conocí bien hace tiempo, cuando era un joven cainita ambicioso que deseaba destacar a ojos de Narsés. A él y a su chiquillo, Damien. Si él controla Venecia y haces este despliegue de poder en su ciudad, créeme. Te matará, pues es exactamente lo que él hizo en Constantinopla hace más de trescientos años, con la excusa que él ayudaba a cruzados de Tierra Santa. Y mira. Miguel murió, y él fue príncipe. No puedo ni imaginar cuántos ojos debe tener puestos en tu casa ahora que sabe que estás reuniendo a tu progenie. Es... O era al menos, desconfiado. Le visité antes de la caida de Miguel en un viaje a Constantinopla. Su territorio era un barrio entero, el barrio latino. Armó a caitiffs y los lanzó a matar vampiros que le molestaban. Caitiffs... No tiene honor, ni orgullo.
Michelle sintió que el suelo se hundía bajo sus pies. No había pensado en aquello.
_ ¿Qué sugieres?- inquirió a su amante.
_ ¿Qué te recomiendo? Anular la fiesta mostraría debilidad a sus ojos, Michelle. Ya has movido tus engranajes. Él ya habrá visto el primer paso de un ataque. ¿Cuántos vampiros de tu linaje vendrán? Sin contar que has invitado a los toreador locales, aliados naturales de tus chiquillos.- Michelle dio un número aproximado- Y lo que me has contado de Rafael... ¿Te imaginas que alguno de sus amigos que estuvo en Thorns os viese juntos, o sospechase algo? Dudo que sea el caso, pero... Y si lo fuera...
Michelle apretó su mano.
_ Ya está todo en marcha, no podemos volvernos atrás ahora.- María se volvió entonces y la miró con fanatismo a los ojos.
_ Tomemos Venecia.- Michelle quedó clavada en el suelo, no podía creer lo que oía- Llama a tus amigos Fundadores. Tienes a Rafael de tu lado. Si lo llamamos juntas, nos ayudará.
Agitando los rizos pelirrojos, Michelle negó vehemente con la cabeza, aún estupefacta con lo que acababa de oir.
_ ¿Qué? ¿Ahora?-acertó a decir- ¿Tan cerca de recuperar Florencia?
_ Florencia es una ratonera. Está en el centro. No tiene puerto. No tiene fronteras cercana, Venecia es vulnerable. Milán esta aquí al lado. Este Sabbat o como quiera que se llame aún es joven. Una afrenta así puede ser dilapidada.
Michelle negó con la cabeza de nuevo.
_ No María. No perderé lo que tanto tiempo me ha costado conseguir, ni siquiera por Venecia.- su voz fue dura, sin dar pie a réplica, y María se apaciguó, bajando la mirada.
_ Está bien.- concedió- Pero hay que pensar en algo por si Alfonso intenta algo. Tu progenie nunca ha sido guerrera. La suya viene de luchar contra los otomanos. Si detecta la más leve amenaza, créeme. Te borrará del mapa a ti y a todos los tuyos. Se los has reunido. En su puerta, en su casa. Míralo desde el punto de vista de un depredador: todos los contactos, todas las escuelas... En un movimiento puede tenerlas, y nadie os podrá vengar. Y sin ceder Florencia...
Michelle se dejó caer abatida contra la balaustrada.
_ María, no puedes hacerme esto ahora. ¿Por qué esperaste tanto para decirmelo?
También ella parecía terriblemente preocupada.
_ Porque no sabía el alcance de tus invitados, ni que Alfonso estaba aquí.- dijo- Y Malta está demasiado lejos de todo... - añadió con rabia, dando un puñetazo al brazo de la silla. Michelle volviò a sujetar su mano con ternura.- Me he dormido, Michelle... Mi pequeña Michelle...
De pronto enmudeció y contempló silenciosa la ciudad a sus pies, dormida y bañada por la luz de la luna.
_ Sus canales son hermosos, ¿no crees?- dijo al fin. Michelle asintió.
_ Lo son, pero echo de menos la luz de Florencia.
_ Y yo, y yo...- respondió la que fue reina de Florencia- Pero las polillas van a la luz y mueren en sus brasas. No nos convirtamos en polillas, mi amor...
Se miraron y Michelle recordó una vez más lo mucho que la amaba.
Tomaron la decisión de trasladar la fiesta a algun lugar fuera de la ciudad, donde la amenaza que pudiera sentir Alfonso fuera menor, y en los días que siguieron, María se encargaría de buscar la manera de evitar el desastre.

25 abr 2006
4 abr 2006
Sesión Sexagésimo Segunda: Tratos
La noche siguiente, Michelle despertó de nuevo en su cuerpo. El debate siguió, de costumbre, en el claustro, y al terminar, sintió una suave mano en el hombro y se encontró con la mirada de Ariadna.
_ Rafael quiere hablar contigo.- dijo la muchacha.- Está en el salón de comidas de los hermanos. Yo debo quedarme aquí.
Michelle asintió y con paso solemne acudió a encontrarse con el fundador, aunque de buena gana se hubiera reunido primero con Hardestat. Rafael estaba con tres personas, a las que con un gesto hizo marcharse en cuanto la vio entrar, de modo que ambos quedaron de pronto solos en el comedor. Michelle se inclinó en una respetuosa reverencia.
_ Me han dicho que queríais hablar conmigo- dijo. Rafael asintió y le señaló con la mano la silla que había frente a él, de modo que tomó asiento.
_ Dime... ¿Quieres entrar en la corte de Hardestat?
Michelle alzó las cejas.
_ Pensaba que era algo que no estaba en mi mano decidir... Hardestat fue bastante claro en cuanto a eso la pasada noche.
_ Habrás visto que Hardestat y yo no estamos muy de acuerdo en ciertas cosas sobre cómo debe ser la Camarilla- respondió Rafael, atusandose el bigote con elegancia- Y yo sé qué hiciste a Tyler. Puedo hacerle apechugar, pues sé que no fue él quien hizo caer a Tyler. Pero eso te implica a ti ¿Comprendes?
Asintió, por supuesto que comprendía. Pretendía utilizarla como medio de presión para forzar a Hardestat a aceptar la Mascarada.
Meditó un instante sus opciones. Sabía que de manera tan precipitada, olvidaría factores importantes a la hora de tomar su decisión, y el tiempo apremiaba.
_ ¿Y bien?- inquirió Rafael.
Lentamente, Michelle procedió a explicarle su precio. Principalmente consistía en apoyo, protección y no intromisión en sus negocios y asuntos, así como de cara a la apertura de Academias fuera de Italia, en territorio francés, e incluso más allá, aunque sabía que en el momento que aceptara, el territorio germano quedaría excluido de sus perspectivas. Sin embargo Rafael tenía influencia en territorios Toreador, y aunque aquello quisiera decir Francia, implicaba también otros muchos lugares, de utilidad para Michelle. Si aquello resultaba como esperaba, ya sería un gran triunfo para ella. Pidió además el matrimonio de algún poderoso señor mortal con tierras, del cual poder obtener más rentas para su ya abultada fortuna. Rafael prometió dar una fiesta para ella en Francia, con el fin de que encontrara algun esposo de su gusto de entre los señores.
Rafael parecía convencido de que tener a Michelle de su lado bastaría para que Hardestat aceptara el establecimiento de la Mascarada, aunque Michelle se mantuvo escéptica a aquel respecto, a sabiendas de que aquella elección, como la contraria, la compremetía seriamente. Rafael prometió una escolta para ella, con la condición de que abandonara Thorns antes de la última noche, cosa que Michelle aceptó sin demora, alegando que se marcharía en cuanto hubiera hablado con Hardestat. Quedaron en reunirse al cabo de una hora, y se separaron.
Michelle en aquel tiempo ordenó a sus sirvientes que recogieran sus cosas con disimulo, y ella misma se dedicó a charlar superficialmente con sus amigos y conocidos, puesto que había estado distante con ellos desde que llegara y no quería quedar en malos términos, y decidió enviar un mensaje a Vykos para que no diera ninguna orden a sus hombres. Al cabo de una hora, acudió al lugar en que debía reunirse con Rafael y lo encontró cubierto con una capa, tratando de pasar desapercibido. Ambos salieron del monasterio y accedieron a los jardines exteriores. Bajo las estrellas, Hardestat esperaba solo, sentado en un banco. También él iba cubierto con una capa y Michelle maldijo no haber pensado en cubrirse ella misma, llamativa como era. Rafael le pidió que esperara en un banco algo alejado mientras él hablaba con Hardestat, y Michelle aceptó, complacida de no tener que enfrentar los ojos del viejo ventrue.
Rafael se sentó junto al fundador y hablaron quedamente, y cuando Hardestat se volvió para mirarla, Michelle pudo ver claro su gesto de disgusto al verla del lado de Rafael. Al cabo de unos minutos, Rafael asintió con la cabeza y Hardestat se marchó por su lado. El fundador Toreador se quedó solo en el banco y le hizo un gesto a Michelle para que se acercara.
_ Por favor, sentaos, signora.- dijo cuando llegó a su lado, y Michelle tomó asiento junto a él.- Hardestat ha accedido. Como era de esperar está molesto con vos. Dos han sido sus peticiones, una tiene que ver con vos. Ni vos ni ningún chiquillo o chiquilla de Michelle de Mauvernay será bienvenida en Alemania. Se os respetará siempre que Alemania quede fuera de vuestras actividades. La pena por violar el territorio de los ventrue germanos es la Caza de Sangre. Pero fuera de Alemania, no actuarán bajo presión de iniciar un conflicto con Francia. Mi protección, pues, estará garantizada en Francia y en sus territorios aliados.
Michelle asintió, era menos terrible de lo que había podido esperar.
_ Espero que no hayáis olvidado lo que hablamos hace algunas noches.- dijo Michelle.
_ No lo olvido, señora. Sigue en pie.
Michelle se levantó y acomodó su vestido.
_ Entonces ya sabéis donde encontrarme ¿Está lista mi escolta?
Rafael se puso en pie y señaló con un gesto hacia el este.
Nada más dijeron, pues no había más que decir. Michelle se encaminó en la dirección que Rafael había señalado, y al final del sendero que seguía, vio un carro. Un sirviente se acercó a ella y la saludó cortesmente.
_ Buenas noches, mademoiselle...- dijo, inclinandose en profunda reverencia- Soy Jean Luc, mi señor ha ordenado que os escolte en persona hasta donde deseéis ir. Estoy a vuestro servicio.
Michelle deslizó la mirada por el lugar: Rafael había puesto a sus pies un sirviente, un cochero y cuatro guardias armados. Asintió y subió al carro.
Se dirigieron al puerto en que el Déjá Vu esperaba. Tardaron dos noches, con lo cual Michelle supuso que Thorns habría llegado a su final y que fuera lo que fuera aquello que tramaba Vykos, habría ocurrido ya. Sus sirvientes llegaron trás ellos, apenas unas horas más tarde, y zarparon sin más dilación, dejando en tierra a la escolta de Rafael, que constituían unos cuantos ojos más de los que Michelle deseaba de aquel cainita. El viaje por tierra una vez en Francia fue largo pero plácido, y no recibiò por el camino noticias de Thorns.
Llegó a Venecia y todo parecía estar en orden, sin más apuros o alegrías que las esperables en los negocios de los que se valían ella y su progenie. Pasado un mes, llegaron las primeras noticias desde Thorns. Al parecer, durante la noche de conclusiones, los anarquistas arrasaron la villa de Thorns hasta los cimientos y Thorns había dejado de existir.
La Haceldema.
Al aprecer las fuerzas de la Camarilla se enfrentaron a los anarquistas con escaso éxito, pero no hubo ni un solo superviviente de entre la población mortal, que murió de las maneras más horribles. Los tzimisce no se habían contenido usando su viscisitud y la masacre había sido terrible. Y apenas un mes más tarde, llegaron noticias nuevas, pero esta vez mucho más cercanas, de los lasombra italianos. Un enorme cónclave se estaba reuniendo en la península itálica, llamando a la creación de un gran Sabbat contra los opresores de la Camarilla. La convención se llevaba a cabo en Milán, y lo firmaban Monçada, Radu y Vladimir Rustovich, entre otros... Michelle, que ya había tenido bastante política por un par de décadas, envió a Pietro a la convención, y al poco tiempo comenzó a recibir las esperadas noticias: se había constituido una nueva organización, el Sabbat, que agrupaba a los descontentos de la camarilla y a sus enemigos naturales, los lasombra y los tzimisce, aunque incluía en sus filas desde assamitas hasta toreador. Pietro los definió como "una panda de locos y canallas con más hambre de sangre que sentido común", aunque los planteamientos que planteaban se parecían peligrosamente a los dichos por Vykos en Thorns. Pocos días después, llegó a Venecia un enviado de este Sabbat, concretamente hasta la puerta de la gran casa de Michelle de Mauvernay en la ciudad. Sus sirvientes le avisaron de que un tal Lucio Marconi, de los Lasombra Sabbat, deseaba verla, y Michelle le hizo pasar.
Era un hombre delgado y oscuro, y sus ojos le dieron inmediatamente la impresión de pertenecer a un animal salvaje más que a lo qeu antaño fue un ser humano, por su ferocidad no contenida ni disimulada. Tampoco disimuló aquella mirada de deprededor al verla bajar, impecable, por las escaleras.
_ Decían que erais bella, signora, pero no hay palabras para describiros...-dijo- Gracias por recibirme, soy Lucio Marconi, hermano del Sabbat.
Michelle le saludó con cortés frialdad y le acompañó al salón, donde tomaron asiento.
_ Sentaos, por favor.- invitó- ¿Deseais tomar un refrigerio?
Casi pudo ver a Lucio relamerse.
_ Con sumo placer.
Con un gesto de la mano, Michelle hizo acercarse a una de las muchachas que constituían su rebaño. Para su sorpresa, Lucio Marconi tan solo tomó de ella lo justo para dejarla mareada. Michelle sonrió complacida: sería un asesino, pero tenía modales...
_ Deliciosa... El buen gusto toreador...- dijo, cortés. Michelle decidió que pese a sus modales,no deseaba andarse por otros derroteros.
_ Y bien, signore Marconi ¿En qué puedo ayudaros?
Marconi cruzó las manos sobre las rodillas.
_ Como sabréis, no hace mucho Italia ha visto nacer una nueva organización.
Michelle asintió levemente con desinterés.
_ He oído sobre ello, sí.
Su frialdad tuvo el efecto deseado. Lucio Marconi torció los labios ante su cortesía sobre el tema.
_ El caso es que sabemos de buena fuente que estuvisteis en Thorns, aunque no defendiendo las causas anarquistas.- continuó el lasombra- He venido a hacer una petición formal. Alineaos con el Sabbat.
Michelle se irguió cual cisne orgulloso.
_ Sin duda vuestra buena fuente os debió informar que igual que no apoyé la causa anarquista, tampoco apoyé ninguna otra.- contestó.
_ Muy cierto... Aunque dada vuestra situación con una base de poder amplia en Italia... hubiese sido de locos apoyar a la Camarilla estando las cosas como estaban aquí.
_ De igual modo tengo en mente expandir mis negocios fuera de Italia y tampoco puedo permitirme tener a la Camarilla en contra, como comprenderéis.
Una sonrisa de depredador se dibujó en los labios de Marconi.
_ Me temo, Signora,que vivis en una época que ya no existe. El tiempo en que uno podía seguir su camino ha pasado ya. La necesidad nos ha hecho unirnos a la causa más fuerte. El sabbat tiene demasiados enemigos como para poder quedarse indiferente ante los que no se declaran sus amigos. Y más cuando tiene tantos ojos y oídos como vos en nuestra tierra.
Michelle entrecerró los ojos.
_ Cortés manera de amenazarme, signore.
Lucio le respondió con una sonrisa afilada y amenazadora.
_ Gracias, trato de esmerarme en mis modales. De todos modos, debo decirso que no ignoramos vuestro poder, Michelle de Mauvernay, y que en el Sabbat tenéis el respeto de muchos.
La dama toreador calibró un instante sus palabras y al fin entrecerró las ojos con altivez.
_ Bien, siendo así, signore, me temo que no estoy en posición de aceptar por ahora ninguna propuesta, no al menos hasta que tenga unas ciertas garantías que dudo vos podáis darme.
Aquello pareció complacer a Marconi.
_ Se me ha autorizado a doblar la oferta de la Camarilla.- sonrió y sacó de un estuche que portaba, un pergamino que le tendió.
Michelle tomó el volumen y lo leyó, y se contuvo para que sus manos no temblaran de emoción al leer el contenido.
Le ofrecían el principado de Florencia, y con él la cabeza de la chiquilla rebelde que ahora se hacía llamar reina, así como un título de fuerza en el Sabbat. El privilegio venía firmado por el conde Radu, en representación de Vladimir Rustovich, y un lasombra al que no reconocía, en nombre de Monnçada. El documeto iba datado en Milán, durante la convención.
_ Esta es la oferta, aunque es negociable.- dijo Marconi cuando Michelle depositó el pergamino en su regazo.- Mi consejo es que no rechaceis.
Se puso en pie y Michelle le imitó.
_ Si me disculpáis, hay más gente a quien debo visitar en Venecia.- dijo el lasombra despidiéndose de ella, y dicho esto se marchó.
_ Rafael quiere hablar contigo.- dijo la muchacha.- Está en el salón de comidas de los hermanos. Yo debo quedarme aquí.
Michelle asintió y con paso solemne acudió a encontrarse con el fundador, aunque de buena gana se hubiera reunido primero con Hardestat. Rafael estaba con tres personas, a las que con un gesto hizo marcharse en cuanto la vio entrar, de modo que ambos quedaron de pronto solos en el comedor. Michelle se inclinó en una respetuosa reverencia.
_ Me han dicho que queríais hablar conmigo- dijo. Rafael asintió y le señaló con la mano la silla que había frente a él, de modo que tomó asiento.
_ Dime... ¿Quieres entrar en la corte de Hardestat?
Michelle alzó las cejas.
_ Pensaba que era algo que no estaba en mi mano decidir... Hardestat fue bastante claro en cuanto a eso la pasada noche.
_ Habrás visto que Hardestat y yo no estamos muy de acuerdo en ciertas cosas sobre cómo debe ser la Camarilla- respondió Rafael, atusandose el bigote con elegancia- Y yo sé qué hiciste a Tyler. Puedo hacerle apechugar, pues sé que no fue él quien hizo caer a Tyler. Pero eso te implica a ti ¿Comprendes?
Asintió, por supuesto que comprendía. Pretendía utilizarla como medio de presión para forzar a Hardestat a aceptar la Mascarada.
Meditó un instante sus opciones. Sabía que de manera tan precipitada, olvidaría factores importantes a la hora de tomar su decisión, y el tiempo apremiaba.
_ ¿Y bien?- inquirió Rafael.
Lentamente, Michelle procedió a explicarle su precio. Principalmente consistía en apoyo, protección y no intromisión en sus negocios y asuntos, así como de cara a la apertura de Academias fuera de Italia, en territorio francés, e incluso más allá, aunque sabía que en el momento que aceptara, el territorio germano quedaría excluido de sus perspectivas. Sin embargo Rafael tenía influencia en territorios Toreador, y aunque aquello quisiera decir Francia, implicaba también otros muchos lugares, de utilidad para Michelle. Si aquello resultaba como esperaba, ya sería un gran triunfo para ella. Pidió además el matrimonio de algún poderoso señor mortal con tierras, del cual poder obtener más rentas para su ya abultada fortuna. Rafael prometió dar una fiesta para ella en Francia, con el fin de que encontrara algun esposo de su gusto de entre los señores.
Rafael parecía convencido de que tener a Michelle de su lado bastaría para que Hardestat aceptara el establecimiento de la Mascarada, aunque Michelle se mantuvo escéptica a aquel respecto, a sabiendas de que aquella elección, como la contraria, la compremetía seriamente. Rafael prometió una escolta para ella, con la condición de que abandonara Thorns antes de la última noche, cosa que Michelle aceptó sin demora, alegando que se marcharía en cuanto hubiera hablado con Hardestat. Quedaron en reunirse al cabo de una hora, y se separaron.
Michelle en aquel tiempo ordenó a sus sirvientes que recogieran sus cosas con disimulo, y ella misma se dedicó a charlar superficialmente con sus amigos y conocidos, puesto que había estado distante con ellos desde que llegara y no quería quedar en malos términos, y decidió enviar un mensaje a Vykos para que no diera ninguna orden a sus hombres. Al cabo de una hora, acudió al lugar en que debía reunirse con Rafael y lo encontró cubierto con una capa, tratando de pasar desapercibido. Ambos salieron del monasterio y accedieron a los jardines exteriores. Bajo las estrellas, Hardestat esperaba solo, sentado en un banco. También él iba cubierto con una capa y Michelle maldijo no haber pensado en cubrirse ella misma, llamativa como era. Rafael le pidió que esperara en un banco algo alejado mientras él hablaba con Hardestat, y Michelle aceptó, complacida de no tener que enfrentar los ojos del viejo ventrue.
Rafael se sentó junto al fundador y hablaron quedamente, y cuando Hardestat se volvió para mirarla, Michelle pudo ver claro su gesto de disgusto al verla del lado de Rafael. Al cabo de unos minutos, Rafael asintió con la cabeza y Hardestat se marchó por su lado. El fundador Toreador se quedó solo en el banco y le hizo un gesto a Michelle para que se acercara.
_ Por favor, sentaos, signora.- dijo cuando llegó a su lado, y Michelle tomó asiento junto a él.- Hardestat ha accedido. Como era de esperar está molesto con vos. Dos han sido sus peticiones, una tiene que ver con vos. Ni vos ni ningún chiquillo o chiquilla de Michelle de Mauvernay será bienvenida en Alemania. Se os respetará siempre que Alemania quede fuera de vuestras actividades. La pena por violar el territorio de los ventrue germanos es la Caza de Sangre. Pero fuera de Alemania, no actuarán bajo presión de iniciar un conflicto con Francia. Mi protección, pues, estará garantizada en Francia y en sus territorios aliados.
Michelle asintió, era menos terrible de lo que había podido esperar.
_ Espero que no hayáis olvidado lo que hablamos hace algunas noches.- dijo Michelle.
_ No lo olvido, señora. Sigue en pie.
Michelle se levantó y acomodó su vestido.
_ Entonces ya sabéis donde encontrarme ¿Está lista mi escolta?
Rafael se puso en pie y señaló con un gesto hacia el este.
Nada más dijeron, pues no había más que decir. Michelle se encaminó en la dirección que Rafael había señalado, y al final del sendero que seguía, vio un carro. Un sirviente se acercó a ella y la saludó cortesmente.
_ Buenas noches, mademoiselle...- dijo, inclinandose en profunda reverencia- Soy Jean Luc, mi señor ha ordenado que os escolte en persona hasta donde deseéis ir. Estoy a vuestro servicio.
Michelle deslizó la mirada por el lugar: Rafael había puesto a sus pies un sirviente, un cochero y cuatro guardias armados. Asintió y subió al carro.
Se dirigieron al puerto en que el Déjá Vu esperaba. Tardaron dos noches, con lo cual Michelle supuso que Thorns habría llegado a su final y que fuera lo que fuera aquello que tramaba Vykos, habría ocurrido ya. Sus sirvientes llegaron trás ellos, apenas unas horas más tarde, y zarparon sin más dilación, dejando en tierra a la escolta de Rafael, que constituían unos cuantos ojos más de los que Michelle deseaba de aquel cainita. El viaje por tierra una vez en Francia fue largo pero plácido, y no recibiò por el camino noticias de Thorns.
Llegó a Venecia y todo parecía estar en orden, sin más apuros o alegrías que las esperables en los negocios de los que se valían ella y su progenie. Pasado un mes, llegaron las primeras noticias desde Thorns. Al parecer, durante la noche de conclusiones, los anarquistas arrasaron la villa de Thorns hasta los cimientos y Thorns había dejado de existir.
La Haceldema.
Al aprecer las fuerzas de la Camarilla se enfrentaron a los anarquistas con escaso éxito, pero no hubo ni un solo superviviente de entre la población mortal, que murió de las maneras más horribles. Los tzimisce no se habían contenido usando su viscisitud y la masacre había sido terrible. Y apenas un mes más tarde, llegaron noticias nuevas, pero esta vez mucho más cercanas, de los lasombra italianos. Un enorme cónclave se estaba reuniendo en la península itálica, llamando a la creación de un gran Sabbat contra los opresores de la Camarilla. La convención se llevaba a cabo en Milán, y lo firmaban Monçada, Radu y Vladimir Rustovich, entre otros... Michelle, que ya había tenido bastante política por un par de décadas, envió a Pietro a la convención, y al poco tiempo comenzó a recibir las esperadas noticias: se había constituido una nueva organización, el Sabbat, que agrupaba a los descontentos de la camarilla y a sus enemigos naturales, los lasombra y los tzimisce, aunque incluía en sus filas desde assamitas hasta toreador. Pietro los definió como "una panda de locos y canallas con más hambre de sangre que sentido común", aunque los planteamientos que planteaban se parecían peligrosamente a los dichos por Vykos en Thorns. Pocos días después, llegó a Venecia un enviado de este Sabbat, concretamente hasta la puerta de la gran casa de Michelle de Mauvernay en la ciudad. Sus sirvientes le avisaron de que un tal Lucio Marconi, de los Lasombra Sabbat, deseaba verla, y Michelle le hizo pasar.
Era un hombre delgado y oscuro, y sus ojos le dieron inmediatamente la impresión de pertenecer a un animal salvaje más que a lo qeu antaño fue un ser humano, por su ferocidad no contenida ni disimulada. Tampoco disimuló aquella mirada de deprededor al verla bajar, impecable, por las escaleras.
_ Decían que erais bella, signora, pero no hay palabras para describiros...-dijo- Gracias por recibirme, soy Lucio Marconi, hermano del Sabbat.
Michelle le saludó con cortés frialdad y le acompañó al salón, donde tomaron asiento.
_ Sentaos, por favor.- invitó- ¿Deseais tomar un refrigerio?
Casi pudo ver a Lucio relamerse.
_ Con sumo placer.
Con un gesto de la mano, Michelle hizo acercarse a una de las muchachas que constituían su rebaño. Para su sorpresa, Lucio Marconi tan solo tomó de ella lo justo para dejarla mareada. Michelle sonrió complacida: sería un asesino, pero tenía modales...
_ Deliciosa... El buen gusto toreador...- dijo, cortés. Michelle decidió que pese a sus modales,no deseaba andarse por otros derroteros.
_ Y bien, signore Marconi ¿En qué puedo ayudaros?
Marconi cruzó las manos sobre las rodillas.
_ Como sabréis, no hace mucho Italia ha visto nacer una nueva organización.
Michelle asintió levemente con desinterés.
_ He oído sobre ello, sí.
Su frialdad tuvo el efecto deseado. Lucio Marconi torció los labios ante su cortesía sobre el tema.
_ El caso es que sabemos de buena fuente que estuvisteis en Thorns, aunque no defendiendo las causas anarquistas.- continuó el lasombra- He venido a hacer una petición formal. Alineaos con el Sabbat.
Michelle se irguió cual cisne orgulloso.
_ Sin duda vuestra buena fuente os debió informar que igual que no apoyé la causa anarquista, tampoco apoyé ninguna otra.- contestó.
_ Muy cierto... Aunque dada vuestra situación con una base de poder amplia en Italia... hubiese sido de locos apoyar a la Camarilla estando las cosas como estaban aquí.
_ De igual modo tengo en mente expandir mis negocios fuera de Italia y tampoco puedo permitirme tener a la Camarilla en contra, como comprenderéis.
Una sonrisa de depredador se dibujó en los labios de Marconi.
_ Me temo, Signora,que vivis en una época que ya no existe. El tiempo en que uno podía seguir su camino ha pasado ya. La necesidad nos ha hecho unirnos a la causa más fuerte. El sabbat tiene demasiados enemigos como para poder quedarse indiferente ante los que no se declaran sus amigos. Y más cuando tiene tantos ojos y oídos como vos en nuestra tierra.
Michelle entrecerró los ojos.
_ Cortés manera de amenazarme, signore.
Lucio le respondió con una sonrisa afilada y amenazadora.
_ Gracias, trato de esmerarme en mis modales. De todos modos, debo decirso que no ignoramos vuestro poder, Michelle de Mauvernay, y que en el Sabbat tenéis el respeto de muchos.
La dama toreador calibró un instante sus palabras y al fin entrecerró las ojos con altivez.
_ Bien, siendo así, signore, me temo que no estoy en posición de aceptar por ahora ninguna propuesta, no al menos hasta que tenga unas ciertas garantías que dudo vos podáis darme.
Aquello pareció complacer a Marconi.
_ Se me ha autorizado a doblar la oferta de la Camarilla.- sonrió y sacó de un estuche que portaba, un pergamino que le tendió.
Michelle tomó el volumen y lo leyó, y se contuvo para que sus manos no temblaran de emoción al leer el contenido.
Le ofrecían el principado de Florencia, y con él la cabeza de la chiquilla rebelde que ahora se hacía llamar reina, así como un título de fuerza en el Sabbat. El privilegio venía firmado por el conde Radu, en representación de Vladimir Rustovich, y un lasombra al que no reconocía, en nombre de Monnçada. El documeto iba datado en Milán, durante la convención.
_ Esta es la oferta, aunque es negociable.- dijo Marconi cuando Michelle depositó el pergamino en su regazo.- Mi consejo es que no rechaceis.
Se puso en pie y Michelle le imitó.
_ Si me disculpáis, hay más gente a quien debo visitar en Venecia.- dijo el lasombra despidiéndose de ella, y dicho esto se marchó.
1 abr 2006
Sesión Sexagésimo Primera: Lazos
Cuando regresó a su celda, envió de inmediato un mensaje a Vykos. Recibió la respuesta más rápido de lo que había esperado, en la cual Vykos la citaba una hora antes del amanecer... en el claustro. Michelle se enfureció: trataba de inclinarla por su bando cuando le había dejado muy claro que no quería entrar en aquel juego. Sin embargo, acudiría, y no sería Michelle quien se expusiera, sino alguien mucho menos conocido...
El poder del zafiro casi agotó sus fuerzas y para cuando la transformación se completó, estaba hambrienta. Casi diezmó a su rebaño tomando de ellos la sangre suficiente para no sentirse débil, y tomó de una de sus sirvientas un sencillo vestido de paño, mucho más apropiado para el aspecto de Loni. Una vez alimentada y vestida, y llegada la hora del encuentro, se dirigió al claustro.
El monasterio estaba tranquilo y silencioso, puesto que al parecer el incidente ocurrido al principio de la noche había provocado una retirada en casi todos los bandos. Había poca gente en las galerías, y todos se retiraban ya a sus celdas, debido a la cercanía del amanecer, pero al cruzar una de las galerías, vio a un hombre que se detenía al verla y se le quedaba mirando. No tardó en reconocerlo, puesto que aquel hombre había sido su esposo durante los largos años de mortal y los primeros años como cainita, y era, de hecho, la criatura a la que más detestaba en el mundo. No se detuvo, sino que trató de pasarle de largo como si no existiera, camino del claustro.
_ ¿Qué haces aquí?- inquirió Talbo cuando estuvo cerca. Loni pasó de largo sin mirarle.
_ Lo que yo haga o deje de hacer hace mucho que dejó de incumbirte, Talbo.- respondió con tono frío, y siguió caminando. El hombre entonces la agarró con fuerza por un brazo y la acercó a él, amenazador, aunque lo único que recibió el brujah fue una sonrisa indiferente por parte de la que había sido su esposa. Loni pudo leer en su rostro una gran cotradicción, y decidió regodearse en su confusión.
_ ¿Vas a usar la fuerza conmigo, Talbo?- preguntó con voz desafiantemente dulce, y él la soltó con violencia.
_ Puta.- espetó. Si la carcajada que obtuvo como respuesta le había enfurecido, no lo demostró, puesto que ya caminaba con paso firme a lo largo del pasillo, alejándose de ella.
Una vez sola, Loni pudo continuar su camino, y para cuando llegó al claustro, Vykos estaba solo, mirando las estrellas. Se acercó a él en silencio y cuando estuvo en su lado le habló como se habla a un viejo amigo.
_ Aún recuerdo la escultura que me regalaste, la última vez que nos vimos...- le dijo. Él no la miró, sino que continuó mirando al firmamento.
_ Bella ¿verdad?- dijo.
_ Palpitante, diría yo.
Vykos bajó entonces los ojos del cielo y la miró frunciendo el ceño.
_ Te oí reir en la escalera ¿Ha ocurrido algo?
Loni negó la cabeza levemente y sonrió con amargura.
_ Oh, me encontré con un viejo conocido... Hacía siglos que no me veía, y tenía una bonita palabra guardada para mí- respondió- ¿Cómo te va todo?
_ Están alterados, quieren cargarse a Hardestat, pero aún no es el momento, y eso al fin lo han entendido. Hay que sacar a la luz a ese monstruo, que todos le vean: juega a ser el piadoso pero no lo es.
Aquel tema le aburría y no se había reunido con él para hacer campaña. Loni agitó la mano descartando el tema con desdén.
_ No me interesan los asuntos de los cainitas. Lo mío es el mundo y sus largos caminos. Sé que conociste a mi chiquilla en Venecia, sublime ¿Verdad?
Una sonrisilla asomó al rostro de Vykos.
_ Me gustan las pelirrojas, tiene fuego en el cuerpo.
Loni asintió complacida, miró al cielo y habló como si tratara el asunto más banal del mundo.
_ Iba a sugerirle que me acompañara en mi próximo viaje. quiero visitar la vieja Constantinopla, pero al parecer graves asuntos la retendrán en Thorns durante toda la convención. Una lástima, la verdad, porque tenía pensado partir mañana con ella. Debería olvidarse de todos estos asuntos y dedicarse por completo al arte, lo que hace es un desperdicio de talento.
Vykos asintió ausente.
_ Desde luego ¿Te has dado cuenta de algo? El revuelo ha roto la concentración de Camilla Banes y de Rafael de Corazón.
Loni alzó las cejas, sorprendida, y comprobó que decía la verdad, su auspex funcionaba tan bien como antes.
_ Oh... ¿no se supone que eso puede ser letal en este lugar?- inquirió, curiosa. Vykos se encogió de hombros.
_ Es posible. De todos modos...
_ Vaya, vaya, vaya...- interrumpió una voz terriblemente familiar, y ambos se volvieron alarmados para encontrarse con una proyección perfectamente definida del infame Rodrigo de Lances, pero tan imponente y cambiado que nadie que no le hubiera conocido bien, lo habría reconocido.
_ Busco a tu chiquilla, Loni. ¿La has visto?- inquirió el fantasma, y Loni entrecerró los ojos con recelo y odio.
_ ¿Para qué puedes quererla tú, serpiente?- espetó, y casi le escupió a los pies. Casi había olvidado lo mucho que le odiaba... El fantasma alzó las cejas.
_ ¿Serpiente? Me duele en el alma oir eso de los labios de mi chiquilla favorita- respondió.
Esta vez fue Vykos el sorprendido.
_ ¿Es tu sire? Vaya, está cambiado...
Rodrigo le ignoró y continuó mirando a Loni.
_ Me encantaría quedarme,-dijo- pero amanecerá en poco tiempo, y quiero antes encontrar a Michelle de Mauvernay.
_ Le diré que te escupa cuando te vea, que tengas suerte...- fue la desdeñosa respuesta de su chiquilla.
El fantasma frunció el ceño.
_ ¿Yo te enseñé a ser tan malhablada?- de pronto Vykos agitó la mano, trazando un extraño símbolo en el aire y Rodrigo desapareció con una maldición.
_ Qué molesto...- siseó cuando volvió a haber silencio en el claustro, y Loni no pudo sino darle la razón.
_ Desde luego... Me gusta ese método contra las moscas ¿Me lo enseñarás algun día?
Vykos chasqueó suavemente la lengua.
_ Solo si te unes a mi, lo sabes bien. ¿Conoces a Eloise de Blanchard?- Loni negó con la cabeza- Es amiga mía. Una vidente. Malkavian. Dice que vio en su mente a tu chiquilla con Hardestat hace unas horas.- bajó entonces la voz hasta que fue apenas un susurro- Tenemos unos pocos minutos de privacidad. Eso que he hecho no dejará que nadie oiga o entre en este claustro.
Loni maldijo en su interior y suspiró.
_ Hardestat tiene a Michelle en una posición tremendamente frágil, Vykos.-dijo- No puedo hacer nada que pueda perjudicarla, no con todo lo que le ha costado conseguir lo que tiene. No podrá marcharse antes de la noche de conclusiones y tengo miedo por ella.
_ En ese caso, puedo crear una Michelle falsa, a ojos de Hardestat, la habríamos secuestrado. Con un poco de tu ayuda, no se daría cuenta antes de las conclusiones y eso le dejaría tiempo.
Loni no lo veía nada claro, aquello era justo lo contrario a lo que pretendía. Se encogió de hombros.
_¿Y después?
_ La Michelle falsa morirá, no lo dudes. Hardestat no la dejará viva, si no muere, sabremos qué quería de ella. A menos que me lo digas ahora, claro...
_ No es Michelle quien necesita ojos en la Camarilla, y lo sabes, y ella tiene ojos en lugares inaccesibles para ellos. Las escuelas son una potente fuente de información del territorio Lasombra en Italia ¿No querrías tú unos ojos en la corte de Hardestat?-añadió, afilada.
Vykos pareció pensativo un instante.
_ Puede ser, puede ser ¿Qué es entonces lo que deseas? ¿Que Michelle escape, o que Hardestat caiga?
Loni negó con la cabeza.
_ Por nuestra vieja amistad, Vykos. Dí lo que tengas que decir a tu gente, pero sabes tan bien como yo que ni siquiera tú puedes despreciar unos ojos en el corazón de la Camarilla.
Aquello pareció ser la fórmula correcta. Vykos asintió.
_ Así lo haré, pero si lo hago, Hardestat sabrá que he dado esa premisa, sólo necesitará un traidor, o un prisionero, para ello.
Loni volvió a negar.
_ No tiene por qué, eres mucho más inteligente que eso.
Vykos alzó las cejas.
_ ¿De veras? A veces, me da la sensación que lucho contra el océano en tormenta.
Guardaron silencio un instante, y al fin Loni volvió a hablar.
_ No me dirás qué ocurrirá ¿Verdad?
_ No puedo. No quiero cometer ningún error. Y a ti te vigila demasiado Camilla Banes.
Loni asintió y se puso en pie.
_ Confio en tí, Vykos.- comenzó a caminar hacia las escaleras, pero se detuvo al dar unos pocos pasos y se volvió hacia su viejo compañero.- Ah, y me alegro de verte.
_ Ten cuidado, Rodrigo sabe que estás aquí.
_ La cuestión es ¿cuanto sabe? Y... ¿para quién?
Vykos se encogió de hombros y negó con la cabeza, y Loni regresó a las escaleras.
En el pasillo, encontró a Talbo sentado. Estaba mirando el cielo que empezaba a palidecer y Loni pasó de largo, pero una vez más le habló, cuando Loni había supuesto que ya no tenían más que decirse.
_ ¿Sabes que me he reconciliado con Isaac?- dijo el brujah, y Loni sonrió con amargura.- Me ha dicho algunas cosas interesantes...
_ Pensaba que le matarías el día que le vieras. Al menos eso decía tu carta- respondió con ironía deteniendose a una distancia prudencial.
_ Las cosas cambian. No todas, pero sí muchas.
_ Me alegro por vosotros.- mintió.
_ Hay una cosa que me gustaría saber- dijo el hombre- ¿Por qué?
La carcajada de Loni retumbó por el pasillo y luego dirigió a Talbo una sonrisa burlona.
_ Desde luego, no has hablado lo suficiente con Isaac.- espetó, y comenzó a caminar de nuevo- Buenos días.
Entonces Talbo habló a su espalda, y lo que dijo estuvo a punto de dejarla clavada en el suelo.
_ ¿Quién es Adonai?
No pudo detenerse, porque detenerse habría sido darle una respuesta que no se merecía, y continuó caminando, apretando fuerte los dientes y los puños. Talbo no insistió, sino que volvió a sentarse donde le había encontrado.
Cuando llegó a su celda, recordó las palabras de Vykos. De modo que Camilla Banes la vigilaba... Emergió de su cuerpo brevemente para asegurarse de que no había nadie en la habitación con ella y entonces lo vio: Rodrigo. Estaba allí, suspendido en el aire, inconsciente de que ya había sido descubierto. Loni decidió fingir y se volvió hacia uno de sus sirvientes.
_ ¿Donde está Michelle?- inquirió al tiempo que daba las respuestas que debía ofrecer, directamente en su mente.
_ Está en el pueblo, dijo que volvería mañana, tenia que reunirse con alguien- respondió obediente el criado. Loni asintió.
_ Ve con ella, dile que me marcharé mañana justo después de la puerta de sol, si quiere despedirse, tendrá que volver pronto.
El criado asintió y se marchó, pero Rodrigo no se marchó y Loni maldijo para sí, puesto que no podía convertirse en Michelle si él estaba presente. Se fingió ocupada para ver si se cansaba de esperar, pero entonces otro ente entró en el plano astral, se acercó a Rodrigo y le dio una palmada en el hombro.
"Tenemos que irnos ya" dijo el extraño. Rodrigo suspiró.
"¿Puedes darme unas horas?" inquirió,y añadió casi suplicante "Por favor..."
El extraño le miró sorprendido y asqueado, y luego se encogió de hombros.
"Estás enfermo"
"¡Por favor!" rogó Rodrigo.
"Como quieras" fue la respuesta del extraño, y de pronto, Loni sintió que las paredes comenzaban a alejarse de ella, como si algo se detuviera de repente.
Miró por la ventana y vio un pájaro suspendido en el cielo. No, no estaba inmóvil, pero se movía a una velocidad antinaturalmente lenta. Loni no podía creerlo: había ralentizado el tiempo hasta casi detenerlo y sintió vértigo ante aquel poder.
"Tienes una hora. No me puedo arriesgar a hacer más en este lugar." dijo el extraño, y desapareció. Y entonces, cuando estuvieron de nuevo a solas, Loni comenzó a sentir algo que recordaba como una pesadilla, unos extraños zarcillos intentando penetrar en su mente como dedos untuosos...
Reprimió un grito y las arcadas, y casi instintivamente, se sacudió los zarcillos de su mente, devolviendo todos sus pensamientos a Rodrigo. El fantasma se estremeció y Loni vio entonces lo que jamás habría pensado presenciar: el fino hilo de plata que unía el espíritu de Rodrigo con su cuerpo, que se perdía en la lejanía, se quebró con un chasquido. Había roto el lazo. El rostro de Rodrigo era la más clara expresión del terror, y de pronto el aturdimiento le golpeó de pleno y quedó suspendido en el aire, inconsciente.
Loni emergió entonces de su cuerpo, para tratar de alejar al fantasma a algun lugar donde el sol pudiera besarlo al amanecer, pero por alguna razón el extraño hechizo que había detenido el tiempo no le permitió salir de la celda y se preguntó si fuera de sus muros, en el resto del monasterio, el tiempo seguiría corriendo. Regresó a su cuerpo, resignada a esperar a que Rodrigo despertara y marchara.
Al cabo de un tiempo, Rodrigo comenzó a volve en sí. Su rostro seguía reflejando el terror más absoluto, y comenzó a lamentarse.
"¿Cómo ha podido pasar...? ¡¿Cómo?! Voy a morir... ¡Voy a morir!" en su forma astral, se sentó en un rincón, como una bestiezuela asustada, y comenzó a pedir auxilio a gritos, gritos que solo se oirían en el mudno astral,y Loni, que seguía fingiendo no verle, se regodeó en su pesar.
"Maldito Rathmonicus... Es culpa de su poder..." parloteaba, desesperado "Voy a morir... Esto no puede estar pasando..."
Al cabo de casi una hora entera, la miró con lástima y resentimiento y le habló sin saber que ella escuchaba.
"Y todo por desearte... ¿Por qué ha tenido que pasar? Eras mi pequeña Loni, mi escultora de sueños y quimeras... Aquella a la que siempre protegí... ¿Cuándo cambió todo? ¿Fue el Ordo? ¿Fue Roque el que me alejó para siempre de ti? ¿O fue cuando me uní a la Tal-mahe-rah? ¿Cuándo cambié tanto?" Loni reprimió un grito de angustia. Rodrigo miró a su alrededor, exasperado. "No quiero morir..."
Era consciente de que el tiempo se terminaba, y se dio cuenta de que Rodrigo no sabía qué sería de él cuando el tiempo volviera a correr normalmente. Haciendo acopio de sus últimas fuerzas, invocó de nuevo su poder para que el fantasma fuera visible. Loni, al verlo, se fingió sorprendida y ofendida.
_ ¡Sucia rata!- le espetó al mirarle- ¿Qué haces aquí?
El rostro de Rodrigo era la más absoluta desolación.
_ Me muero, Loni.- fueron sus palabras. Loni sonrió con crueldad.
_ Debiste hacerlo hace mucho tiempo, Rodrigo de Lances.
Rodrigo asintió, apesadumbrado.
_ Puede ser. Hoy tendrás la satisfacción de verme morir, muy a pesar mío...
Podía notar la tensión en su voz y en su gesto, estaba aterrado. Loni decidió que quería volver a golpearle.
_ Eres como las cucarachas,-añadió con desdén- no me creeré nada hasta que vea tus cenizas.
El rostro de Rodrigo se contrajo como si hubiera recibido un golpe.
_ ¿Qué nos pasó, Loni?
Aquello sí la enfureció, y le miró con ojos llameantes.
_ ¿Y tú me lo preguntas?- siseó- Muerete ya y déjame tranquila.
_ Me muero, Loni- gimió el fantasma- Por quererte ver una vez más, me muero... Cuando te vi en el claustro, no pude resistir verte una vez más... Así que te daré un regalo de despedida. Algo que debí hacer hace tiempo. Porque aunque sé que me odias, en el fondo siempre te quise. Siempre lo haré. Hay un pasaje secreto bajo el castillo en que te rescaté, o más bien, bajo sus ruinas. Ahora eres tú su custodio...
Su curiosidad la traicionó, alzó las cejas e inquirió:
_ ¿Qué hay allí?
El trino de un pájaro marcó el final del hechizo y la cara de Rodrigo mutó a una máscara de terror y comenzó a deformarse. Loni quiso gritar que respondiera antes de que fuera demasiado tarde, pero las palabras de Rodrigo ya estaban en su labios antes de que pudiera hablar siquiera.
_ El corazón de...
Las palabras flotaron en el aire cuando Rodrigo se esfumó, sin haber podido completar su respuesta. Si estaba muerto, eso Loni no lo sabía, aunque lo dudaba.
El poder del zafiro casi agotó sus fuerzas y para cuando la transformación se completó, estaba hambrienta. Casi diezmó a su rebaño tomando de ellos la sangre suficiente para no sentirse débil, y tomó de una de sus sirvientas un sencillo vestido de paño, mucho más apropiado para el aspecto de Loni. Una vez alimentada y vestida, y llegada la hora del encuentro, se dirigió al claustro.
El monasterio estaba tranquilo y silencioso, puesto que al parecer el incidente ocurrido al principio de la noche había provocado una retirada en casi todos los bandos. Había poca gente en las galerías, y todos se retiraban ya a sus celdas, debido a la cercanía del amanecer, pero al cruzar una de las galerías, vio a un hombre que se detenía al verla y se le quedaba mirando. No tardó en reconocerlo, puesto que aquel hombre había sido su esposo durante los largos años de mortal y los primeros años como cainita, y era, de hecho, la criatura a la que más detestaba en el mundo. No se detuvo, sino que trató de pasarle de largo como si no existiera, camino del claustro.
_ ¿Qué haces aquí?- inquirió Talbo cuando estuvo cerca. Loni pasó de largo sin mirarle.
_ Lo que yo haga o deje de hacer hace mucho que dejó de incumbirte, Talbo.- respondió con tono frío, y siguió caminando. El hombre entonces la agarró con fuerza por un brazo y la acercó a él, amenazador, aunque lo único que recibió el brujah fue una sonrisa indiferente por parte de la que había sido su esposa. Loni pudo leer en su rostro una gran cotradicción, y decidió regodearse en su confusión.
_ ¿Vas a usar la fuerza conmigo, Talbo?- preguntó con voz desafiantemente dulce, y él la soltó con violencia.
_ Puta.- espetó. Si la carcajada que obtuvo como respuesta le había enfurecido, no lo demostró, puesto que ya caminaba con paso firme a lo largo del pasillo, alejándose de ella.
Una vez sola, Loni pudo continuar su camino, y para cuando llegó al claustro, Vykos estaba solo, mirando las estrellas. Se acercó a él en silencio y cuando estuvo en su lado le habló como se habla a un viejo amigo.
_ Aún recuerdo la escultura que me regalaste, la última vez que nos vimos...- le dijo. Él no la miró, sino que continuó mirando al firmamento.
_ Bella ¿verdad?- dijo.
_ Palpitante, diría yo.
Vykos bajó entonces los ojos del cielo y la miró frunciendo el ceño.
_ Te oí reir en la escalera ¿Ha ocurrido algo?
Loni negó la cabeza levemente y sonrió con amargura.
_ Oh, me encontré con un viejo conocido... Hacía siglos que no me veía, y tenía una bonita palabra guardada para mí- respondió- ¿Cómo te va todo?
_ Están alterados, quieren cargarse a Hardestat, pero aún no es el momento, y eso al fin lo han entendido. Hay que sacar a la luz a ese monstruo, que todos le vean: juega a ser el piadoso pero no lo es.
Aquel tema le aburría y no se había reunido con él para hacer campaña. Loni agitó la mano descartando el tema con desdén.
_ No me interesan los asuntos de los cainitas. Lo mío es el mundo y sus largos caminos. Sé que conociste a mi chiquilla en Venecia, sublime ¿Verdad?
Una sonrisilla asomó al rostro de Vykos.
_ Me gustan las pelirrojas, tiene fuego en el cuerpo.
Loni asintió complacida, miró al cielo y habló como si tratara el asunto más banal del mundo.
_ Iba a sugerirle que me acompañara en mi próximo viaje. quiero visitar la vieja Constantinopla, pero al parecer graves asuntos la retendrán en Thorns durante toda la convención. Una lástima, la verdad, porque tenía pensado partir mañana con ella. Debería olvidarse de todos estos asuntos y dedicarse por completo al arte, lo que hace es un desperdicio de talento.
Vykos asintió ausente.
_ Desde luego ¿Te has dado cuenta de algo? El revuelo ha roto la concentración de Camilla Banes y de Rafael de Corazón.
Loni alzó las cejas, sorprendida, y comprobó que decía la verdad, su auspex funcionaba tan bien como antes.
_ Oh... ¿no se supone que eso puede ser letal en este lugar?- inquirió, curiosa. Vykos se encogió de hombros.
_ Es posible. De todos modos...
_ Vaya, vaya, vaya...- interrumpió una voz terriblemente familiar, y ambos se volvieron alarmados para encontrarse con una proyección perfectamente definida del infame Rodrigo de Lances, pero tan imponente y cambiado que nadie que no le hubiera conocido bien, lo habría reconocido.
_ Busco a tu chiquilla, Loni. ¿La has visto?- inquirió el fantasma, y Loni entrecerró los ojos con recelo y odio.
_ ¿Para qué puedes quererla tú, serpiente?- espetó, y casi le escupió a los pies. Casi había olvidado lo mucho que le odiaba... El fantasma alzó las cejas.
_ ¿Serpiente? Me duele en el alma oir eso de los labios de mi chiquilla favorita- respondió.
Esta vez fue Vykos el sorprendido.
_ ¿Es tu sire? Vaya, está cambiado...
Rodrigo le ignoró y continuó mirando a Loni.
_ Me encantaría quedarme,-dijo- pero amanecerá en poco tiempo, y quiero antes encontrar a Michelle de Mauvernay.
_ Le diré que te escupa cuando te vea, que tengas suerte...- fue la desdeñosa respuesta de su chiquilla.
El fantasma frunció el ceño.
_ ¿Yo te enseñé a ser tan malhablada?- de pronto Vykos agitó la mano, trazando un extraño símbolo en el aire y Rodrigo desapareció con una maldición.
_ Qué molesto...- siseó cuando volvió a haber silencio en el claustro, y Loni no pudo sino darle la razón.
_ Desde luego... Me gusta ese método contra las moscas ¿Me lo enseñarás algun día?
Vykos chasqueó suavemente la lengua.
_ Solo si te unes a mi, lo sabes bien. ¿Conoces a Eloise de Blanchard?- Loni negó con la cabeza- Es amiga mía. Una vidente. Malkavian. Dice que vio en su mente a tu chiquilla con Hardestat hace unas horas.- bajó entonces la voz hasta que fue apenas un susurro- Tenemos unos pocos minutos de privacidad. Eso que he hecho no dejará que nadie oiga o entre en este claustro.
Loni maldijo en su interior y suspiró.
_ Hardestat tiene a Michelle en una posición tremendamente frágil, Vykos.-dijo- No puedo hacer nada que pueda perjudicarla, no con todo lo que le ha costado conseguir lo que tiene. No podrá marcharse antes de la noche de conclusiones y tengo miedo por ella.
_ En ese caso, puedo crear una Michelle falsa, a ojos de Hardestat, la habríamos secuestrado. Con un poco de tu ayuda, no se daría cuenta antes de las conclusiones y eso le dejaría tiempo.
Loni no lo veía nada claro, aquello era justo lo contrario a lo que pretendía. Se encogió de hombros.
_¿Y después?
_ La Michelle falsa morirá, no lo dudes. Hardestat no la dejará viva, si no muere, sabremos qué quería de ella. A menos que me lo digas ahora, claro...
_ No es Michelle quien necesita ojos en la Camarilla, y lo sabes, y ella tiene ojos en lugares inaccesibles para ellos. Las escuelas son una potente fuente de información del territorio Lasombra en Italia ¿No querrías tú unos ojos en la corte de Hardestat?-añadió, afilada.
Vykos pareció pensativo un instante.
_ Puede ser, puede ser ¿Qué es entonces lo que deseas? ¿Que Michelle escape, o que Hardestat caiga?
Loni negó con la cabeza.
_ Por nuestra vieja amistad, Vykos. Dí lo que tengas que decir a tu gente, pero sabes tan bien como yo que ni siquiera tú puedes despreciar unos ojos en el corazón de la Camarilla.
Aquello pareció ser la fórmula correcta. Vykos asintió.
_ Así lo haré, pero si lo hago, Hardestat sabrá que he dado esa premisa, sólo necesitará un traidor, o un prisionero, para ello.
Loni volvió a negar.
_ No tiene por qué, eres mucho más inteligente que eso.
Vykos alzó las cejas.
_ ¿De veras? A veces, me da la sensación que lucho contra el océano en tormenta.
Guardaron silencio un instante, y al fin Loni volvió a hablar.
_ No me dirás qué ocurrirá ¿Verdad?
_ No puedo. No quiero cometer ningún error. Y a ti te vigila demasiado Camilla Banes.
Loni asintió y se puso en pie.
_ Confio en tí, Vykos.- comenzó a caminar hacia las escaleras, pero se detuvo al dar unos pocos pasos y se volvió hacia su viejo compañero.- Ah, y me alegro de verte.
_ Ten cuidado, Rodrigo sabe que estás aquí.
_ La cuestión es ¿cuanto sabe? Y... ¿para quién?
Vykos se encogió de hombros y negó con la cabeza, y Loni regresó a las escaleras.
En el pasillo, encontró a Talbo sentado. Estaba mirando el cielo que empezaba a palidecer y Loni pasó de largo, pero una vez más le habló, cuando Loni había supuesto que ya no tenían más que decirse.
_ ¿Sabes que me he reconciliado con Isaac?- dijo el brujah, y Loni sonrió con amargura.- Me ha dicho algunas cosas interesantes...
_ Pensaba que le matarías el día que le vieras. Al menos eso decía tu carta- respondió con ironía deteniendose a una distancia prudencial.
_ Las cosas cambian. No todas, pero sí muchas.
_ Me alegro por vosotros.- mintió.
_ Hay una cosa que me gustaría saber- dijo el hombre- ¿Por qué?
La carcajada de Loni retumbó por el pasillo y luego dirigió a Talbo una sonrisa burlona.
_ Desde luego, no has hablado lo suficiente con Isaac.- espetó, y comenzó a caminar de nuevo- Buenos días.
Entonces Talbo habló a su espalda, y lo que dijo estuvo a punto de dejarla clavada en el suelo.
_ ¿Quién es Adonai?
No pudo detenerse, porque detenerse habría sido darle una respuesta que no se merecía, y continuó caminando, apretando fuerte los dientes y los puños. Talbo no insistió, sino que volvió a sentarse donde le había encontrado.
Cuando llegó a su celda, recordó las palabras de Vykos. De modo que Camilla Banes la vigilaba... Emergió de su cuerpo brevemente para asegurarse de que no había nadie en la habitación con ella y entonces lo vio: Rodrigo. Estaba allí, suspendido en el aire, inconsciente de que ya había sido descubierto. Loni decidió fingir y se volvió hacia uno de sus sirvientes.
_ ¿Donde está Michelle?- inquirió al tiempo que daba las respuestas que debía ofrecer, directamente en su mente.
_ Está en el pueblo, dijo que volvería mañana, tenia que reunirse con alguien- respondió obediente el criado. Loni asintió.
_ Ve con ella, dile que me marcharé mañana justo después de la puerta de sol, si quiere despedirse, tendrá que volver pronto.
El criado asintió y se marchó, pero Rodrigo no se marchó y Loni maldijo para sí, puesto que no podía convertirse en Michelle si él estaba presente. Se fingió ocupada para ver si se cansaba de esperar, pero entonces otro ente entró en el plano astral, se acercó a Rodrigo y le dio una palmada en el hombro.
"Tenemos que irnos ya" dijo el extraño. Rodrigo suspiró.
"¿Puedes darme unas horas?" inquirió,y añadió casi suplicante "Por favor..."
El extraño le miró sorprendido y asqueado, y luego se encogió de hombros.
"Estás enfermo"
"¡Por favor!" rogó Rodrigo.
"Como quieras" fue la respuesta del extraño, y de pronto, Loni sintió que las paredes comenzaban a alejarse de ella, como si algo se detuviera de repente.
Miró por la ventana y vio un pájaro suspendido en el cielo. No, no estaba inmóvil, pero se movía a una velocidad antinaturalmente lenta. Loni no podía creerlo: había ralentizado el tiempo hasta casi detenerlo y sintió vértigo ante aquel poder.
"Tienes una hora. No me puedo arriesgar a hacer más en este lugar." dijo el extraño, y desapareció. Y entonces, cuando estuvieron de nuevo a solas, Loni comenzó a sentir algo que recordaba como una pesadilla, unos extraños zarcillos intentando penetrar en su mente como dedos untuosos...
Reprimió un grito y las arcadas, y casi instintivamente, se sacudió los zarcillos de su mente, devolviendo todos sus pensamientos a Rodrigo. El fantasma se estremeció y Loni vio entonces lo que jamás habría pensado presenciar: el fino hilo de plata que unía el espíritu de Rodrigo con su cuerpo, que se perdía en la lejanía, se quebró con un chasquido. Había roto el lazo. El rostro de Rodrigo era la más clara expresión del terror, y de pronto el aturdimiento le golpeó de pleno y quedó suspendido en el aire, inconsciente.
Loni emergió entonces de su cuerpo, para tratar de alejar al fantasma a algun lugar donde el sol pudiera besarlo al amanecer, pero por alguna razón el extraño hechizo que había detenido el tiempo no le permitió salir de la celda y se preguntó si fuera de sus muros, en el resto del monasterio, el tiempo seguiría corriendo. Regresó a su cuerpo, resignada a esperar a que Rodrigo despertara y marchara.
Al cabo de un tiempo, Rodrigo comenzó a volve en sí. Su rostro seguía reflejando el terror más absoluto, y comenzó a lamentarse.
"¿Cómo ha podido pasar...? ¡¿Cómo?! Voy a morir... ¡Voy a morir!" en su forma astral, se sentó en un rincón, como una bestiezuela asustada, y comenzó a pedir auxilio a gritos, gritos que solo se oirían en el mudno astral,y Loni, que seguía fingiendo no verle, se regodeó en su pesar.
"Maldito Rathmonicus... Es culpa de su poder..." parloteaba, desesperado "Voy a morir... Esto no puede estar pasando..."
Al cabo de casi una hora entera, la miró con lástima y resentimiento y le habló sin saber que ella escuchaba.
"Y todo por desearte... ¿Por qué ha tenido que pasar? Eras mi pequeña Loni, mi escultora de sueños y quimeras... Aquella a la que siempre protegí... ¿Cuándo cambió todo? ¿Fue el Ordo? ¿Fue Roque el que me alejó para siempre de ti? ¿O fue cuando me uní a la Tal-mahe-rah? ¿Cuándo cambié tanto?" Loni reprimió un grito de angustia. Rodrigo miró a su alrededor, exasperado. "No quiero morir..."
Era consciente de que el tiempo se terminaba, y se dio cuenta de que Rodrigo no sabía qué sería de él cuando el tiempo volviera a correr normalmente. Haciendo acopio de sus últimas fuerzas, invocó de nuevo su poder para que el fantasma fuera visible. Loni, al verlo, se fingió sorprendida y ofendida.
_ ¡Sucia rata!- le espetó al mirarle- ¿Qué haces aquí?
El rostro de Rodrigo era la más absoluta desolación.
_ Me muero, Loni.- fueron sus palabras. Loni sonrió con crueldad.
_ Debiste hacerlo hace mucho tiempo, Rodrigo de Lances.
Rodrigo asintió, apesadumbrado.
_ Puede ser. Hoy tendrás la satisfacción de verme morir, muy a pesar mío...
Podía notar la tensión en su voz y en su gesto, estaba aterrado. Loni decidió que quería volver a golpearle.
_ Eres como las cucarachas,-añadió con desdén- no me creeré nada hasta que vea tus cenizas.
El rostro de Rodrigo se contrajo como si hubiera recibido un golpe.
_ ¿Qué nos pasó, Loni?
Aquello sí la enfureció, y le miró con ojos llameantes.
_ ¿Y tú me lo preguntas?- siseó- Muerete ya y déjame tranquila.
_ Me muero, Loni- gimió el fantasma- Por quererte ver una vez más, me muero... Cuando te vi en el claustro, no pude resistir verte una vez más... Así que te daré un regalo de despedida. Algo que debí hacer hace tiempo. Porque aunque sé que me odias, en el fondo siempre te quise. Siempre lo haré. Hay un pasaje secreto bajo el castillo en que te rescaté, o más bien, bajo sus ruinas. Ahora eres tú su custodio...
Su curiosidad la traicionó, alzó las cejas e inquirió:
_ ¿Qué hay allí?
El trino de un pájaro marcó el final del hechizo y la cara de Rodrigo mutó a una máscara de terror y comenzó a deformarse. Loni quiso gritar que respondiera antes de que fuera demasiado tarde, pero las palabras de Rodrigo ya estaban en su labios antes de que pudiera hablar siquiera.
_ El corazón de...
Las palabras flotaron en el aire cuando Rodrigo se esfumó, sin haber podido completar su respuesta. Si estaba muerto, eso Loni no lo sabía, aunque lo dudaba.
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