2 mar 2006

Sesión Quincuagésimo Novena: Progenie

Al regresar al monasterio, Michelle caminaba por entre los asistentes, buscando algún debate del que pudiera sacar provecho, un hombre de aspecto joven, delgado y claramente erudito se acercó a ella.
_ Saludos.- dijo- Vos debéis ser Michelle de Mauvernay.
Michelle sonrió, cautivadora.
_ Así es ¿Y vos sois?
_ Dejad que me presente. Soy Josueh de Languedoc.

Josueh. Judío. ¿Isaac?

_ Vos sois una antigua de los toreador de gran reputación.- continuó el joven- y me gustaría hablar con vos de un asunto que os puede resultar de interés.
Michelle asintió.
_ Por supuesto, monsieur, pero por favor, habladme de vos primero. Me gusta saber con quién trato, y al parecer, de los dos, estoy en clara desventaja.
_ Pues... como podéis imaginar soy de Languedoc. De Toulouse, para ser concretos. Y allí, dado mi carácter y que la corte es eminentemente toreador, y la incipiente Camarilla digamos que... no acabo de encajar. Pensaba que con una toreador como vos, de vuestro renombre y reputación, podríamos hacer algún trato mútuamente beneficios para cambiar un poco esta situación.
Michelle alzó las cejas.
_ Explicaos.- dijo.
_ Como podéis ver, mi aspecto y mi actitud es relativamente inofensiva pero por desgracia, eso me ha dejado un poco fuera de todo. Quizás... Podríais ayudarme un poco a cambiar eso... Y saber cositas que suceden en las cortes toreador del Languedoc.
Michelle sonrió irónica. Podía disponer de ojos en Toulouse si lo deseaba.
_ ¿Y cual es mi beneficio real en todo esto, monsieur?
_ Conocimiento e información de una influyente región toreador, mi señora ¿Os interesa tener oidos y ojos allí?
_ Puedo tener ojos y oídos allí, monsieur. Lo que trato de entender es por qué debería recurrir a vos para eso..
_ Quizás, porque puedo ser de más utilidad que otras toreador que ya empleáis. Nadie sospecha de un judío conectado a influencias toreador. Y estoy seguro que las ayudas podrían ser indirectas.

Decidió no andarse con rodeos y penetró en su mente. Todo lo que decía era cierto, pero tenía un secreto al que no podía acceder. Aquello le hizo recelar.
Ante su silencio, Josueh se mostró nervioso.
_ Tendré que meditarlo, monsieur.-dijo al fin.-¿Cuando queréis una respuesta?
_ Estaré toda la convención, Señora.
_ Tendréis la respuesta antes de marcharos entonces.

Cerrado el trato, se separaron. Los cainitas comenzaban a retirarse y Michelle volvió a su celda. De un pequeño joyero, extrajo un viejo anillo que había conservado durante largos años, y lo metió en un sobre. Escribió en él un breve mensaje de cortesía y envió a uno de sus sirvientes con él a la celda de Vykos. Luego se dispusto a descansar.

A la noche siguiente, poco a poco los asistentes se reunieron en el claustro del monasterio, donde tendría lugar el primer debate público. Vykos estaba junto al estrado, y mientras esperaba, le dirigió una mirada que duró lo suficiente para hacerla sentir incómoda... o encontrada. Michelle sonrió como si no le importara. Trás la apertura de la segunda sesión, subió por una pequeña escalera, a hacer uso del primer turno de palabra. Allí arriba, Michelle pudo verlo bien y se dio cuenta de que estaba muy cambiado, más estilizando, tal vez, incluso, más femenizado.
Cuando todo el mundo calló, Vykos comenzó a hablar con voz clara.
_ Delegados... Estoy aquí para hablar en nombre de muchos hermanos de la sangre. Durante mucho tiempo, nuestra estirpe ha sufrido. Muchos ven nuestro estado como una maldición, o nos dicen que es una maldición. Es curioso. Eso es lo que los hombres mortales dicen de nosotros. Que estamos malditos... Que estamos condenados... Nos temen. Temen lo que somos. Y nosotros, nos lo hemos llegado a creer. Somos más fuertes que los humanos. Más resistentes. Vivimos para siempre. Nos alimentamos de ellos. ¿Por qué debemos entonces temer lo que temen ellos? Ya no somos hombres. ¿Por qué debemos comportarnos como esos borregos que sólo son comida?-Vykos guardó silencio un instante para comprobar el efecto de sus palabras. Se oyeron algunos murmullos.- Ahora, los que se llaman a sí mismos Fundadores nos reprenden. Durante muchos años, nuestros antiguos han seguido estos dictados. Han sido vampiros. Han sido los depredadores supremos. Los humanos, sin embargo, han demostrado ser peligrosos. Y han contraatacado. Con Fe y fuego. Muchos de los que somos jóvenes hemos pagado las consecuencias de esto. Nos han lanzado a las hogueras para pagar las faltas de nuestros antiguos. Ahora, estos mismos antiguos quieren que nosotros, todos, nos comportemos como humanos, algo que ellos jamás han hecho. Mascarada, lo llaman. ¿Que no lo veis? Dominamos a los humanos. Si nos comportamos como ellos, seremos tan maleables como el ganado. Esta Mascarada es una herramienta de control, para que los que se llaman a sí mismos sabios y experimentados, sigan dándonos órdenes. No más. Podrán vencernos por las armas. Pero yo, soy un vampiro. No soy un hombre.
De pronto, de un tirón, se bajó las calzas y sacó un cuchillo de entre los pliegues de su capa.
_ Yo no me someteré a ninguna Mascarada. No seré un borrego.
Y con un tajo brutal, seccionó sus genitales ante el público atónito y los arroj un Hardestat que parecía a punto de explotar. Luego, bajó del estrado entre los vitores de los delegados anarquistas y se puso los pantalones. En ningún momento había sangrado tanto como debería haberlo hecho y Michelle supuso que sería algo que habría aprendido como el truco del fuego, en el encuentro en las montañas.

Hardestat se puso en pie y pisó los genitales de Vykos para darles una patada con desprecio después. Hecho esto, subió al estrado.
_ Oigo hablar a Vykos, y siento una profunda lástima, lástima y pesar. Sólo ve el pasado. Sólo quiere ver lo que fue. En cierto modo, me recuerda a un niño con una pataleta. Es cierto que en el pasado se han cometido errores pero también es cierto que los tiempos han cambiado. Despreciar al ganado será nuestra condena ¿Cuántos amigos habéis perdido por el fuego de la Inquisición? ¿Cuántos, por ser lo que son? Somos los señores de la noche. Y la noche es nuestro lugar. Jamás seremos muchos, no podemos serlo. Nunca seremos los amos de la humanidad, pero sí podemos ejercer mucho control sobre ellos pero sólo si nos adaptamos a los tiempos que corren ¿Cuántos reinos han nacido y muerto en mil años? ¿Cuántas guerras se han librado?¿Cuánta sangre se ha derramado inútilmente en sus disputas de niños? Podemos intentar ser más que hombres comportándonos con todo el oscuro poder que nos da la maldición de la sangre. Ese camino conduce a la hoguera. Los humanos tienen fuego. Tienen armas de fuego y progresan a una velocidad endiablada. O podemos ejercer nuestro control sobre ellos, dirigirlos. Evitando guerras, tendremos más presas sobre las que cazar. Dándoles paz y prosperidad, se volverán complacientes y fáciles de devorar. Somos más que hombres. Somos sus pastores. Y el pastor guía a las ovejas pero también las come cuando tiene hambre. Sin el pastor, las ovejas no son nada. Con él, el rebaño crece y prospera. El caos que propone Vykos y los suyos es el camino que nos llevará a la catástrofe. Son tiempos nuevos. La Camarilla es la respuesta a estos nuevos tiempos. Sin líderes que dominen a nadie. Elijámoslos entre todos. Cinco. Siete. Diez. Veinte años. Pero que sean los más capaces de cada momento los que guíen nuestra senda. Por el bien de todos.
Finalizado el discurso, Hardestat bajó del estrado arropado por los vítores de los suyos, aplausos generales y algunos abucheos anarquistas.

Eleanor de Valois subió al estrado de nuevo.
_ Con estas dos intervenciones, queda abierto el turno de debate. Recuerdo que a partir de mañana, empezaremos el resumen de acuerdos alcanzados a lo largo de esta noche.- dijo- Mientras tanto, por favor, aquellos que deseen hablar, recuerden en venir a decírmelo. Estaré en mi mesa.

Michelle caminó entre los presentes como había hecho la noche anterior y se acercó a Ariadna para pedirle que averiguara lo que pudiera sobre el tal Josueh de Languedoc. Luego, esperó a que Vykos se acercara a hablar con ella. Sin embargo, no fue él quien se acercó, sino una muchacha joven que había visto entre los anarquistas.
_ Tú debes ser la italiana, Michelle ¿No?- dijo, y Michelle estuvo tentada de echarse a reir ante tal obvia falta de modales.
_ Soy yo.
_ Me llamo Favola.- continuó la muchacha.- Mi sire era Adriana de Porto, quizás te suene.-la mirada de Michelle le hizo entender que ni la conocía ni entendía por qué debería hacerlo- Adriana a veces me decía que su sire era chiquillo de una ilustre toreador italiana, Michelle la Escultora. No conozco al sire de mi sire... Pero vuestra descripción me ha llamado la atención...

"Porto... Ah, Angelo, muy apasionado Angelo ¿Dónde has dejado a Joanna?"


_¿Y bien? ¿Qué puedo hacer por tí, Favola?-inquirió con amabilidad al descubrir que la muchacha era parte de su progenie. Y no solo eso, por sus gestos y su forma de mirarla, parecía admirarla realmente. Aquello era útil, muy últil, viniendo de una anarquista.
_ Sascha quiere verte.-contestó la muchacha, y Michelle supo que se refería a Vykos.
_ Ah, ahora se llama así... qué encantador.

Favola la acompañó por un camino discreto de la abadía hasta las celdas. Al parecer, Vykos no quería que se los relacionara, y Michelle tampoco, de modo que agradeció su discreción. Llegaron al fin a una celda, donde Favola la hizo pasar y donde estaba Vykos, solo. La puerta se cerró trás ella y por un momento ambos se miraron en silencio. Al cabo de un instante, Vykos asintió gravemente a modo de saludo.
_ Supuse que querrías saber que tu linaje crece.-dijo. También su voz había cambiado, pero seguía siendo el Vykos que había conocido.
_ Es grato.- respondió Michelle con sencillez -Sascha ¿Eh? No sé por qué, no me sorprende. Aplaudo tu intervención, ha sido... transgresora. ¿Recibiste el anillo?
_ Regresaste- contestó él- Y por tu aspecto... me alegro de que él esté bien.
Michelle recordó lo que Aristides le había dicho, de como Vykos había renegado de él...
_ Te alejaste de él, se podría decir que lo lamentó en parte.- dijo.
_ Porque no fue a buscarte.- fue la respuesta de Vykos.- Cuando le dije que hiciste lo que hiciste, él no hizo nada. Sólo agachó la cabeza y se fue.
Michelle sintió una punzada. Era cierto. Tampoco había esperado que lo hiciera, pero no lo había intentado siquiera. Se fingió indiferente.
_ Es muy noble por tu parte, pero dudo mucho que esa fuera la única razón.-le dijo- Tampoco espero que me digas la verdad, dejaste muy claro a Loni que había perdido tu confianza.
_ Pero él ha vuelto a confiar en tí. ¿Cómo si no tendrías ese cuerpo?
En su fuero interno, Michelle sonrió al pensar en la maravillosa gargantilla que llevaba al cuello.
_ Bueno, querido, lamento decirte que tengo recursos que desconoces. ¿Qué has hecho todos estos años?
_ Crecer- respondió Vykos.- Ya has visto la situación. Hardestat y los suyos están imponiendo un nuevo orden. Un orden en el que gente como yo no tiene lugar.
Michelle alzó las cejas.
_ ¿Y qué haréis? ¿Vivir como bestias? Somos mucho más que eso, Vykos. Estamos en un nivel superior de depredación.
_ Somos mucho mejores que las bestias. O que los hombres. Esto es lo que no quieren ver. Cuando decimos que no queremos ser hombres es porque queremos ser vampiros.
Michelle hizo un gesto despectivo con la mano...
_ Sí, sí, ya oí tu arenga ahí arriba.-dijo con desinterés, pero Vykos continuó.
_ Los hombres son más que las bestias. Nosotros, somos más que los hombres. Pero algunos erran el tiro, y sólo ven a aquellos que se regocijan siendo bestias. Somos más que eso.
Dada su insistencia, Michelle decidió mostrarse vana.
_ En mi opinión la Camarilla ofrece la posibilidad de depredar como corresponde siemrpe y cuando ofrezcas una fachada comedida y complaciente. La superficie siempre será tranquila. Ofrece fiestas, comportate como los humanos, pero cuando nadie mire, eres libre de hacer lo que desees. Pero somos distintos. A ti no te complace la Mascarada, para mí es la oficialización de mis costumbres. Michelle de Mauvernay ya jugaba con el ganado mucho antes de que esos "fundadores" crearan su pequeño club.
_ Puede ser.- respondió Vykos- Pero mira a los jóvenes de la Camarilla: no se comportan como humanos sólo entre humanos, lo siguen haciendo cuando no están entre ellos. Les están lavando la cabeza con estas ideas. Hardestat... ¿Que no lo ves? Está criando una generación entera de adeptos a él, a su organización. Ofrece libertad en la elección de liderazgo... Y lo manipulará. Hardestat no cede poder.
Michelle suspiró, descartando el tema con la mano.
_ Deja que se confie, ya le llegará la hora, a todos nos llega. Hubo un tiempo en que todo esto me habría importado, pero ya no...
Vykos la miró con ojos tristes y Michelle se preguntó si realmente había cambiado tanto como decían.
_ Aún no me has respondido a mi pregunta ¿Cómo está él?
_ Descansando.
Vykos asintió y guardó silencio un instante. Luego habló de nuevo.
_ Aléjate de Thorns antes de la medianoche de la noche de conclusiones.-dijo- Por nuestra antigua amistad, no vayas allí.
_ ¿Qué va a ocurrir? ¿Qué vais a hacer?
_ La Haceldema.
Michelle asintió, intrigada.
Vykos se sentó en una silla, sombrío y en silencio y Michelle supo que ninguno de los dos tenía ya nada que decir, de modo que salió.

Fuera, seguía Favola.
_ ¿Habéis temrinado de hablar?- preguntó la muchacha. Michelle asintió y la muchacha la acompañó de nuevo al claustro.- ¿Os uniréis a nuestra causa?
Michelle alzó las cejas.
_ ¿Quién ha dicho eso?- inquirió con sequedad, y se alejó de la muchacha en pos de los otros toreador, dejando a Favola trás ella, decepcionada.
Al verla, Ariadna se acercó a ella.
_ Josueh es chiquillo de Isaac en Negro- dijo en un susurro. Michelle sonrió, triunfal.
_ Lo suponía. ¿Es algo sabido?
Ariadna negó con la cabeza.
_ Trata de llevarlo con disimulo. Pero amigas toreador de Languedoc que están por aquí me dijeron que lo tienen marginado por ser chiquillo de un traidor de la Camarilla y por ir siempre con dos lasombra. Lasombra que por cierto, han sido vistos con los anarquistas. Si sigue en contacto con su sire, eso no lo saben.
_ Entiendo. Bien, buen trabajo, Ariadna. Si averiguas algo más, hazmelo saber.- se disponía a marcharse, pero Ariadna la retuvo.
_ Necesito ahora un pequeño favor, Michelle.
_ Si está en mi mano...
_ ¿Podéis averiguar quién es Lalaika de los brujah? Vino haciendo preguntas. Sobre uno de los Fundadores: Adana de Sforza. Rafael quiere saber más de ella, pero no quiere que nadie de su círculo inmediato haga las indagaciones.
Michelle sonrió, una primera prueba.
_ Veré qué puedo hacer.- asintió- Por cierto, Ariadna...
La joven la miró con atención.
_ ¿Si?
_ Antes de la medianoche de la noche de conclusiones, sal de Thorns. Busca una excusa, pero marchate.
Ariadna no dudó ni un instante y asintió.
_ De acuerdo.

Sesión Quincuagésimo Octava: Camarilla

Trás el discurso de Eleanor de Valois se anunció que al ser la primera jornada, los debates se llevarían a cabo, pero o sobre el estrado, y rapidamente los delegados se dividieron en pequeños corros de debate, mientras que muchos otros parecían no saber con quién hablar y otros parecían esperar que la gente acudiera a su alrededor.
Michelle que se disponía a acercarse al grupo toreador, vio a Vykos acercarse a Eleanor, que se había sentado junto al estrado con unos papeles. Gracias a su excepcional oído, Michelle le oyó pedir el primer turno de palabra para la noche siguiente. Eleanor tomó nota en sus papeles y Vykos se alejó. Trás él, Hardestat hizo lo mismo y se marchó.

Localizó a los delegados parisienses en los jardines exteriores y se acerćo a ellos con la excusa de saludar a Ariadna, que la recibió con una sonrisa.
_¡Oh! Jacques, mirad quién ha venido- dijo al primogénito, tomándola del brazo- Michelle de Mauvernay. Estoy segura que habéis oído hablar de ella.
Jacques resultó ser un hombre bien plantado, de aspecto regio y amplio torso. En cierto modo, le recordó a Talbo. ¿Un antiguo combatiente? Con cortesía, el primogénito se inclinó en cortés reverencia y tomando su mano con suavidad, depositó en ella un beso.
_ Es un honor conocer a tan insigne Signora de Florencia- dijo.
Michelle respondió con una leve inclinación.
_ Monsieur... Y un placer conocer a tan honorable señor de mi amada Francia.
Jacques la tomó del brazo y la presentó al hombre que había a su lado.
_ Permitidme presentaros a Rafael de Corazón, creador de la Mascarada.- dijo. Si Jacques era de aspecto fuerte, Rafael resplandecía como un rey.
Sabiendo que a los hombres les gustaban los halagos y las zalamerías, y que a los hombres poderosos les gustaba ostentar su poder, Michelle se inclinó en una profunda reverencia que él respondió asintiendo con condescencia.
_ Es un honor conoceros, mi señor.- dijo, sonando impresionada, pero Rafael no respondió, de modo que Jacques procedió a presentarla a los demás, una amalgama de Toreador franceses y alemanes, con un par de ventrue nobles germanos, y también tres o cuatro miembros de otros clanes.
_ Estábamos debatiendo el papel de los humanos en el nuevo orden- dijo Jacques introduciéndola en el debate- que la Camarilla ha traido a nuestra raza. ¿Qué opináis de los humanos, Michelle? Vos tenéis tratos con ellos, según tengo entendido.
Michelle asintió.
_ Efectivamente, monsieur. La Academia es una fructífera cantera, y de ella surgen cientos de humanos preparados para participar en la vida mortal en niveles que a nosotros pueden suponernos ciertas incomodidades. Ahora mismo contemplo la posibilidad de ampliar el alcance de mis escuelas a otras ciudades Italianas y a algunas eminentes ciudades europeas con la intención, precisamente, de comprobar hasta qué punto los humanos son más que ganado.
Entonces, para su sorpresa, fue Rafael quién habló.
_ ¿Italia? Interesante...- dijo- Decidnos, Michelle ¿Cómo está la cosa en el Mar de Sombras de Italia?
Michelle frunció el ceño con desagrado y no fingía. Detestaba a los lasombra su guerra, por su monopolio, por oscurecer la luz de Italia, por haber alejado a María...
_ Su guerra civil trajo desgracia a toda Italia, oscureciendo todo su esplendor-dijo- Allá donde uno mire, sus tentáculos oscuros tratan de alcanzar todo y dominar todo. Los miembros de la estirpe deben dedicarse a encontrar la manera de sacar adelante sus proyectos, ecurriendo los dedos lasombra, puesto que la oposición es castigada de diversas maneras. Comprenderéis que es una situación harto incómoda e indeseable. Afortunadamente mis Escuelas continuan su labor pese a su ... hegemonia en Italia
_ Los lasombra son de mente inquisitiva y obstinada. -dijo entonces Rafael- Aunque desagradables, su papel debe ser considerado. La Camarilla sólo brillará con toda su fuerza si tiene con quién ponerse a prueba, y el clan rebelde Lasombra será ese rival que permitirá a nuestros mejores demostrar aquello de que son capaces. Dios puso el mal en el mundo para sacar lo mejor de los hombres. Y a nosotros nos maldijo para que sacáramos lo mejor de nosotros. Aquellos que se enfrenten en algún terreno a los enemigos de la Camarilla, brillarán con más fuerza que nadie.
Una vez hecho su discurso, Michelle asintió solemne, fingiéndose sorprendida por un punto de vista que no se le había ocurrido.

Michelle les habló entonces de como los anarquistas lasombra parecian haberse beneficiado del beneplácito de muchos de sus antigups trás la diablerie de Lasombra, y de como medio clan había traicionado al otro medio usando con deshonor y subterfugios a los anarquistas en sus planes, revelando lugares de descanso, refugios...
Como sabía, aquello ya se sospechaba, pero hasta entonces nadie había dado datos concretos como lo estaba haciendo ella, lo que causó un cierto revuelo entre los más jovenes del grupo de debate, y provocando comentarios simplistas como "oh, que crueldad" o desprecios tipo "no tienen honor", con lo que pudo rápidamente separar a los neonatos ignorantes, de los antiguos o de los que prometían serlo. Un tremere no se inmutó siquiera, tampoco Jacques ni Ariadna, ni tampoco los dos ventrue.
_ ¿Y cómo viven los mortales bajo el terrible dominio lasombra?- inquirió Jacques cuando Michelle terminó de hablar.- He oido cosas terribles... Orgías de sangre, sangre de bebés tomada con suculencia, parodias de las sagradas escrituras empleando su poderío en dominación de mentes débiles...
En su fuero interno, Michelle reía a carcajadas al recordar la pequeña fiesta que celebró en la cueva con María. Sin embargo negó pesimista con la cabeza, con gesto apesadumbrado.
_ Eso, me temo, es lamentablemente cierto.
Los jóvenes, sobretodo las neonatas toreador, se escandalizaron de manera muy educada y fina.
_La Mascarada fracasará si no se lleva a todo el mundo.-intervino Rafael de Corazón- Italia es la sede de la Santa Iglesia. Si ellos descubren nuestra existencia... Sus fuegos se avivarán.
_ Aquí entran de nuevo en juego los mortales, mi señor.- asintió Michelle.
_ Muy cierto. Debemos banalizar sus deseos de creer en nosotros. Debemos ridiculizar sus miedos. Actos como los de los lasombra, o los de los giovanni, sólo nos traerán problemas. Decidme, ¿conocéis a miembros de los giovanni?
Uno de los ventrue mostró una mueca.
_ Usurpadores que atacan a un clan indefenso ¿Quién querría tratar con ellos?- dijo, y Jacques lo traspasó con la mirada, y luego se volvió hacia el tremere, que parecía divertido por el comentario.
Michelle calibró su respuesta. No tenía sentido ocultar lo que era más que obvio.
_ Como bien sabéis son escultora, monsieur. En el tiempo que vivi en Venecia, hice algunas obras para un miembro del clan, pero nuestro trato fue estrictamente comercial. Lamento no poder aportaros información útil por este lado.
_ Pero los Giovanni no sospechan de vos, pues no tienen nada de qué sospechar.- Michelle frunció el ceño mientras en su interior lanzaba un grito triunfal. Frente a ella, Rafael hizo un gesto a Jacques con la cabeza, que el primogénito le devolvió, y de pronto, sin saber muy bien como, el pequeño grupo se había disuelto, dejándola a solas con Rafael de Corazón.

"Premio"


Rafael le ofreció el brazo con cortesía.
_ ¿Caminamos?
_ Será un placer, monsieur.- contestó Michelle, tomándolo.
Pasearon tranquilamente por los jardines exteriores de la abadía, y Michelle se dio cuenta de que se acercaban a los limites de la protección que habían tendido en la abadía. Más allá, cualquier disciplina era permitida. Se fingió tranquila, con una plácida sonrisa dibujada en el rostro mientras caminaban.
_ La Camarilla no ha logrado presencia en Italia.- dijo al fin Rafael- Sin embargo, vos habéis logrado sobrevivir en el Mar de Sombras. No sólo eso: habéis prosperado. Decidme... ¿A qué habéis venido a Thorns?

En su interior, Michelle se sintió intranquila.
_ Intuía que sería un evento decisivo para nuestras vidas a partir de ahora, monsieur- respondió.
Rafael asintió.
_ Lo será, de eso no hay duda alguna. Sin embargo, hay algo que me ha llamado la atención poderosamente. Sois demasiado perfecta para ser la espía ideal que la Camarilla necesita en Italia. ¿Cuál es el truco?
Michelle alzó las cejas, indignada.
_ Hace años la Camarilla ofreció a Florencia la posibilidad de unirse a su amparo y rechazamos, por orgullo. Ahora Florencia es un dominio lasombra pese al principado Toreador. Si he acudido a Thorns ha sido en parte para enmendar ese error aunque Florencia se haya perdido.
Rafael volvió a asentir y entonces lo percibió.
El paseo les había alejado bastante de la Abadía y allí los altos poderes de auspex podían utilizarse. Y Rafael estaba intentando penetrar en su mente. Tan rápido como pudo, dispuso sus recuerdos de modo que aquellos que eran terriblemente secretos quedaran en niveles más profundos y casi inalcanzables, pero de pronto notó que había accedido a uno de ellos. Contuvo la respiración un instante,hasta que se dio cuenta de que era el que menor daño podía hacerle. Rafael acababa de descubrir que por algun motivo que él no podía entender, ella sabía que Vykos y los suyos preparaban algo.
_ Y decidme...-dijo Rafael, disimulando su sondeo- ¿Cómo mantuvisteis a raya a los anarquistas durante su revuelta?
Michelle recordó los tentáculos de carne en su tejado y agradeció con toda su alma que Aristides la hubiera elegido para albergar a Tzimisce durante tanto tiempo.
_ Realmente no fui yo, monsieur- admitió- María Sforza era la príncipe de Florencia por aquel entonces. Los anarquistas hicieron mucho daño y mataron a muchos de los nuestros, pero ella conservó la ciudad y le devolvió su esplendor. Por eso creo que los Lasombra la mataron después. Como dije antes, los anarquistas se beneficiaron de sus antiguos. Nunca le perdonaron su fortaleza
Rafael asintió.
_ Una gran pérdida... ¿Sabéis que conocí a María?
Esta vez, Michelle no tuvo que fingir. Sus ojos se abrieron como dos lunas de zafiro, mientras asimilaba lo que acababa de oir.
_ Vos...- Rafael volvió a asentir- Ella nunca me lo dijo...
_ Hace ya mucho. Más de setecientos años. Ahora que ha muerto, supongo que ya da igual. Habiendo sido su consorte, creo que tenéis derecho a saberlo. María de la Loire, que es como se llamaba entonces, fue una consorte del emperador Carlo Magno- Michelle se contuvo para no reir. Así que aquel era uno de los secretos de su amada María... De pronto se sintió incómoda y se dio cuenta de que casi le parecía impúdico conocer sus secretos cuando María había respetado los suyos.-Lo sé bien, pues... Fue mi madre mortal. Aunque yo nací como bastardo. Decidme ¿Cómo murió?
Michelle permaneció confusa un instante, pero se rehizo. No había esperado aquello.
_ Traté de seguir su rastro, pero todo lo que pude averiguar fue que cuando despertó del Letargo, su chiquilla habia prostituido Florencia a los Lasombra y que ella se había marchado. Todo indica a que ellos la mataron.
Esta vez fue Rafael quién abrió mucho los ojos, sorprendido, indignado.
_ ¿Su propia chiquilla?
Michelle asintió.
_ Sí, ella tuvo el principado mientras María descansaba. Puedo imaginar su desazón al despertar y encontrar que su amada Florencia era ahora pasto de intrigas lasombra.
Rafael guardó silencio entonces, justo un instante más de lo que podía considerarse cortés, y Michelle se sintió incómoda.
Entonces Rafael de Corazón se volvió hacia ella.
_ ¿Me ayudaríais a darle muerte a esa malnacida, Michelle de Mauvernay?
Michelle se preguntó si la estaba probando, pero decidió que no importaba. Sí deseaba la muerte de Ana, y tenía una excusa legítima para hacerlo.
_ Nada me sería más grato, monsieur.
Rafael asintió e hizo ademán de marcharse, pero Michelle le retuvo un instante, no dispuesta a dejar que sospechara aún más de ella.
_ Señor, antes de que regresemos...- Rafael la miró por encima del hombro y se detuvo- Cuidaos de Vykos y de Monçada.
El fundador de la camarilla asintió.
_ Vykos prepara algo.
_ Se reunió con Monçada en Poitiers. No sé qué trataron allí, pero todo apunta a que lo veremos aquí en Thorns.
_ Entiendo, tendré los ojos bien abiertos. Si me necesitáis, hablad con Jacques.
Michelle asintió.
_ Os lo agradezco, monsieur.
Dicho esto se separaron, regresando al monasterio cada uno por su lado.
 

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