No tuvo ninguna dificultad en obtener de Ariadna la información de partida que necesitaba.
Se trataba de una brujah y había llegado a Thorns en compañía de la delegación Portuguesa. Al parecer había estado preguntando por la fundadora Adana Sforza y había despertado los recelos de Rafael. Hubiera querido penetrar en su mente de inmediato, pero al parecer estaba en plena reunión con otros cainitas en los pisos superiores de la abadía y prefirió esperar. Pensó entonces en Talbo y su amante, que también pertenecían a la delegación portuguesa, pero ellos también estaban reunidos, con el fundador gangrel, y tampoco eran accesibles. Quedaban por tanto otros dos delegados que según le dijeron, se habían reunido en el jardín con otros miembros de la estirpe para un entretenimiento que se estaba llevando a cabo allí.
Se acercó pues con la excusa de querer presenciar el entretenimiento, y antes de llegar al lugar, esuchó una maravillosa voz que cantaba. Al parecer, ese era el entretenimiento, puesto que todos los cainitas se apiñaban en torno a la mujer que cantaba. Había mucha gente y tardó un instante en localizar a los cainitas que buscaba, pero al fin los localizó y vio que hablaban con un tercer hombre de temas banales. En aquel momento llegó también al jardín Isaac, que preguntó por la cantante y se retiró tan discretamente como había llegado. Michelle aprovechó entonces para penetrar en la mente de los portugueses en busca de la información que necesitaba de la tal Lalaika.
Y todo fue tan sencillo que tuvo que reprimirse para no reir.
Al parecer, Adana Sforza había nombrao a Lalaika como su arconte en Portugal, pero el nombramiento había sido llevado a cabo por correspondencia y Lalaika no había tenido oportunidad de conocer personalmente a su impulsora y la buscaba, puesto que había llegado a última hora de la noche.
Tan sencillo como eso...
Sin embargo, prefería confirmar aquella información de la mente de la propia Lalaika, de modo que cuando terminó el concierto, aplaudió entusiasmada, y cuando vio que los cainitas bajaban de las plantas superiores, se acercó a una toreador que había visto hablando con la cantante, con la excusa de su maravillosa voz, para estar más cerca de Lalaika. En cuanto tuvo acceso a su mente, sonrió satisfecha, puesto que no solo había confirmado la información de la que disponía, sino que además añadia que Lalaika se había reunido con Adana al principio de la noche.
Y así terminó la segunda noche de la convención de Thorns.
La noche siguiente comenzó, como ya era costumbre, en el claustro, junto a la tarima del debate. Abriría la sesión Husayn al Fatin, delegado assamita, pero antes, Eleanor de Valois accedió al estrado para hacer un resumen de los acuerdos alcanzados la noche previa. Los acuerdos de momento eran menores, sobre reparto de territorios anarquistas y principados en Francia, Alemania e Inglaterra, de modo que trás anciarlos, Al Fatin subió al estrado y así habló.
_ Saludos, hermanos en la noche. En primer lugar, me gustaría agradecer el poder hablar abiertamente ante todos los presentes. Mi clan, el banu Haqim, rara vez es escuchado, o siquiera se hace el esfuerzo por comprendernos en occidente; tengo la esperanza que esta convención de Thorns inicie un cambio en esta vieja costumbre. Durante mucho tiempo, por geografía, nuestros clanes se han mantenido los unos lejos de los otros aunque hasta no hace tanto tiempo, colaborábamos. Hace mil años sin embargo, desde que uniésemos esfuerzos en Chorazín para acabar con la amenaza de los siervos de los infiernos, que no hemos tenido mucha relación. Nuestros ancianos han dejado el mundo a los más jóvenes, y no hay recuerdo de la amistad que unió al clan de los Jueces y el resto de clanes y nuestros jóvenes, llenos de rencor por tan amarga palabra, actúan. Las Cruzadas han hecho mucho daño en nuestra relación y hay mucho odio cruzado entre nosotros. Quizás una de las cosas que más odio ha causado en contra nuestra es nuestro legado de Sangre: Estamos dispuestos a renunciar a nuestra tradición de reclamar la fuerza de Caín de venas ajenas si eso ayuda a mitigar el odio entre nuestros clanes y regresar a un tiempo de paz entre Oriente y Occidente. Tan sólo quiero pedir a todos comprensión y raciocinio, pues duro ha sido para nosotros renunciar a tan arraigada costumbre, la de reclamar la sangre maldita de nuestros enemigos- se oyó un murmullo inquieto en el público- y grandes malentendidos ha causado en Occidente.
Sin añadir nada más ni despedirse, Husayn bajó del estrado. Nadie aplaudió.
La siguiente en subir fue la Dama Fanchon, fundadora Tremere. La dama Fanchon es una magus, vestida en una siniestra túnica negra, con nariz ganchuda y aspecto de institutriz amargada.
_ Saludos, miembros de la Estirpe. Hemos visto con horror las atrocidades de los turcos contra occidente y las de los assamitas en la noche, acompañando a los turcos. Todos habréis oido de la caida de Constantinopla, que ahora se llama Istanbul y de los crímenes contra la ciudad. Todos probablemente habréis oido de los atroces actos de diablerie assamita. Es por ello que abogamos por un severo castigo de los crímenes assamitas. Mi clan ha desarrollado un método que permitirá evitar al clan assamita volver a cometer este atroz acto pero necesitamos del consentimiento de esta asamblea de delegados y que el propio clan assamita lo acate, de modo que en la reunión de esta noche sobre este asunto, pediré apoyos para llevar a cabo este ritual mágico, del que daré los detalles necesarios en ese momento. Gracias por su tiempo.
Dama Fanchon bajó entonces del estrado, cuando de pronto Vykos se puso en pie, gritando.
_ ¡Y qué haréis contra vuestros crímenes contra los salubri, vieja bruja!- clamó- ¡Y qué pasa con Saulot y sus hijos! ¡O con los Giovanni, y Cappadocius! ¡Hipócrita!
Los anarquistas corearon a Vykos, lanzando insultos contra la tremere, que parecía furibunda y con razón, mientras Ambrogino y los suyos pasaban discretamente aun segundo plano apartándose de en medio. La dama Fanchon se volvió hacia los que la increpaban, y a su lado los Fundadores se pusieron en hilera para reforzar su posición. Los anarquistas, por su parte, se alinearon frente a ellos, insultándolos.
De repente, como una centella, de entre los anarquistas surgió alguien con Celeridad... y se plantó ante Hardestat. Antes que nadie puediera reaccionar, a bocajarro le vació dos pistolas de pólvora en el costado. Se trataba de Tyler, una muy reconocida líder anarquista brujah inglesa
_ Que tu negro corazón lleno de arrogancia y tu alma se vayan al infierno.-gritó la mujer con rabia- Y esta vez, que se vayan de verdad. ¡Muérete de una vez, maldito cabrón!
Volvió a dispararle al pecho, y dos balas de plomo entraron en el pecho de un sorprendido Hardestat, que cayó al suelo mientras Vykos observaba la escena horrorizado y muchos anarquistas gritaban eufóricos ante el atrevimiento de su lider.
Michelle se deslizó rápidamene a un lugar discreto y protegido, y cuando vio a Tyler alzando triunfalmente su arma, arrojó a su mente una descarga de pesadillas. Ante la mirada sorprendidade los Fundadores y del resto del públio, Tyler pareció bloqueada, sus brazo cayeron contra sus costados y se derrumbó en el suelo, inconsciente. Nadie la había tocado y Michelle sonrió interiormente ante su triunfo.
Hasta que vio el modo en que la miraban Rafael de Corazón y la fundadora Malkavian, Camilla Banes.
Se le heló el corazón al comprender el terrible error que había cometido: ellos controlaban la red auspex en Thorns, no un hechizo de taumaturgia, y acababa de desvelarles su secreto más preciado.
Desvió la mirada, aterrada, recogiendo sus faldas, se deslizó por las sombras del claustro en pos de su celda, dispuesta a marcharse en cuanto todo estuviera listo, de aquel lugar.
Mientras tanto, ante la mirada sorprendida y aliviada en partes iguales, del público, Hardestat se agitó en el suelo y se levantó pesadamente, llevándose una mano al pecho. Con sus propios dedos, extrajo las balas de plomo y con el poder de su sangre cerró las heridas. Un grupo de anarquistas rápidamente saliço entonces en auxilio de Tyler, y antes que nadie reaccionara, el cuerpo de la líder anarquista había desaparecido entre una maraña anarquista. Muchos arcontes se dispusieron a perseguirlos, pero no había manera, pues los anarquistas eran muchos y bloqueaban la salida.
Oyó a Vykos gritar con aquellos pulmones suyos tan trasformados, mientras caminaba a toda prisa por las galerías del monasterio, y también a Eleanor de Valois, pero no entendió lo que decían, a causa del torbellino confuso que era ahora su mente.
Llegó a su celda y grabó en la mente de sus sirvientes la información que había conseguido sobre Lalaika para que la hicera llegar a Ariadna en cuanto la viera, y cuado, a toda prisa, sus sirvientes hubieron recogido sus pertenencias, montó en el carro que esperaba en el establo y se marchó tan deprisa como pudo de aquel lugar.
Nadie se fijó en su marcha, aturdidos y alterados por lo sucedido, pero a escasas horas del amanecer, sintió en su interiór la imperiosa necesidad de regresar a Thorns. Trató de resistir, pero de buena tinta sabía que quién la invocaba tenía poder suficiente para que no pudiera escapar, de modo que dio la orden a su cochero, con los nudillos blancos de retorcer la tela de su vestido, y se dispuso a regresar.
Sabía lo que la esperaba, de modo que no se sorprendió al encontrar a Rafael de Corazón sentado al escritorio cuando regresó a su celda,resignada. Al verle, alzó el mentón y se preparó para actuar.
_ Te he estado buscando, Michelle de Mauvernay.- dijo, y Michelle sintió un escalofrío.
_ No me gusta la pólvora- alegó- Me marché tan rápido como pude.
Rafael no se inmutó ante su respuesta, sin embargo, entrecerró los ojos y la miró fijamente.
_ Dime ¿Quién eres, escultora?
Ah, que gran pregunta...
_ Soy lo que veis, ni más, ni menos.- respondió, desafiante.
_ Entonces ¿Qué le hicisteis a Tyler?
Michelle meditó un instante antes de responder y se encogió levemente de hombros.
_ Ya me ha ocurrido en otras ocasiones, no es algo que yo controle.- mintió- Cuando tengo miedo o me siento amenazada, a veces... ocurre eso.
Rafael se puso en pie y se acercó a ella de tal manera que Michelle se sintió inquieta por su presencia.
_ He visto poderes ancianos que desafían la razón. El que has esgrimido no debería estar al alcance de una nieta de Rodrigo de Lances. Tyler es una antigua brujah de la sexta generación, nada fácil de doblegar. De modo que repetiré mi pregunta: ¿quién eres, escultora?
Michelle se armó de valor y alzó el mentón con orgullo, clavando su mirada en los ojos del fundador.
_ Os responderé una vez más- siseó- Soy lo que veis. Conseguí la información que pedisteis y os la hice llegar, eso es lo único que debería importaros.
Rafael alzó las cejas.
_ ¿De veras?- su voz sonó llena de ironía, y de pronto, alquien apareció trás Michelle, que se contuvo para no dar un brinco. No la había visto y maldijo mil veces el poder de la ofuscación.
_ Su mente es extraña, Rafael- dijo una voz de mujer, y al girarse, vio trás ella a Camilla Banes, la Fundadora Malkavian.- Hay algo en ella que se me antoja extraño, un rostro ante su rostro, aunque su rostro es su rostro.
Michelle al oir aquellas palabras, deseó con todas sus fuerzas que la mujer fuera tan críptica siempre como Anatole y que no pudiera sacar de ella nada más en claro. Rafael retrocedió entonces, y caminó con pasos amplis de nuevo hasta el escritorio.
_ Bien, Michelle de Mauvernay, hoy casi nos habéis hecho un favor. Los anarquistas ahora creen que Hardestat maneja poderes muy grandes y susurran que es inmortal.
_Como debe ser- espetó Michelle- Si le temen, le respetaran.
Rafael no prestó atención a sus palabras, y continuó paseando por la estrecha celda, las manos a la espalda.
_ Por ello, debería recompensaros, pero no mientras mantengáis ese hermetismo, pues ahora sé que sois mucho más de lo que aparentáis.
Se dio cuenta entonces de que la fundadora Malkavian tenía la mirada clavada en su pecho y tuvo ganas de gritar ¿Miraba la gargantilla? ¿O lo que había bajo la piel? Sin embargo no dijo nada y Rafael no parecía haberse percatado, de modo que decidió que en cuanto estuviera a solas, ocultaría tanto la moneda como la gargantilla fuera de su cuerpo.
_ Hardestat quiere hablar con vos, en privado.- dijo entonces Rafael.- Sabe lo que habéis hecho, y me ha pedido que os lleve a su presencia ¿Hay algo que querráis decirme antes de ir a sus estancias?
Michelle sonrió y se inclinó entonces en una profunda reverencia.
_ A vuestro servicio, mi señor.
Los dos fundadores asintieron y los tres salieron de la celda cubiertos por un manto de ofuscación tejido por Banes, de modo que recorrieron las galerías sin que nadie se percatara de su presencia..
Llegaron a la galería en la que se encontraba Hardestat, y el guardia que custodiaba su puerta no se dio cuenta siquiera de que pasaban a su lado.
Hardestat estaba en un amplio salón, acompañado de la dama Fanchon.
¿En privado?
Al entrar, supo que los dos les habían visto.
_ Así que esta es Michelle de Mauvernay.-dijo Hardestat recorriéndola con la mirada, y Michelle se deshizo en una profunda reverencia.
La fundadora Tremere no se anduvo con remilgos.
_ ¿Cómo habéis tumbado a Tyler, mujer?- espetó, y Michelle tuvo ganas de recriminarle sus modales, deficientes por el descuido al que se sometían en los laboratorios, pero se abstuvo y repitió lo que había dicho a Rafael.
_ No lo controlo yo. Cuando tengo miedo o me siento amenazada ocurre, pero nunca había sucedido con tanta contundencia.
La tremere alzó las cejas.
_ Es extraño. Jamás oí algo así, y menos cuando el amenazado era otro. Debéis apreciar mucho a lord Hardestat.- añadió con ironía.
Michelle se encogió de hombros con humildad.
_ Mi señor Hardestat me perdonará, pero temía por mí, mi señor, no por vos. Nunca había visto arma semejante.
Hardestat asintió.
_ Son relativamente nuevas. Los cañones que destruyeron las murallas de Constantinopla usan el mismo principio. Por fortuna, matar a un vampiro con algo así es difícil. No hacen daño lo suficientemente generalizado.- Michelle asintió, agradeciento la aclaración, y Hardestat continuó.- La dama Fanchon me ha pedido que os entregue a ella. Quiere estudiaros. Si como decís ese poder es innato, cree que podría ser un arma efectiva contra los anarquistas. Un poder así en alguien de la décima generación es algo que no debe caer en manos anarquistas. Si como decís no controláis ese poder, no podemos arriesgarnos
Michelle no tuvo entonces que fingir su indignación, y apretó los puños.
_ ¡Y jamás lo hará!-exclamó, ofendida-¿Y estudiarme, mi señor? ¿Soy acaso una ardilla para su laboratorio?
Hardestat negó con la cabeza.
_ No, no sóis una ardilla. Sóis un cisne de blancas plumas.- dijo y Michelle supo que recitaría la cantinela que todos asociaban con ella una vez había descubierto una pequeña parte de sus secretos- Un bonito florero inofensivo, en que nadie se fijaría. Si el poder que habéis mostrado lográis controlarlo, os querré a mi lado, Michelle de Mauvernay. Hoy hubo una demostración de fuerza, que deberá repetirse. Y para ello, os necesitaré tener cerca. Porque el poder que hoy ha sido mostrado, deberá ser el de Hardestat el Viejo, no el de Michelle de Mauvernay. ¿Qué os parece mi oferta?
Michelle sonrió con ironía y se inclinó, respetuosa.
_ Michelle de Mauvernay no tiene poder alguno.- dijo- Es solo un cisne de blancas plumas.- luego se enderezó y alzó el mentón. Sabiendo lo que deseaba Hardestat, podía ahora poner sus condiciones.- Si lo queréis, aprenderé a controlarlo, pero lo haré sola. No me tumbaré en ningún laboratorio tremere.
Hardestat asintió.
_ No os culpo por no querer someteros a los experimentos tremere.- dijo y Michelle ronroneó triunfal. Sin embargo, la Dama Fanchon alzó la nariz, ofendida.
_ ¿Cómo os atrevéis a...?- no pudo seguir, puesto que Hardestat la hizo callar con un gesto autoritario de su mano.
_ Los Tremere ya controláis la taumaturgia.- dijo, severo- No, no quiero esa ventaja para Etrius. Michelle de Mauvernay aprenderá el poder sola. Así lo ha solicitado y estoy de acuerdo en ello, Fanchon.
La Fundadora Tremere se puso en pie indignada y antes de salir, dirigió a Michelle una mirada envenenada, que la toreador no tuvo más remedio que anotar en su lista de personas de las que cuidarse.
_ ¿Algo más, Hardestat?- preguntó Rafael en cuanto Fanchon cerró la puerta.
_ Nada, Rafael.- respondió el ventrue- Tampoco nada de tí, Camilla. Llevad a Michelle a sus aposentos. Hablaremos de nuevo tras Thorns, Michelle de Mauvernay. Vendréis conmigo a Hamburgo.
Michelle se inclinó en una nueva reverencia.
_ Como deseeis, mi señor.
Y así, tras despedirse, fue llevada de nuevo a su celda. Ni Rafael ni Camilla dijeron nada en el camino, y con la ofuscación de la malkavian, nadie se percató de que atravesaban el monasterio.

5 mar 2006
2 mar 2006
Sesión Quincuagésimo Novena: Progenie
Al regresar al monasterio, Michelle caminaba por entre los asistentes, buscando algún debate del que pudiera sacar provecho, un hombre de aspecto joven, delgado y claramente erudito se acercó a ella.
_ Saludos.- dijo- Vos debéis ser Michelle de Mauvernay.
Michelle sonrió, cautivadora.
_ Así es ¿Y vos sois?
_ Dejad que me presente. Soy Josueh de Languedoc.
Josueh. Judío. ¿Isaac?
_ Vos sois una antigua de los toreador de gran reputación.- continuó el joven- y me gustaría hablar con vos de un asunto que os puede resultar de interés.
Michelle asintió.
_ Por supuesto, monsieur, pero por favor, habladme de vos primero. Me gusta saber con quién trato, y al parecer, de los dos, estoy en clara desventaja.
_ Pues... como podéis imaginar soy de Languedoc. De Toulouse, para ser concretos. Y allí, dado mi carácter y que la corte es eminentemente toreador, y la incipiente Camarilla digamos que... no acabo de encajar. Pensaba que con una toreador como vos, de vuestro renombre y reputación, podríamos hacer algún trato mútuamente beneficios para cambiar un poco esta situación.
Michelle alzó las cejas.
_ Explicaos.- dijo.
_ Como podéis ver, mi aspecto y mi actitud es relativamente inofensiva pero por desgracia, eso me ha dejado un poco fuera de todo. Quizás... Podríais ayudarme un poco a cambiar eso... Y saber cositas que suceden en las cortes toreador del Languedoc.
Michelle sonrió irónica. Podía disponer de ojos en Toulouse si lo deseaba.
_ ¿Y cual es mi beneficio real en todo esto, monsieur?
_ Conocimiento e información de una influyente región toreador, mi señora ¿Os interesa tener oidos y ojos allí?
_ Puedo tener ojos y oídos allí, monsieur. Lo que trato de entender es por qué debería recurrir a vos para eso..
_ Quizás, porque puedo ser de más utilidad que otras toreador que ya empleáis. Nadie sospecha de un judío conectado a influencias toreador. Y estoy seguro que las ayudas podrían ser indirectas.
Decidió no andarse con rodeos y penetró en su mente. Todo lo que decía era cierto, pero tenía un secreto al que no podía acceder. Aquello le hizo recelar.
Ante su silencio, Josueh se mostró nervioso.
_ Tendré que meditarlo, monsieur.-dijo al fin.-¿Cuando queréis una respuesta?
_ Estaré toda la convención, Señora.
_ Tendréis la respuesta antes de marcharos entonces.
Cerrado el trato, se separaron. Los cainitas comenzaban a retirarse y Michelle volvió a su celda. De un pequeño joyero, extrajo un viejo anillo que había conservado durante largos años, y lo metió en un sobre. Escribió en él un breve mensaje de cortesía y envió a uno de sus sirvientes con él a la celda de Vykos. Luego se dispusto a descansar.
A la noche siguiente, poco a poco los asistentes se reunieron en el claustro del monasterio, donde tendría lugar el primer debate público. Vykos estaba junto al estrado, y mientras esperaba, le dirigió una mirada que duró lo suficiente para hacerla sentir incómoda... o encontrada. Michelle sonrió como si no le importara. Trás la apertura de la segunda sesión, subió por una pequeña escalera, a hacer uso del primer turno de palabra. Allí arriba, Michelle pudo verlo bien y se dio cuenta de que estaba muy cambiado, más estilizando, tal vez, incluso, más femenizado.
Cuando todo el mundo calló, Vykos comenzó a hablar con voz clara.
_ Delegados... Estoy aquí para hablar en nombre de muchos hermanos de la sangre. Durante mucho tiempo, nuestra estirpe ha sufrido. Muchos ven nuestro estado como una maldición, o nos dicen que es una maldición. Es curioso. Eso es lo que los hombres mortales dicen de nosotros. Que estamos malditos... Que estamos condenados... Nos temen. Temen lo que somos. Y nosotros, nos lo hemos llegado a creer. Somos más fuertes que los humanos. Más resistentes. Vivimos para siempre. Nos alimentamos de ellos. ¿Por qué debemos entonces temer lo que temen ellos? Ya no somos hombres. ¿Por qué debemos comportarnos como esos borregos que sólo son comida?-Vykos guardó silencio un instante para comprobar el efecto de sus palabras. Se oyeron algunos murmullos.- Ahora, los que se llaman a sí mismos Fundadores nos reprenden. Durante muchos años, nuestros antiguos han seguido estos dictados. Han sido vampiros. Han sido los depredadores supremos. Los humanos, sin embargo, han demostrado ser peligrosos. Y han contraatacado. Con Fe y fuego. Muchos de los que somos jóvenes hemos pagado las consecuencias de esto. Nos han lanzado a las hogueras para pagar las faltas de nuestros antiguos. Ahora, estos mismos antiguos quieren que nosotros, todos, nos comportemos como humanos, algo que ellos jamás han hecho. Mascarada, lo llaman. ¿Que no lo veis? Dominamos a los humanos. Si nos comportamos como ellos, seremos tan maleables como el ganado. Esta Mascarada es una herramienta de control, para que los que se llaman a sí mismos sabios y experimentados, sigan dándonos órdenes. No más. Podrán vencernos por las armas. Pero yo, soy un vampiro. No soy un hombre.
De pronto, de un tirón, se bajó las calzas y sacó un cuchillo de entre los pliegues de su capa.
_ Yo no me someteré a ninguna Mascarada. No seré un borrego.
Y con un tajo brutal, seccionó sus genitales ante el público atónito y los arroj un Hardestat que parecía a punto de explotar. Luego, bajó del estrado entre los vitores de los delegados anarquistas y se puso los pantalones. En ningún momento había sangrado tanto como debería haberlo hecho y Michelle supuso que sería algo que habría aprendido como el truco del fuego, en el encuentro en las montañas.
Hardestat se puso en pie y pisó los genitales de Vykos para darles una patada con desprecio después. Hecho esto, subió al estrado.
_ Oigo hablar a Vykos, y siento una profunda lástima, lástima y pesar. Sólo ve el pasado. Sólo quiere ver lo que fue. En cierto modo, me recuerda a un niño con una pataleta. Es cierto que en el pasado se han cometido errores pero también es cierto que los tiempos han cambiado. Despreciar al ganado será nuestra condena ¿Cuántos amigos habéis perdido por el fuego de la Inquisición? ¿Cuántos, por ser lo que son? Somos los señores de la noche. Y la noche es nuestro lugar. Jamás seremos muchos, no podemos serlo. Nunca seremos los amos de la humanidad, pero sí podemos ejercer mucho control sobre ellos pero sólo si nos adaptamos a los tiempos que corren ¿Cuántos reinos han nacido y muerto en mil años? ¿Cuántas guerras se han librado?¿Cuánta sangre se ha derramado inútilmente en sus disputas de niños? Podemos intentar ser más que hombres comportándonos con todo el oscuro poder que nos da la maldición de la sangre. Ese camino conduce a la hoguera. Los humanos tienen fuego. Tienen armas de fuego y progresan a una velocidad endiablada. O podemos ejercer nuestro control sobre ellos, dirigirlos. Evitando guerras, tendremos más presas sobre las que cazar. Dándoles paz y prosperidad, se volverán complacientes y fáciles de devorar. Somos más que hombres. Somos sus pastores. Y el pastor guía a las ovejas pero también las come cuando tiene hambre. Sin el pastor, las ovejas no son nada. Con él, el rebaño crece y prospera. El caos que propone Vykos y los suyos es el camino que nos llevará a la catástrofe. Son tiempos nuevos. La Camarilla es la respuesta a estos nuevos tiempos. Sin líderes que dominen a nadie. Elijámoslos entre todos. Cinco. Siete. Diez. Veinte años. Pero que sean los más capaces de cada momento los que guíen nuestra senda. Por el bien de todos.
Finalizado el discurso, Hardestat bajó del estrado arropado por los vítores de los suyos, aplausos generales y algunos abucheos anarquistas.
Eleanor de Valois subió al estrado de nuevo.
_ Con estas dos intervenciones, queda abierto el turno de debate. Recuerdo que a partir de mañana, empezaremos el resumen de acuerdos alcanzados a lo largo de esta noche.- dijo- Mientras tanto, por favor, aquellos que deseen hablar, recuerden en venir a decírmelo. Estaré en mi mesa.
Michelle caminó entre los presentes como había hecho la noche anterior y se acercó a Ariadna para pedirle que averiguara lo que pudiera sobre el tal Josueh de Languedoc. Luego, esperó a que Vykos se acercara a hablar con ella. Sin embargo, no fue él quien se acercó, sino una muchacha joven que había visto entre los anarquistas.
_ Tú debes ser la italiana, Michelle ¿No?- dijo, y Michelle estuvo tentada de echarse a reir ante tal obvia falta de modales.
_ Soy yo.
_ Me llamo Favola.- continuó la muchacha.- Mi sire era Adriana de Porto, quizás te suene.-la mirada de Michelle le hizo entender que ni la conocía ni entendía por qué debería hacerlo- Adriana a veces me decía que su sire era chiquillo de una ilustre toreador italiana, Michelle la Escultora. No conozco al sire de mi sire... Pero vuestra descripción me ha llamado la atención...
"Porto... Ah, Angelo, muy apasionado Angelo ¿Dónde has dejado a Joanna?"
_¿Y bien? ¿Qué puedo hacer por tí, Favola?-inquirió con amabilidad al descubrir que la muchacha era parte de su progenie. Y no solo eso, por sus gestos y su forma de mirarla, parecía admirarla realmente. Aquello era útil, muy últil, viniendo de una anarquista.
_ Sascha quiere verte.-contestó la muchacha, y Michelle supo que se refería a Vykos.
_ Ah, ahora se llama así... qué encantador.
Favola la acompañó por un camino discreto de la abadía hasta las celdas. Al parecer, Vykos no quería que se los relacionara, y Michelle tampoco, de modo que agradeció su discreción. Llegaron al fin a una celda, donde Favola la hizo pasar y donde estaba Vykos, solo. La puerta se cerró trás ella y por un momento ambos se miraron en silencio. Al cabo de un instante, Vykos asintió gravemente a modo de saludo.
_ Supuse que querrías saber que tu linaje crece.-dijo. También su voz había cambiado, pero seguía siendo el Vykos que había conocido.
_ Es grato.- respondió Michelle con sencillez -Sascha ¿Eh? No sé por qué, no me sorprende. Aplaudo tu intervención, ha sido... transgresora. ¿Recibiste el anillo?
_ Regresaste- contestó él- Y por tu aspecto... me alegro de que él esté bien.
Michelle recordó lo que Aristides le había dicho, de como Vykos había renegado de él...
_ Te alejaste de él, se podría decir que lo lamentó en parte.- dijo.
_ Porque no fue a buscarte.- fue la respuesta de Vykos.- Cuando le dije que hiciste lo que hiciste, él no hizo nada. Sólo agachó la cabeza y se fue.
Michelle sintió una punzada. Era cierto. Tampoco había esperado que lo hiciera, pero no lo había intentado siquiera. Se fingió indiferente.
_ Es muy noble por tu parte, pero dudo mucho que esa fuera la única razón.-le dijo- Tampoco espero que me digas la verdad, dejaste muy claro a Loni que había perdido tu confianza.
_ Pero él ha vuelto a confiar en tí. ¿Cómo si no tendrías ese cuerpo?
En su fuero interno, Michelle sonrió al pensar en la maravillosa gargantilla que llevaba al cuello.
_ Bueno, querido, lamento decirte que tengo recursos que desconoces. ¿Qué has hecho todos estos años?
_ Crecer- respondió Vykos.- Ya has visto la situación. Hardestat y los suyos están imponiendo un nuevo orden. Un orden en el que gente como yo no tiene lugar.
Michelle alzó las cejas.
_ ¿Y qué haréis? ¿Vivir como bestias? Somos mucho más que eso, Vykos. Estamos en un nivel superior de depredación.
_ Somos mucho mejores que las bestias. O que los hombres. Esto es lo que no quieren ver. Cuando decimos que no queremos ser hombres es porque queremos ser vampiros.
Michelle hizo un gesto despectivo con la mano...
_ Sí, sí, ya oí tu arenga ahí arriba.-dijo con desinterés, pero Vykos continuó.
_ Los hombres son más que las bestias. Nosotros, somos más que los hombres. Pero algunos erran el tiro, y sólo ven a aquellos que se regocijan siendo bestias. Somos más que eso.
Dada su insistencia, Michelle decidió mostrarse vana.
_ En mi opinión la Camarilla ofrece la posibilidad de depredar como corresponde siemrpe y cuando ofrezcas una fachada comedida y complaciente. La superficie siempre será tranquila. Ofrece fiestas, comportate como los humanos, pero cuando nadie mire, eres libre de hacer lo que desees. Pero somos distintos. A ti no te complace la Mascarada, para mí es la oficialización de mis costumbres. Michelle de Mauvernay ya jugaba con el ganado mucho antes de que esos "fundadores" crearan su pequeño club.
_ Puede ser.- respondió Vykos- Pero mira a los jóvenes de la Camarilla: no se comportan como humanos sólo entre humanos, lo siguen haciendo cuando no están entre ellos. Les están lavando la cabeza con estas ideas. Hardestat... ¿Que no lo ves? Está criando una generación entera de adeptos a él, a su organización. Ofrece libertad en la elección de liderazgo... Y lo manipulará. Hardestat no cede poder.
Michelle suspiró, descartando el tema con la mano.
_ Deja que se confie, ya le llegará la hora, a todos nos llega. Hubo un tiempo en que todo esto me habría importado, pero ya no...
Vykos la miró con ojos tristes y Michelle se preguntó si realmente había cambiado tanto como decían.
_ Aún no me has respondido a mi pregunta ¿Cómo está él?
_ Descansando.
Vykos asintió y guardó silencio un instante. Luego habló de nuevo.
_ Aléjate de Thorns antes de la medianoche de la noche de conclusiones.-dijo- Por nuestra antigua amistad, no vayas allí.
_ ¿Qué va a ocurrir? ¿Qué vais a hacer?
_ La Haceldema.
Michelle asintió, intrigada.
Vykos se sentó en una silla, sombrío y en silencio y Michelle supo que ninguno de los dos tenía ya nada que decir, de modo que salió.
Fuera, seguía Favola.
_ ¿Habéis temrinado de hablar?- preguntó la muchacha. Michelle asintió y la muchacha la acompañó de nuevo al claustro.- ¿Os uniréis a nuestra causa?
Michelle alzó las cejas.
_ ¿Quién ha dicho eso?- inquirió con sequedad, y se alejó de la muchacha en pos de los otros toreador, dejando a Favola trás ella, decepcionada.
Al verla, Ariadna se acercó a ella.
_ Josueh es chiquillo de Isaac en Negro- dijo en un susurro. Michelle sonrió, triunfal.
_ Lo suponía. ¿Es algo sabido?
Ariadna negó con la cabeza.
_ Trata de llevarlo con disimulo. Pero amigas toreador de Languedoc que están por aquí me dijeron que lo tienen marginado por ser chiquillo de un traidor de la Camarilla y por ir siempre con dos lasombra. Lasombra que por cierto, han sido vistos con los anarquistas. Si sigue en contacto con su sire, eso no lo saben.
_ Entiendo. Bien, buen trabajo, Ariadna. Si averiguas algo más, hazmelo saber.- se disponía a marcharse, pero Ariadna la retuvo.
_ Necesito ahora un pequeño favor, Michelle.
_ Si está en mi mano...
_ ¿Podéis averiguar quién es Lalaika de los brujah? Vino haciendo preguntas. Sobre uno de los Fundadores: Adana de Sforza. Rafael quiere saber más de ella, pero no quiere que nadie de su círculo inmediato haga las indagaciones.
Michelle sonrió, una primera prueba.
_ Veré qué puedo hacer.- asintió- Por cierto, Ariadna...
La joven la miró con atención.
_ ¿Si?
_ Antes de la medianoche de la noche de conclusiones, sal de Thorns. Busca una excusa, pero marchate.
Ariadna no dudó ni un instante y asintió.
_ De acuerdo.
_ Saludos.- dijo- Vos debéis ser Michelle de Mauvernay.
Michelle sonrió, cautivadora.
_ Así es ¿Y vos sois?
_ Dejad que me presente. Soy Josueh de Languedoc.
Josueh. Judío. ¿Isaac?
_ Vos sois una antigua de los toreador de gran reputación.- continuó el joven- y me gustaría hablar con vos de un asunto que os puede resultar de interés.
Michelle asintió.
_ Por supuesto, monsieur, pero por favor, habladme de vos primero. Me gusta saber con quién trato, y al parecer, de los dos, estoy en clara desventaja.
_ Pues... como podéis imaginar soy de Languedoc. De Toulouse, para ser concretos. Y allí, dado mi carácter y que la corte es eminentemente toreador, y la incipiente Camarilla digamos que... no acabo de encajar. Pensaba que con una toreador como vos, de vuestro renombre y reputación, podríamos hacer algún trato mútuamente beneficios para cambiar un poco esta situación.
Michelle alzó las cejas.
_ Explicaos.- dijo.
_ Como podéis ver, mi aspecto y mi actitud es relativamente inofensiva pero por desgracia, eso me ha dejado un poco fuera de todo. Quizás... Podríais ayudarme un poco a cambiar eso... Y saber cositas que suceden en las cortes toreador del Languedoc.
Michelle sonrió irónica. Podía disponer de ojos en Toulouse si lo deseaba.
_ ¿Y cual es mi beneficio real en todo esto, monsieur?
_ Conocimiento e información de una influyente región toreador, mi señora ¿Os interesa tener oidos y ojos allí?
_ Puedo tener ojos y oídos allí, monsieur. Lo que trato de entender es por qué debería recurrir a vos para eso..
_ Quizás, porque puedo ser de más utilidad que otras toreador que ya empleáis. Nadie sospecha de un judío conectado a influencias toreador. Y estoy seguro que las ayudas podrían ser indirectas.
Decidió no andarse con rodeos y penetró en su mente. Todo lo que decía era cierto, pero tenía un secreto al que no podía acceder. Aquello le hizo recelar.
Ante su silencio, Josueh se mostró nervioso.
_ Tendré que meditarlo, monsieur.-dijo al fin.-¿Cuando queréis una respuesta?
_ Estaré toda la convención, Señora.
_ Tendréis la respuesta antes de marcharos entonces.
Cerrado el trato, se separaron. Los cainitas comenzaban a retirarse y Michelle volvió a su celda. De un pequeño joyero, extrajo un viejo anillo que había conservado durante largos años, y lo metió en un sobre. Escribió en él un breve mensaje de cortesía y envió a uno de sus sirvientes con él a la celda de Vykos. Luego se dispusto a descansar.
A la noche siguiente, poco a poco los asistentes se reunieron en el claustro del monasterio, donde tendría lugar el primer debate público. Vykos estaba junto al estrado, y mientras esperaba, le dirigió una mirada que duró lo suficiente para hacerla sentir incómoda... o encontrada. Michelle sonrió como si no le importara. Trás la apertura de la segunda sesión, subió por una pequeña escalera, a hacer uso del primer turno de palabra. Allí arriba, Michelle pudo verlo bien y se dio cuenta de que estaba muy cambiado, más estilizando, tal vez, incluso, más femenizado.
Cuando todo el mundo calló, Vykos comenzó a hablar con voz clara.
_ Delegados... Estoy aquí para hablar en nombre de muchos hermanos de la sangre. Durante mucho tiempo, nuestra estirpe ha sufrido. Muchos ven nuestro estado como una maldición, o nos dicen que es una maldición. Es curioso. Eso es lo que los hombres mortales dicen de nosotros. Que estamos malditos... Que estamos condenados... Nos temen. Temen lo que somos. Y nosotros, nos lo hemos llegado a creer. Somos más fuertes que los humanos. Más resistentes. Vivimos para siempre. Nos alimentamos de ellos. ¿Por qué debemos entonces temer lo que temen ellos? Ya no somos hombres. ¿Por qué debemos comportarnos como esos borregos que sólo son comida?-Vykos guardó silencio un instante para comprobar el efecto de sus palabras. Se oyeron algunos murmullos.- Ahora, los que se llaman a sí mismos Fundadores nos reprenden. Durante muchos años, nuestros antiguos han seguido estos dictados. Han sido vampiros. Han sido los depredadores supremos. Los humanos, sin embargo, han demostrado ser peligrosos. Y han contraatacado. Con Fe y fuego. Muchos de los que somos jóvenes hemos pagado las consecuencias de esto. Nos han lanzado a las hogueras para pagar las faltas de nuestros antiguos. Ahora, estos mismos antiguos quieren que nosotros, todos, nos comportemos como humanos, algo que ellos jamás han hecho. Mascarada, lo llaman. ¿Que no lo veis? Dominamos a los humanos. Si nos comportamos como ellos, seremos tan maleables como el ganado. Esta Mascarada es una herramienta de control, para que los que se llaman a sí mismos sabios y experimentados, sigan dándonos órdenes. No más. Podrán vencernos por las armas. Pero yo, soy un vampiro. No soy un hombre.
De pronto, de un tirón, se bajó las calzas y sacó un cuchillo de entre los pliegues de su capa.
_ Yo no me someteré a ninguna Mascarada. No seré un borrego.
Y con un tajo brutal, seccionó sus genitales ante el público atónito y los arroj un Hardestat que parecía a punto de explotar. Luego, bajó del estrado entre los vitores de los delegados anarquistas y se puso los pantalones. En ningún momento había sangrado tanto como debería haberlo hecho y Michelle supuso que sería algo que habría aprendido como el truco del fuego, en el encuentro en las montañas.
Hardestat se puso en pie y pisó los genitales de Vykos para darles una patada con desprecio después. Hecho esto, subió al estrado.
_ Oigo hablar a Vykos, y siento una profunda lástima, lástima y pesar. Sólo ve el pasado. Sólo quiere ver lo que fue. En cierto modo, me recuerda a un niño con una pataleta. Es cierto que en el pasado se han cometido errores pero también es cierto que los tiempos han cambiado. Despreciar al ganado será nuestra condena ¿Cuántos amigos habéis perdido por el fuego de la Inquisición? ¿Cuántos, por ser lo que son? Somos los señores de la noche. Y la noche es nuestro lugar. Jamás seremos muchos, no podemos serlo. Nunca seremos los amos de la humanidad, pero sí podemos ejercer mucho control sobre ellos pero sólo si nos adaptamos a los tiempos que corren ¿Cuántos reinos han nacido y muerto en mil años? ¿Cuántas guerras se han librado?¿Cuánta sangre se ha derramado inútilmente en sus disputas de niños? Podemos intentar ser más que hombres comportándonos con todo el oscuro poder que nos da la maldición de la sangre. Ese camino conduce a la hoguera. Los humanos tienen fuego. Tienen armas de fuego y progresan a una velocidad endiablada. O podemos ejercer nuestro control sobre ellos, dirigirlos. Evitando guerras, tendremos más presas sobre las que cazar. Dándoles paz y prosperidad, se volverán complacientes y fáciles de devorar. Somos más que hombres. Somos sus pastores. Y el pastor guía a las ovejas pero también las come cuando tiene hambre. Sin el pastor, las ovejas no son nada. Con él, el rebaño crece y prospera. El caos que propone Vykos y los suyos es el camino que nos llevará a la catástrofe. Son tiempos nuevos. La Camarilla es la respuesta a estos nuevos tiempos. Sin líderes que dominen a nadie. Elijámoslos entre todos. Cinco. Siete. Diez. Veinte años. Pero que sean los más capaces de cada momento los que guíen nuestra senda. Por el bien de todos.
Finalizado el discurso, Hardestat bajó del estrado arropado por los vítores de los suyos, aplausos generales y algunos abucheos anarquistas.
Eleanor de Valois subió al estrado de nuevo.
_ Con estas dos intervenciones, queda abierto el turno de debate. Recuerdo que a partir de mañana, empezaremos el resumen de acuerdos alcanzados a lo largo de esta noche.- dijo- Mientras tanto, por favor, aquellos que deseen hablar, recuerden en venir a decírmelo. Estaré en mi mesa.
Michelle caminó entre los presentes como había hecho la noche anterior y se acercó a Ariadna para pedirle que averiguara lo que pudiera sobre el tal Josueh de Languedoc. Luego, esperó a que Vykos se acercara a hablar con ella. Sin embargo, no fue él quien se acercó, sino una muchacha joven que había visto entre los anarquistas.
_ Tú debes ser la italiana, Michelle ¿No?- dijo, y Michelle estuvo tentada de echarse a reir ante tal obvia falta de modales.
_ Soy yo.
_ Me llamo Favola.- continuó la muchacha.- Mi sire era Adriana de Porto, quizás te suene.-la mirada de Michelle le hizo entender que ni la conocía ni entendía por qué debería hacerlo- Adriana a veces me decía que su sire era chiquillo de una ilustre toreador italiana, Michelle la Escultora. No conozco al sire de mi sire... Pero vuestra descripción me ha llamado la atención...
"Porto... Ah, Angelo, muy apasionado Angelo ¿Dónde has dejado a Joanna?"
_¿Y bien? ¿Qué puedo hacer por tí, Favola?-inquirió con amabilidad al descubrir que la muchacha era parte de su progenie. Y no solo eso, por sus gestos y su forma de mirarla, parecía admirarla realmente. Aquello era útil, muy últil, viniendo de una anarquista.
_ Sascha quiere verte.-contestó la muchacha, y Michelle supo que se refería a Vykos.
_ Ah, ahora se llama así... qué encantador.
Favola la acompañó por un camino discreto de la abadía hasta las celdas. Al parecer, Vykos no quería que se los relacionara, y Michelle tampoco, de modo que agradeció su discreción. Llegaron al fin a una celda, donde Favola la hizo pasar y donde estaba Vykos, solo. La puerta se cerró trás ella y por un momento ambos se miraron en silencio. Al cabo de un instante, Vykos asintió gravemente a modo de saludo.
_ Supuse que querrías saber que tu linaje crece.-dijo. También su voz había cambiado, pero seguía siendo el Vykos que había conocido.
_ Es grato.- respondió Michelle con sencillez -Sascha ¿Eh? No sé por qué, no me sorprende. Aplaudo tu intervención, ha sido... transgresora. ¿Recibiste el anillo?
_ Regresaste- contestó él- Y por tu aspecto... me alegro de que él esté bien.
Michelle recordó lo que Aristides le había dicho, de como Vykos había renegado de él...
_ Te alejaste de él, se podría decir que lo lamentó en parte.- dijo.
_ Porque no fue a buscarte.- fue la respuesta de Vykos.- Cuando le dije que hiciste lo que hiciste, él no hizo nada. Sólo agachó la cabeza y se fue.
Michelle sintió una punzada. Era cierto. Tampoco había esperado que lo hiciera, pero no lo había intentado siquiera. Se fingió indiferente.
_ Es muy noble por tu parte, pero dudo mucho que esa fuera la única razón.-le dijo- Tampoco espero que me digas la verdad, dejaste muy claro a Loni que había perdido tu confianza.
_ Pero él ha vuelto a confiar en tí. ¿Cómo si no tendrías ese cuerpo?
En su fuero interno, Michelle sonrió al pensar en la maravillosa gargantilla que llevaba al cuello.
_ Bueno, querido, lamento decirte que tengo recursos que desconoces. ¿Qué has hecho todos estos años?
_ Crecer- respondió Vykos.- Ya has visto la situación. Hardestat y los suyos están imponiendo un nuevo orden. Un orden en el que gente como yo no tiene lugar.
Michelle alzó las cejas.
_ ¿Y qué haréis? ¿Vivir como bestias? Somos mucho más que eso, Vykos. Estamos en un nivel superior de depredación.
_ Somos mucho mejores que las bestias. O que los hombres. Esto es lo que no quieren ver. Cuando decimos que no queremos ser hombres es porque queremos ser vampiros.
Michelle hizo un gesto despectivo con la mano...
_ Sí, sí, ya oí tu arenga ahí arriba.-dijo con desinterés, pero Vykos continuó.
_ Los hombres son más que las bestias. Nosotros, somos más que los hombres. Pero algunos erran el tiro, y sólo ven a aquellos que se regocijan siendo bestias. Somos más que eso.
Dada su insistencia, Michelle decidió mostrarse vana.
_ En mi opinión la Camarilla ofrece la posibilidad de depredar como corresponde siemrpe y cuando ofrezcas una fachada comedida y complaciente. La superficie siempre será tranquila. Ofrece fiestas, comportate como los humanos, pero cuando nadie mire, eres libre de hacer lo que desees. Pero somos distintos. A ti no te complace la Mascarada, para mí es la oficialización de mis costumbres. Michelle de Mauvernay ya jugaba con el ganado mucho antes de que esos "fundadores" crearan su pequeño club.
_ Puede ser.- respondió Vykos- Pero mira a los jóvenes de la Camarilla: no se comportan como humanos sólo entre humanos, lo siguen haciendo cuando no están entre ellos. Les están lavando la cabeza con estas ideas. Hardestat... ¿Que no lo ves? Está criando una generación entera de adeptos a él, a su organización. Ofrece libertad en la elección de liderazgo... Y lo manipulará. Hardestat no cede poder.
Michelle suspiró, descartando el tema con la mano.
_ Deja que se confie, ya le llegará la hora, a todos nos llega. Hubo un tiempo en que todo esto me habría importado, pero ya no...
Vykos la miró con ojos tristes y Michelle se preguntó si realmente había cambiado tanto como decían.
_ Aún no me has respondido a mi pregunta ¿Cómo está él?
_ Descansando.
Vykos asintió y guardó silencio un instante. Luego habló de nuevo.
_ Aléjate de Thorns antes de la medianoche de la noche de conclusiones.-dijo- Por nuestra antigua amistad, no vayas allí.
_ ¿Qué va a ocurrir? ¿Qué vais a hacer?
_ La Haceldema.
Michelle asintió, intrigada.
Vykos se sentó en una silla, sombrío y en silencio y Michelle supo que ninguno de los dos tenía ya nada que decir, de modo que salió.
Fuera, seguía Favola.
_ ¿Habéis temrinado de hablar?- preguntó la muchacha. Michelle asintió y la muchacha la acompañó de nuevo al claustro.- ¿Os uniréis a nuestra causa?
Michelle alzó las cejas.
_ ¿Quién ha dicho eso?- inquirió con sequedad, y se alejó de la muchacha en pos de los otros toreador, dejando a Favola trás ella, decepcionada.
Al verla, Ariadna se acercó a ella.
_ Josueh es chiquillo de Isaac en Negro- dijo en un susurro. Michelle sonrió, triunfal.
_ Lo suponía. ¿Es algo sabido?
Ariadna negó con la cabeza.
_ Trata de llevarlo con disimulo. Pero amigas toreador de Languedoc que están por aquí me dijeron que lo tienen marginado por ser chiquillo de un traidor de la Camarilla y por ir siempre con dos lasombra. Lasombra que por cierto, han sido vistos con los anarquistas. Si sigue en contacto con su sire, eso no lo saben.
_ Entiendo. Bien, buen trabajo, Ariadna. Si averiguas algo más, hazmelo saber.- se disponía a marcharse, pero Ariadna la retuvo.
_ Necesito ahora un pequeño favor, Michelle.
_ Si está en mi mano...
_ ¿Podéis averiguar quién es Lalaika de los brujah? Vino haciendo preguntas. Sobre uno de los Fundadores: Adana de Sforza. Rafael quiere saber más de ella, pero no quiere que nadie de su círculo inmediato haga las indagaciones.
Michelle sonrió, una primera prueba.
_ Veré qué puedo hacer.- asintió- Por cierto, Ariadna...
La joven la miró con atención.
_ ¿Si?
_ Antes de la medianoche de la noche de conclusiones, sal de Thorns. Busca una excusa, pero marchate.
Ariadna no dudó ni un instante y asintió.
_ De acuerdo.
Sesión Quincuagésimo Octava: Camarilla
Trás el discurso de Eleanor de Valois se anunció que al ser la primera jornada, los debates se llevarían a cabo, pero o sobre el estrado, y rapidamente los delegados se dividieron en pequeños corros de debate, mientras que muchos otros parecían no saber con quién hablar y otros parecían esperar que la gente acudiera a su alrededor.
Michelle que se disponía a acercarse al grupo toreador, vio a Vykos acercarse a Eleanor, que se había sentado junto al estrado con unos papeles. Gracias a su excepcional oído, Michelle le oyó pedir el primer turno de palabra para la noche siguiente. Eleanor tomó nota en sus papeles y Vykos se alejó. Trás él, Hardestat hizo lo mismo y se marchó.
Localizó a los delegados parisienses en los jardines exteriores y se acerćo a ellos con la excusa de saludar a Ariadna, que la recibió con una sonrisa.
_¡Oh! Jacques, mirad quién ha venido- dijo al primogénito, tomándola del brazo- Michelle de Mauvernay. Estoy segura que habéis oído hablar de ella.
Jacques resultó ser un hombre bien plantado, de aspecto regio y amplio torso. En cierto modo, le recordó a Talbo. ¿Un antiguo combatiente? Con cortesía, el primogénito se inclinó en cortés reverencia y tomando su mano con suavidad, depositó en ella un beso.
_ Es un honor conocer a tan insigne Signora de Florencia- dijo.
Michelle respondió con una leve inclinación.
_ Monsieur... Y un placer conocer a tan honorable señor de mi amada Francia.
Jacques la tomó del brazo y la presentó al hombre que había a su lado.
_ Permitidme presentaros a Rafael de Corazón, creador de la Mascarada.- dijo. Si Jacques era de aspecto fuerte, Rafael resplandecía como un rey.
Sabiendo que a los hombres les gustaban los halagos y las zalamerías, y que a los hombres poderosos les gustaba ostentar su poder, Michelle se inclinó en una profunda reverencia que él respondió asintiendo con condescencia.
_ Es un honor conoceros, mi señor.- dijo, sonando impresionada, pero Rafael no respondió, de modo que Jacques procedió a presentarla a los demás, una amalgama de Toreador franceses y alemanes, con un par de ventrue nobles germanos, y también tres o cuatro miembros de otros clanes.
_ Estábamos debatiendo el papel de los humanos en el nuevo orden- dijo Jacques introduciéndola en el debate- que la Camarilla ha traido a nuestra raza. ¿Qué opináis de los humanos, Michelle? Vos tenéis tratos con ellos, según tengo entendido.
Michelle asintió.
_ Efectivamente, monsieur. La Academia es una fructífera cantera, y de ella surgen cientos de humanos preparados para participar en la vida mortal en niveles que a nosotros pueden suponernos ciertas incomodidades. Ahora mismo contemplo la posibilidad de ampliar el alcance de mis escuelas a otras ciudades Italianas y a algunas eminentes ciudades europeas con la intención, precisamente, de comprobar hasta qué punto los humanos son más que ganado.
Entonces, para su sorpresa, fue Rafael quién habló.
_ ¿Italia? Interesante...- dijo- Decidnos, Michelle ¿Cómo está la cosa en el Mar de Sombras de Italia?
Michelle frunció el ceño con desagrado y no fingía. Detestaba a los lasombra su guerra, por su monopolio, por oscurecer la luz de Italia, por haber alejado a María...
_ Su guerra civil trajo desgracia a toda Italia, oscureciendo todo su esplendor-dijo- Allá donde uno mire, sus tentáculos oscuros tratan de alcanzar todo y dominar todo. Los miembros de la estirpe deben dedicarse a encontrar la manera de sacar adelante sus proyectos, ecurriendo los dedos lasombra, puesto que la oposición es castigada de diversas maneras. Comprenderéis que es una situación harto incómoda e indeseable. Afortunadamente mis Escuelas continuan su labor pese a su ... hegemonia en Italia
_ Los lasombra son de mente inquisitiva y obstinada. -dijo entonces Rafael- Aunque desagradables, su papel debe ser considerado. La Camarilla sólo brillará con toda su fuerza si tiene con quién ponerse a prueba, y el clan rebelde Lasombra será ese rival que permitirá a nuestros mejores demostrar aquello de que son capaces. Dios puso el mal en el mundo para sacar lo mejor de los hombres. Y a nosotros nos maldijo para que sacáramos lo mejor de nosotros. Aquellos que se enfrenten en algún terreno a los enemigos de la Camarilla, brillarán con más fuerza que nadie.
Una vez hecho su discurso, Michelle asintió solemne, fingiéndose sorprendida por un punto de vista que no se le había ocurrido.
Michelle les habló entonces de como los anarquistas lasombra parecian haberse beneficiado del beneplácito de muchos de sus antigups trás la diablerie de Lasombra, y de como medio clan había traicionado al otro medio usando con deshonor y subterfugios a los anarquistas en sus planes, revelando lugares de descanso, refugios...
Como sabía, aquello ya se sospechaba, pero hasta entonces nadie había dado datos concretos como lo estaba haciendo ella, lo que causó un cierto revuelo entre los más jovenes del grupo de debate, y provocando comentarios simplistas como "oh, que crueldad" o desprecios tipo "no tienen honor", con lo que pudo rápidamente separar a los neonatos ignorantes, de los antiguos o de los que prometían serlo. Un tremere no se inmutó siquiera, tampoco Jacques ni Ariadna, ni tampoco los dos ventrue.
_ ¿Y cómo viven los mortales bajo el terrible dominio lasombra?- inquirió Jacques cuando Michelle terminó de hablar.- He oido cosas terribles... Orgías de sangre, sangre de bebés tomada con suculencia, parodias de las sagradas escrituras empleando su poderío en dominación de mentes débiles...
En su fuero interno, Michelle reía a carcajadas al recordar la pequeña fiesta que celebró en la cueva con María. Sin embargo negó pesimista con la cabeza, con gesto apesadumbrado.
_ Eso, me temo, es lamentablemente cierto.
Los jóvenes, sobretodo las neonatas toreador, se escandalizaron de manera muy educada y fina.
_La Mascarada fracasará si no se lleva a todo el mundo.-intervino Rafael de Corazón- Italia es la sede de la Santa Iglesia. Si ellos descubren nuestra existencia... Sus fuegos se avivarán.
_ Aquí entran de nuevo en juego los mortales, mi señor.- asintió Michelle.
_ Muy cierto. Debemos banalizar sus deseos de creer en nosotros. Debemos ridiculizar sus miedos. Actos como los de los lasombra, o los de los giovanni, sólo nos traerán problemas. Decidme, ¿conocéis a miembros de los giovanni?
Uno de los ventrue mostró una mueca.
_ Usurpadores que atacan a un clan indefenso ¿Quién querría tratar con ellos?- dijo, y Jacques lo traspasó con la mirada, y luego se volvió hacia el tremere, que parecía divertido por el comentario.
Michelle calibró su respuesta. No tenía sentido ocultar lo que era más que obvio.
_ Como bien sabéis son escultora, monsieur. En el tiempo que vivi en Venecia, hice algunas obras para un miembro del clan, pero nuestro trato fue estrictamente comercial. Lamento no poder aportaros información útil por este lado.
_ Pero los Giovanni no sospechan de vos, pues no tienen nada de qué sospechar.- Michelle frunció el ceño mientras en su interior lanzaba un grito triunfal. Frente a ella, Rafael hizo un gesto a Jacques con la cabeza, que el primogénito le devolvió, y de pronto, sin saber muy bien como, el pequeño grupo se había disuelto, dejándola a solas con Rafael de Corazón.
"Premio"
Rafael le ofreció el brazo con cortesía.
_ ¿Caminamos?
_ Será un placer, monsieur.- contestó Michelle, tomándolo.
Pasearon tranquilamente por los jardines exteriores de la abadía, y Michelle se dio cuenta de que se acercaban a los limites de la protección que habían tendido en la abadía. Más allá, cualquier disciplina era permitida. Se fingió tranquila, con una plácida sonrisa dibujada en el rostro mientras caminaban.
_ La Camarilla no ha logrado presencia en Italia.- dijo al fin Rafael- Sin embargo, vos habéis logrado sobrevivir en el Mar de Sombras. No sólo eso: habéis prosperado. Decidme... ¿A qué habéis venido a Thorns?
En su interior, Michelle se sintió intranquila.
_ Intuía que sería un evento decisivo para nuestras vidas a partir de ahora, monsieur- respondió.
Rafael asintió.
_ Lo será, de eso no hay duda alguna. Sin embargo, hay algo que me ha llamado la atención poderosamente. Sois demasiado perfecta para ser la espía ideal que la Camarilla necesita en Italia. ¿Cuál es el truco?
Michelle alzó las cejas, indignada.
_ Hace años la Camarilla ofreció a Florencia la posibilidad de unirse a su amparo y rechazamos, por orgullo. Ahora Florencia es un dominio lasombra pese al principado Toreador. Si he acudido a Thorns ha sido en parte para enmendar ese error aunque Florencia se haya perdido.
Rafael volvió a asentir y entonces lo percibió.
El paseo les había alejado bastante de la Abadía y allí los altos poderes de auspex podían utilizarse. Y Rafael estaba intentando penetrar en su mente. Tan rápido como pudo, dispuso sus recuerdos de modo que aquellos que eran terriblemente secretos quedaran en niveles más profundos y casi inalcanzables, pero de pronto notó que había accedido a uno de ellos. Contuvo la respiración un instante,hasta que se dio cuenta de que era el que menor daño podía hacerle. Rafael acababa de descubrir que por algun motivo que él no podía entender, ella sabía que Vykos y los suyos preparaban algo.
_ Y decidme...-dijo Rafael, disimulando su sondeo- ¿Cómo mantuvisteis a raya a los anarquistas durante su revuelta?
Michelle recordó los tentáculos de carne en su tejado y agradeció con toda su alma que Aristides la hubiera elegido para albergar a Tzimisce durante tanto tiempo.
_ Realmente no fui yo, monsieur- admitió- María Sforza era la príncipe de Florencia por aquel entonces. Los anarquistas hicieron mucho daño y mataron a muchos de los nuestros, pero ella conservó la ciudad y le devolvió su esplendor. Por eso creo que los Lasombra la mataron después. Como dije antes, los anarquistas se beneficiaron de sus antiguos. Nunca le perdonaron su fortaleza
Rafael asintió.
_ Una gran pérdida... ¿Sabéis que conocí a María?
Esta vez, Michelle no tuvo que fingir. Sus ojos se abrieron como dos lunas de zafiro, mientras asimilaba lo que acababa de oir.
_ Vos...- Rafael volvió a asentir- Ella nunca me lo dijo...
_ Hace ya mucho. Más de setecientos años. Ahora que ha muerto, supongo que ya da igual. Habiendo sido su consorte, creo que tenéis derecho a saberlo. María de la Loire, que es como se llamaba entonces, fue una consorte del emperador Carlo Magno- Michelle se contuvo para no reir. Así que aquel era uno de los secretos de su amada María... De pronto se sintió incómoda y se dio cuenta de que casi le parecía impúdico conocer sus secretos cuando María había respetado los suyos.-Lo sé bien, pues... Fue mi madre mortal. Aunque yo nací como bastardo. Decidme ¿Cómo murió?
Michelle permaneció confusa un instante, pero se rehizo. No había esperado aquello.
_ Traté de seguir su rastro, pero todo lo que pude averiguar fue que cuando despertó del Letargo, su chiquilla habia prostituido Florencia a los Lasombra y que ella se había marchado. Todo indica a que ellos la mataron.
Esta vez fue Rafael quién abrió mucho los ojos, sorprendido, indignado.
_ ¿Su propia chiquilla?
Michelle asintió.
_ Sí, ella tuvo el principado mientras María descansaba. Puedo imaginar su desazón al despertar y encontrar que su amada Florencia era ahora pasto de intrigas lasombra.
Rafael guardó silencio entonces, justo un instante más de lo que podía considerarse cortés, y Michelle se sintió incómoda.
Entonces Rafael de Corazón se volvió hacia ella.
_ ¿Me ayudaríais a darle muerte a esa malnacida, Michelle de Mauvernay?
Michelle se preguntó si la estaba probando, pero decidió que no importaba. Sí deseaba la muerte de Ana, y tenía una excusa legítima para hacerlo.
_ Nada me sería más grato, monsieur.
Rafael asintió e hizo ademán de marcharse, pero Michelle le retuvo un instante, no dispuesta a dejar que sospechara aún más de ella.
_ Señor, antes de que regresemos...- Rafael la miró por encima del hombro y se detuvo- Cuidaos de Vykos y de Monçada.
El fundador de la camarilla asintió.
_ Vykos prepara algo.
_ Se reunió con Monçada en Poitiers. No sé qué trataron allí, pero todo apunta a que lo veremos aquí en Thorns.
_ Entiendo, tendré los ojos bien abiertos. Si me necesitáis, hablad con Jacques.
Michelle asintió.
_ Os lo agradezco, monsieur.
Dicho esto se separaron, regresando al monasterio cada uno por su lado.
Michelle que se disponía a acercarse al grupo toreador, vio a Vykos acercarse a Eleanor, que se había sentado junto al estrado con unos papeles. Gracias a su excepcional oído, Michelle le oyó pedir el primer turno de palabra para la noche siguiente. Eleanor tomó nota en sus papeles y Vykos se alejó. Trás él, Hardestat hizo lo mismo y se marchó.
Localizó a los delegados parisienses en los jardines exteriores y se acerćo a ellos con la excusa de saludar a Ariadna, que la recibió con una sonrisa.
_¡Oh! Jacques, mirad quién ha venido- dijo al primogénito, tomándola del brazo- Michelle de Mauvernay. Estoy segura que habéis oído hablar de ella.
Jacques resultó ser un hombre bien plantado, de aspecto regio y amplio torso. En cierto modo, le recordó a Talbo. ¿Un antiguo combatiente? Con cortesía, el primogénito se inclinó en cortés reverencia y tomando su mano con suavidad, depositó en ella un beso.
_ Es un honor conocer a tan insigne Signora de Florencia- dijo.
Michelle respondió con una leve inclinación.
_ Monsieur... Y un placer conocer a tan honorable señor de mi amada Francia.
Jacques la tomó del brazo y la presentó al hombre que había a su lado.
_ Permitidme presentaros a Rafael de Corazón, creador de la Mascarada.- dijo. Si Jacques era de aspecto fuerte, Rafael resplandecía como un rey.
Sabiendo que a los hombres les gustaban los halagos y las zalamerías, y que a los hombres poderosos les gustaba ostentar su poder, Michelle se inclinó en una profunda reverencia que él respondió asintiendo con condescencia.
_ Es un honor conoceros, mi señor.- dijo, sonando impresionada, pero Rafael no respondió, de modo que Jacques procedió a presentarla a los demás, una amalgama de Toreador franceses y alemanes, con un par de ventrue nobles germanos, y también tres o cuatro miembros de otros clanes.
_ Estábamos debatiendo el papel de los humanos en el nuevo orden- dijo Jacques introduciéndola en el debate- que la Camarilla ha traido a nuestra raza. ¿Qué opináis de los humanos, Michelle? Vos tenéis tratos con ellos, según tengo entendido.
Michelle asintió.
_ Efectivamente, monsieur. La Academia es una fructífera cantera, y de ella surgen cientos de humanos preparados para participar en la vida mortal en niveles que a nosotros pueden suponernos ciertas incomodidades. Ahora mismo contemplo la posibilidad de ampliar el alcance de mis escuelas a otras ciudades Italianas y a algunas eminentes ciudades europeas con la intención, precisamente, de comprobar hasta qué punto los humanos son más que ganado.
Entonces, para su sorpresa, fue Rafael quién habló.
_ ¿Italia? Interesante...- dijo- Decidnos, Michelle ¿Cómo está la cosa en el Mar de Sombras de Italia?
Michelle frunció el ceño con desagrado y no fingía. Detestaba a los lasombra su guerra, por su monopolio, por oscurecer la luz de Italia, por haber alejado a María...
_ Su guerra civil trajo desgracia a toda Italia, oscureciendo todo su esplendor-dijo- Allá donde uno mire, sus tentáculos oscuros tratan de alcanzar todo y dominar todo. Los miembros de la estirpe deben dedicarse a encontrar la manera de sacar adelante sus proyectos, ecurriendo los dedos lasombra, puesto que la oposición es castigada de diversas maneras. Comprenderéis que es una situación harto incómoda e indeseable. Afortunadamente mis Escuelas continuan su labor pese a su ... hegemonia en Italia
_ Los lasombra son de mente inquisitiva y obstinada. -dijo entonces Rafael- Aunque desagradables, su papel debe ser considerado. La Camarilla sólo brillará con toda su fuerza si tiene con quién ponerse a prueba, y el clan rebelde Lasombra será ese rival que permitirá a nuestros mejores demostrar aquello de que son capaces. Dios puso el mal en el mundo para sacar lo mejor de los hombres. Y a nosotros nos maldijo para que sacáramos lo mejor de nosotros. Aquellos que se enfrenten en algún terreno a los enemigos de la Camarilla, brillarán con más fuerza que nadie.
Una vez hecho su discurso, Michelle asintió solemne, fingiéndose sorprendida por un punto de vista que no se le había ocurrido.
Michelle les habló entonces de como los anarquistas lasombra parecian haberse beneficiado del beneplácito de muchos de sus antigups trás la diablerie de Lasombra, y de como medio clan había traicionado al otro medio usando con deshonor y subterfugios a los anarquistas en sus planes, revelando lugares de descanso, refugios...
Como sabía, aquello ya se sospechaba, pero hasta entonces nadie había dado datos concretos como lo estaba haciendo ella, lo que causó un cierto revuelo entre los más jovenes del grupo de debate, y provocando comentarios simplistas como "oh, que crueldad" o desprecios tipo "no tienen honor", con lo que pudo rápidamente separar a los neonatos ignorantes, de los antiguos o de los que prometían serlo. Un tremere no se inmutó siquiera, tampoco Jacques ni Ariadna, ni tampoco los dos ventrue.
_ ¿Y cómo viven los mortales bajo el terrible dominio lasombra?- inquirió Jacques cuando Michelle terminó de hablar.- He oido cosas terribles... Orgías de sangre, sangre de bebés tomada con suculencia, parodias de las sagradas escrituras empleando su poderío en dominación de mentes débiles...
En su fuero interno, Michelle reía a carcajadas al recordar la pequeña fiesta que celebró en la cueva con María. Sin embargo negó pesimista con la cabeza, con gesto apesadumbrado.
_ Eso, me temo, es lamentablemente cierto.
Los jóvenes, sobretodo las neonatas toreador, se escandalizaron de manera muy educada y fina.
_La Mascarada fracasará si no se lleva a todo el mundo.-intervino Rafael de Corazón- Italia es la sede de la Santa Iglesia. Si ellos descubren nuestra existencia... Sus fuegos se avivarán.
_ Aquí entran de nuevo en juego los mortales, mi señor.- asintió Michelle.
_ Muy cierto. Debemos banalizar sus deseos de creer en nosotros. Debemos ridiculizar sus miedos. Actos como los de los lasombra, o los de los giovanni, sólo nos traerán problemas. Decidme, ¿conocéis a miembros de los giovanni?
Uno de los ventrue mostró una mueca.
_ Usurpadores que atacan a un clan indefenso ¿Quién querría tratar con ellos?- dijo, y Jacques lo traspasó con la mirada, y luego se volvió hacia el tremere, que parecía divertido por el comentario.
Michelle calibró su respuesta. No tenía sentido ocultar lo que era más que obvio.
_ Como bien sabéis son escultora, monsieur. En el tiempo que vivi en Venecia, hice algunas obras para un miembro del clan, pero nuestro trato fue estrictamente comercial. Lamento no poder aportaros información útil por este lado.
_ Pero los Giovanni no sospechan de vos, pues no tienen nada de qué sospechar.- Michelle frunció el ceño mientras en su interior lanzaba un grito triunfal. Frente a ella, Rafael hizo un gesto a Jacques con la cabeza, que el primogénito le devolvió, y de pronto, sin saber muy bien como, el pequeño grupo se había disuelto, dejándola a solas con Rafael de Corazón.
"Premio"
Rafael le ofreció el brazo con cortesía.
_ ¿Caminamos?
_ Será un placer, monsieur.- contestó Michelle, tomándolo.
Pasearon tranquilamente por los jardines exteriores de la abadía, y Michelle se dio cuenta de que se acercaban a los limites de la protección que habían tendido en la abadía. Más allá, cualquier disciplina era permitida. Se fingió tranquila, con una plácida sonrisa dibujada en el rostro mientras caminaban.
_ La Camarilla no ha logrado presencia en Italia.- dijo al fin Rafael- Sin embargo, vos habéis logrado sobrevivir en el Mar de Sombras. No sólo eso: habéis prosperado. Decidme... ¿A qué habéis venido a Thorns?
En su interior, Michelle se sintió intranquila.
_ Intuía que sería un evento decisivo para nuestras vidas a partir de ahora, monsieur- respondió.
Rafael asintió.
_ Lo será, de eso no hay duda alguna. Sin embargo, hay algo que me ha llamado la atención poderosamente. Sois demasiado perfecta para ser la espía ideal que la Camarilla necesita en Italia. ¿Cuál es el truco?
Michelle alzó las cejas, indignada.
_ Hace años la Camarilla ofreció a Florencia la posibilidad de unirse a su amparo y rechazamos, por orgullo. Ahora Florencia es un dominio lasombra pese al principado Toreador. Si he acudido a Thorns ha sido en parte para enmendar ese error aunque Florencia se haya perdido.
Rafael volvió a asentir y entonces lo percibió.
El paseo les había alejado bastante de la Abadía y allí los altos poderes de auspex podían utilizarse. Y Rafael estaba intentando penetrar en su mente. Tan rápido como pudo, dispuso sus recuerdos de modo que aquellos que eran terriblemente secretos quedaran en niveles más profundos y casi inalcanzables, pero de pronto notó que había accedido a uno de ellos. Contuvo la respiración un instante,hasta que se dio cuenta de que era el que menor daño podía hacerle. Rafael acababa de descubrir que por algun motivo que él no podía entender, ella sabía que Vykos y los suyos preparaban algo.
_ Y decidme...-dijo Rafael, disimulando su sondeo- ¿Cómo mantuvisteis a raya a los anarquistas durante su revuelta?
Michelle recordó los tentáculos de carne en su tejado y agradeció con toda su alma que Aristides la hubiera elegido para albergar a Tzimisce durante tanto tiempo.
_ Realmente no fui yo, monsieur- admitió- María Sforza era la príncipe de Florencia por aquel entonces. Los anarquistas hicieron mucho daño y mataron a muchos de los nuestros, pero ella conservó la ciudad y le devolvió su esplendor. Por eso creo que los Lasombra la mataron después. Como dije antes, los anarquistas se beneficiaron de sus antiguos. Nunca le perdonaron su fortaleza
Rafael asintió.
_ Una gran pérdida... ¿Sabéis que conocí a María?
Esta vez, Michelle no tuvo que fingir. Sus ojos se abrieron como dos lunas de zafiro, mientras asimilaba lo que acababa de oir.
_ Vos...- Rafael volvió a asentir- Ella nunca me lo dijo...
_ Hace ya mucho. Más de setecientos años. Ahora que ha muerto, supongo que ya da igual. Habiendo sido su consorte, creo que tenéis derecho a saberlo. María de la Loire, que es como se llamaba entonces, fue una consorte del emperador Carlo Magno- Michelle se contuvo para no reir. Así que aquel era uno de los secretos de su amada María... De pronto se sintió incómoda y se dio cuenta de que casi le parecía impúdico conocer sus secretos cuando María había respetado los suyos.-Lo sé bien, pues... Fue mi madre mortal. Aunque yo nací como bastardo. Decidme ¿Cómo murió?
Michelle permaneció confusa un instante, pero se rehizo. No había esperado aquello.
_ Traté de seguir su rastro, pero todo lo que pude averiguar fue que cuando despertó del Letargo, su chiquilla habia prostituido Florencia a los Lasombra y que ella se había marchado. Todo indica a que ellos la mataron.
Esta vez fue Rafael quién abrió mucho los ojos, sorprendido, indignado.
_ ¿Su propia chiquilla?
Michelle asintió.
_ Sí, ella tuvo el principado mientras María descansaba. Puedo imaginar su desazón al despertar y encontrar que su amada Florencia era ahora pasto de intrigas lasombra.
Rafael guardó silencio entonces, justo un instante más de lo que podía considerarse cortés, y Michelle se sintió incómoda.
Entonces Rafael de Corazón se volvió hacia ella.
_ ¿Me ayudaríais a darle muerte a esa malnacida, Michelle de Mauvernay?
Michelle se preguntó si la estaba probando, pero decidió que no importaba. Sí deseaba la muerte de Ana, y tenía una excusa legítima para hacerlo.
_ Nada me sería más grato, monsieur.
Rafael asintió e hizo ademán de marcharse, pero Michelle le retuvo un instante, no dispuesta a dejar que sospechara aún más de ella.
_ Señor, antes de que regresemos...- Rafael la miró por encima del hombro y se detuvo- Cuidaos de Vykos y de Monçada.
El fundador de la camarilla asintió.
_ Vykos prepara algo.
_ Se reunió con Monçada en Poitiers. No sé qué trataron allí, pero todo apunta a que lo veremos aquí en Thorns.
_ Entiendo, tendré los ojos bien abiertos. Si me necesitáis, hablad con Jacques.
Michelle asintió.
_ Os lo agradezco, monsieur.
Dicho esto se separaron, regresando al monasterio cada uno por su lado.
21 feb 2006
Sesión Quincuagésimo Séptima: Concilio
Isaac se despidió con la misma cortesía distante de la que había hecho gala durante la conversación y Michelle se dedicó a pasear por el monasterio en busca de nuevas caras conocidas. No tardo mucho en encontrarlas, puesto que poco después entraba en el monasterio, acompañada por otros cainitas desconocidos, la joven Ariadna,a la que había enviado a Versailles en calidad de protegida a cambio de todos los rumores y secretos que pudiera recoger en la corte.
Vestía un rico vestido y llevaba joyas de valor, lo cual era señal de que había prosperado, y se acercó a Michelle con una sonrisa en el rostro para hacer una profunda reverencia.
_ Signora... Hacía tiempo que no nos veíamos- dijo la muchacha. Michelle respondió con una sonrisa y una leve inclinación de cabeza.
_ Ariadna, me alegro de volver a verte. Veo que la vida te ha tratado bien en Paris...
"Y mi nombre también."
Ariadna asintió.
_ Así es, señora - dijo- Y es algo por lo que os debo estar agradecida.He venido a Thorns en el séquito del Primogénito de París, un buen amigo mío, chiquillo de François Villon, que no asistirá.
François Villón había sido el amante de María o eso decían las historias. Michelle chasqueó la lengua con suavidad, decepcionada.
_ Oh, eso había oído, es una lástima.-respondió- Estaba deseosa de conocer al Príncipe de París. ¿Querrás presentarme a Monsieur Jacques Valentin?
_ ¡Por supuesto!- contestó Ariadna, sonriente- Due toda una sorpresa para mí el venir. Jacques me invitó en el último momento. Él y monsieur de Corazón están ahora mismo en sus aposentos, preparando sus discursos de mañana por la noche.
Jacques...
_ Ya veo... Entonces esperaré un momento más propicio. Mientras tanto háblame de tu vida en París, querida.- la tomó con elegancia del brazo y pasearon tranquilamente hacia un lugar más discreto donde poder conversar lejos de oídos indiscretos.
Tomaron asiento junto a unos abetos y fingieron charlar sobre cosas triviales.
_ Bueno...-comenzó Ariadna- He logrado un lugar en la Academia Real de Música, donde he podido hacer algún espectáculo ante el mismísimo rey. Aunque me he especializado en... enseñar a las jovencitas mortales.
"De tal palo, tal astilla"
_ Eso es un muy interesante.- pensó, y no mentía puesto que ya estaba buscando el lugar por el que extraer beneficios de aquello también.- ¿Tienes muchas discípulas?
Ariadna sonrió con malicia y Michelle alzó las cejas.
_ Una es una de las amantes de su Majestad, y tengo un par más encamadas con sus ministros.
La sonrisa de Michelle se hizo más amplia y sincera.
_ Eso es realmente notable, querida, mi enhorabuena.- adimitó ante una Ariadna sonrojada de pura satisfacción.- Pero... ¿Por qué no he tenido noticias de ello hasta ahora?
La joven dudó un instante.
_ Oí... Oí que habíais desaparecido, Signora.-dijo- Tenía miedo que los que quedaron atrás fueran de plena confianza. Tras una conversación con una de vuestras chiquillas, me dio la impresión que no estaba al tanto de nuestra relación.- Michelle la estudió un momento y le pareció que era sincera.
_ Bueno, no te preocupes- concedió- Háblame de Paris, de "Jacques".
_ La verdad es que no puede compararse al esplendor que vive Italia en cuanto a cultura, pero creedme, estamos entrando en una época próspera.- explicó- Los principios de la Camarilla han arraigado, y haciendo prosperar a los mortales han surgido valores inestimables. Sin ir más lejos, hay una jovenzuela que tiene la voz de un ángel. He empezado a atraerla hacia mi... Con el ansia que herede mi legado oscuro alguna noche. Sería sin duda una magnífica chiquilla ¿Creéis que una temporada en vuestra Academiala podría acabar de pulir? Podría ser una verdadera esmeralda, como lo son sus ojos. Sólo hace falta pulirla...
Michelle sonrió complacida. No tenía ni que tratar de atraerla, se la ofrecían en bandeja... Una marioneta más...
_ Por supuesto, querida, por supuesto.- alzó las cejas, haciendo notar que estaba eludiendo su segunda pregunta. Ariadna carraspeó.
_ En cuanto al Primogénito... Bueno, nació para ser un señor de la Estirpe. Su sire, el propio príncipe, supervisó su educación desde que se supo de un chiquillo de cinco años tan capacitado para la música. Es un gran líder y se encarga de los asuntos que su sire no puede atender. Muchos dicen que es quien de veras gobierna París, que su sire está agotado por los siglo...
Michelle juntó las manos sobre el regazo, sinceramente intrigada.
_ ¿Y hasta que punto confía en tí,querida?
Ariadna sonrió maliciosa y no hubo necesidad de decir más, una gotita de vitae brilló en sus labios. Un vínculo. Peligroso. Era probable que fuera mutuo y aquello no le convenía.
Asintió de todos modos.
_ Bien, ahora estoy de vuelta, querida, esperaré noticias tuyas con gran interés.- dijo, y pese a su sonrisa y su tono, Ariadna entendió que no aceptaría un nuevo silencio por su parte.- De hecho, tenía pensado visitar Paris trás la convención.
_ ¡Paris caerá rendida a vuestors pies!- exclamó Ariadna- Puedo preparar una recepción de bienvenida digna de Michelle de Mauvernay. Incluso creo que podría lograros una "cena" privada con el príncipe Villon.
Michelle sonrió doblemente complacida, aunque por alguna razón no imaginó la fiesta y entrevista que cabría esperar si no una mucho más... lúgubre y peligrosa. Suspiró.
_ Me complace verte tan bien situada, querida.
_ Tuve quien me abrió las puertas correctas.
Asintió.
_ Esperemos a que tenga mi primer encuentro con Monsieur Jazques y más adelante concretaremos mi visita. Ahora habladme del arte en París...
La conversación se extendió durante horas hablando de arte, de movimientos artísticos, de futuras promesas. Cualquier cainita que hubiera prestado excesiva atención a lo que decían, se habría encontrado con la incesante charla toreador. Mientras charlaban, Michelle penetró en busca de datos que Ariadna hubiera decidido ocultar en sumente, pero solo encontró satisfacción por haberla complacido y lo que temía... Un vínculo mutuo entre ella y Jacques Valentin.
Pronto la velada terminó y todos, poco a poco, fueron retirándose a sus celdas.
Antes de que Michelle se marchara, Ariadna le susurró un pequeño comentario.
_ Por cierto, me han dicho que estuvisteis hace un rato especialmente efusiva con el Judío Negro... -dijo- Compañía desaconsejable, creedme.He oido que más de uno aquí gustoso le daría muerte.
Michelle se fingió sorprendida.
_ ¡Oh! ¿De veras? Era un viejo amigo de mi Sire, no sabía que se le quisiera tanto mal. Gracias por avisarme, querida.
Se retiró con la gracia que la caracterizaba, y como siempre, fueron varios los que volvieron la cabeza para verla pasar. Una vez en la celda, que gracias al trabajo de los criados parecía ahora una lujosa aunque pequeña habitación, se tumbó en el lecho para desligarse de su cuerpo y espiar las actividades de Talbo, pero no solo le fue imposible, sino que la sacudida que recibió al intentarlo fue terriblemente dolorosa.
A la noche siguiente despertó descansada pero dolorida. Salió con la idea de encontrar gente interesante con quien charlar, pero vio que todo el mundo se congregaba en el claustro para el parlamento inaugural.
Eleanor de Valois, la moderadora elegida para los debates que iban a celebrarse a lo largo de las próximas cinco noches, subió a un estrado montado para los parlamentos públicos en el claustro del monasterio. Unos trescientos individuos, de los que al menos la mitad eran cainitas, se congregaban aquí. Michelle se acercó solemne y escuchó con atención.
_ Buenas noches - dijo Eleanor en francés, idioma conocido internacionalmente -. En primer lugar, quiero agradecer a los cincuenta delegados de los diferentes principados, facciones y demás clanes por su presencia aquí en esta convención. En segundo lugar, desearía presentar a los diferentes miembros delegados, para que todo el mundo tenga claro quién es quién, pues aunque muchos hemos oido mencionar a otros de los presentes, en muchos casos no tenemos el placer de conocernos en persona.
Uno a uno fue presentado a los diferentes delegados: los Siete Fundadores de la Camarilla, su viejo amigo Myka Vykos por parte de los anarquistas totalmente irreconocible por la viscisitud, Tyler, un brujah anarquista, su querido Ambrogino Giovanni... Todos los clanes tenían representantes, entre dos y cinco, a parte de los que habían acudido sin ser representantes oficiales, claro.
_ La primera decisión que encaramos, es el regreso al redil de aquellos Cainitas que se hayan declarado a sí mismos anarquistas.- continuó Eleanor al terminar- ¿Cómo lograr esto de una manera pacífica? ¿Hemos de dejar que las semillas que nos han llevado a este estado de guerra entre generaciones pueda seguir proliferando? ¿Hay algún modo de lograr una solución sin que se derrame más sangre? Algunos sugieren Juramentos de Sangre para los rebelados que deseen regresar al redil. Si debe ser así, ¿quién debe regir tales Juramentos?
<< ¿Quién garantizará a la Camarilla el comportamiento de aquellos que cometieron crímenes como Anarquistas? Sólo puede haber una autoridad entre los Cainitas, y esa autoridad es la Camarilla. Vuestra presencia aquí testifica tal hecho.- se oyeron murmullos de disentimiento en la zona ocupada por los delegados anarquistas.- ¿Debemos promulgar una amnistía a aquellos que cometieron actos de sangre, o sólo juzgar a sus cabecillas instigadores? ¿Deben ser los Fundadores de la Camarilla y sus Arcontes los jueces de tales actos, o deben ser otros? Las acciones del clan assamita requieren medidas de castigo. La diablerie tradicional que sus miembros llevan a cabo debe cesar de inmediato. Recientemente, la Camarilla ha descubierto la localización exacta de su fortaleza de Alamut. Tal descubrimiento ha convencido a los antiguos del clan assamita en que es conveniente negociar una salida pacífica, así como su estatus en la sociedad cainita.>>
<< Finalmente, los Fundadores de la Camarilla han estado actuando como Justicar para la Camarilla y han empleado como asistentes a sus Arcontes. ¿Debe este sistema de gobierno continuar? Si aceptamos el gobierno de una judicatura de Justicar, ¿los actuales deben seguir, o si no quién debe ocupar su lugar? ¿Cómo se elegirán los futuros Justicar, y cuáles serán sus deberes y responsabilidades? ¿Debe haber un concilio para ello? ¿Un consejo supervisor? Durante las próximas cuatro noches, oiremos los argumentos de todos los bandos implicados. Vuestras voces son bienvenidas en una discusión pacífica. Cada atardecer celebraremos aquí un parlamento resumiendo los temas tratados y acordados la noche anterior. Tras eso, seréis libres de charlar entre vosotros, o pedirme la palabra para hablar a todo el mundo. En cinco noches, deberá salir de todos un acuerdo: la noche del 23 de octubre de este año de Nuestro Señor de 1493. >>
<< Gracias por vuestra asistencia >>
Dicho esto, bajó del estrado y los cainitas se separaron en busca de un grupo de debate.
Vestía un rico vestido y llevaba joyas de valor, lo cual era señal de que había prosperado, y se acercó a Michelle con una sonrisa en el rostro para hacer una profunda reverencia.
_ Signora... Hacía tiempo que no nos veíamos- dijo la muchacha. Michelle respondió con una sonrisa y una leve inclinación de cabeza.
_ Ariadna, me alegro de volver a verte. Veo que la vida te ha tratado bien en Paris...
"Y mi nombre también."
Ariadna asintió.
_ Así es, señora - dijo- Y es algo por lo que os debo estar agradecida.He venido a Thorns en el séquito del Primogénito de París, un buen amigo mío, chiquillo de François Villon, que no asistirá.
François Villón había sido el amante de María o eso decían las historias. Michelle chasqueó la lengua con suavidad, decepcionada.
_ Oh, eso había oído, es una lástima.-respondió- Estaba deseosa de conocer al Príncipe de París. ¿Querrás presentarme a Monsieur Jacques Valentin?
_ ¡Por supuesto!- contestó Ariadna, sonriente- Due toda una sorpresa para mí el venir. Jacques me invitó en el último momento. Él y monsieur de Corazón están ahora mismo en sus aposentos, preparando sus discursos de mañana por la noche.
Jacques...
_ Ya veo... Entonces esperaré un momento más propicio. Mientras tanto háblame de tu vida en París, querida.- la tomó con elegancia del brazo y pasearon tranquilamente hacia un lugar más discreto donde poder conversar lejos de oídos indiscretos.
Tomaron asiento junto a unos abetos y fingieron charlar sobre cosas triviales.
_ Bueno...-comenzó Ariadna- He logrado un lugar en la Academia Real de Música, donde he podido hacer algún espectáculo ante el mismísimo rey. Aunque me he especializado en... enseñar a las jovencitas mortales.
"De tal palo, tal astilla"
_ Eso es un muy interesante.- pensó, y no mentía puesto que ya estaba buscando el lugar por el que extraer beneficios de aquello también.- ¿Tienes muchas discípulas?
Ariadna sonrió con malicia y Michelle alzó las cejas.
_ Una es una de las amantes de su Majestad, y tengo un par más encamadas con sus ministros.
La sonrisa de Michelle se hizo más amplia y sincera.
_ Eso es realmente notable, querida, mi enhorabuena.- adimitó ante una Ariadna sonrojada de pura satisfacción.- Pero... ¿Por qué no he tenido noticias de ello hasta ahora?
La joven dudó un instante.
_ Oí... Oí que habíais desaparecido, Signora.-dijo- Tenía miedo que los que quedaron atrás fueran de plena confianza. Tras una conversación con una de vuestras chiquillas, me dio la impresión que no estaba al tanto de nuestra relación.- Michelle la estudió un momento y le pareció que era sincera.
_ Bueno, no te preocupes- concedió- Háblame de Paris, de "Jacques".
_ La verdad es que no puede compararse al esplendor que vive Italia en cuanto a cultura, pero creedme, estamos entrando en una época próspera.- explicó- Los principios de la Camarilla han arraigado, y haciendo prosperar a los mortales han surgido valores inestimables. Sin ir más lejos, hay una jovenzuela que tiene la voz de un ángel. He empezado a atraerla hacia mi... Con el ansia que herede mi legado oscuro alguna noche. Sería sin duda una magnífica chiquilla ¿Creéis que una temporada en vuestra Academiala podría acabar de pulir? Podría ser una verdadera esmeralda, como lo son sus ojos. Sólo hace falta pulirla...
Michelle sonrió complacida. No tenía ni que tratar de atraerla, se la ofrecían en bandeja... Una marioneta más...
_ Por supuesto, querida, por supuesto.- alzó las cejas, haciendo notar que estaba eludiendo su segunda pregunta. Ariadna carraspeó.
_ En cuanto al Primogénito... Bueno, nació para ser un señor de la Estirpe. Su sire, el propio príncipe, supervisó su educación desde que se supo de un chiquillo de cinco años tan capacitado para la música. Es un gran líder y se encarga de los asuntos que su sire no puede atender. Muchos dicen que es quien de veras gobierna París, que su sire está agotado por los siglo...
Michelle juntó las manos sobre el regazo, sinceramente intrigada.
_ ¿Y hasta que punto confía en tí,querida?
Ariadna sonrió maliciosa y no hubo necesidad de decir más, una gotita de vitae brilló en sus labios. Un vínculo. Peligroso. Era probable que fuera mutuo y aquello no le convenía.
Asintió de todos modos.
_ Bien, ahora estoy de vuelta, querida, esperaré noticias tuyas con gran interés.- dijo, y pese a su sonrisa y su tono, Ariadna entendió que no aceptaría un nuevo silencio por su parte.- De hecho, tenía pensado visitar Paris trás la convención.
_ ¡Paris caerá rendida a vuestors pies!- exclamó Ariadna- Puedo preparar una recepción de bienvenida digna de Michelle de Mauvernay. Incluso creo que podría lograros una "cena" privada con el príncipe Villon.
Michelle sonrió doblemente complacida, aunque por alguna razón no imaginó la fiesta y entrevista que cabría esperar si no una mucho más... lúgubre y peligrosa. Suspiró.
_ Me complace verte tan bien situada, querida.
_ Tuve quien me abrió las puertas correctas.
Asintió.
_ Esperemos a que tenga mi primer encuentro con Monsieur Jazques y más adelante concretaremos mi visita. Ahora habladme del arte en París...
La conversación se extendió durante horas hablando de arte, de movimientos artísticos, de futuras promesas. Cualquier cainita que hubiera prestado excesiva atención a lo que decían, se habría encontrado con la incesante charla toreador. Mientras charlaban, Michelle penetró en busca de datos que Ariadna hubiera decidido ocultar en sumente, pero solo encontró satisfacción por haberla complacido y lo que temía... Un vínculo mutuo entre ella y Jacques Valentin.
Pronto la velada terminó y todos, poco a poco, fueron retirándose a sus celdas.
Antes de que Michelle se marchara, Ariadna le susurró un pequeño comentario.
_ Por cierto, me han dicho que estuvisteis hace un rato especialmente efusiva con el Judío Negro... -dijo- Compañía desaconsejable, creedme.He oido que más de uno aquí gustoso le daría muerte.
Michelle se fingió sorprendida.
_ ¡Oh! ¿De veras? Era un viejo amigo de mi Sire, no sabía que se le quisiera tanto mal. Gracias por avisarme, querida.
Se retiró con la gracia que la caracterizaba, y como siempre, fueron varios los que volvieron la cabeza para verla pasar. Una vez en la celda, que gracias al trabajo de los criados parecía ahora una lujosa aunque pequeña habitación, se tumbó en el lecho para desligarse de su cuerpo y espiar las actividades de Talbo, pero no solo le fue imposible, sino que la sacudida que recibió al intentarlo fue terriblemente dolorosa.
A la noche siguiente despertó descansada pero dolorida. Salió con la idea de encontrar gente interesante con quien charlar, pero vio que todo el mundo se congregaba en el claustro para el parlamento inaugural.
Eleanor de Valois, la moderadora elegida para los debates que iban a celebrarse a lo largo de las próximas cinco noches, subió a un estrado montado para los parlamentos públicos en el claustro del monasterio. Unos trescientos individuos, de los que al menos la mitad eran cainitas, se congregaban aquí. Michelle se acercó solemne y escuchó con atención.
_ Buenas noches - dijo Eleanor en francés, idioma conocido internacionalmente -. En primer lugar, quiero agradecer a los cincuenta delegados de los diferentes principados, facciones y demás clanes por su presencia aquí en esta convención. En segundo lugar, desearía presentar a los diferentes miembros delegados, para que todo el mundo tenga claro quién es quién, pues aunque muchos hemos oido mencionar a otros de los presentes, en muchos casos no tenemos el placer de conocernos en persona.
Uno a uno fue presentado a los diferentes delegados: los Siete Fundadores de la Camarilla, su viejo amigo Myka Vykos por parte de los anarquistas totalmente irreconocible por la viscisitud, Tyler, un brujah anarquista, su querido Ambrogino Giovanni... Todos los clanes tenían representantes, entre dos y cinco, a parte de los que habían acudido sin ser representantes oficiales, claro.
_ La primera decisión que encaramos, es el regreso al redil de aquellos Cainitas que se hayan declarado a sí mismos anarquistas.- continuó Eleanor al terminar- ¿Cómo lograr esto de una manera pacífica? ¿Hemos de dejar que las semillas que nos han llevado a este estado de guerra entre generaciones pueda seguir proliferando? ¿Hay algún modo de lograr una solución sin que se derrame más sangre? Algunos sugieren Juramentos de Sangre para los rebelados que deseen regresar al redil. Si debe ser así, ¿quién debe regir tales Juramentos?
<< ¿Quién garantizará a la Camarilla el comportamiento de aquellos que cometieron crímenes como Anarquistas? Sólo puede haber una autoridad entre los Cainitas, y esa autoridad es la Camarilla. Vuestra presencia aquí testifica tal hecho.- se oyeron murmullos de disentimiento en la zona ocupada por los delegados anarquistas.- ¿Debemos promulgar una amnistía a aquellos que cometieron actos de sangre, o sólo juzgar a sus cabecillas instigadores? ¿Deben ser los Fundadores de la Camarilla y sus Arcontes los jueces de tales actos, o deben ser otros? Las acciones del clan assamita requieren medidas de castigo. La diablerie tradicional que sus miembros llevan a cabo debe cesar de inmediato. Recientemente, la Camarilla ha descubierto la localización exacta de su fortaleza de Alamut. Tal descubrimiento ha convencido a los antiguos del clan assamita en que es conveniente negociar una salida pacífica, así como su estatus en la sociedad cainita.>>
<< Finalmente, los Fundadores de la Camarilla han estado actuando como Justicar para la Camarilla y han empleado como asistentes a sus Arcontes. ¿Debe este sistema de gobierno continuar? Si aceptamos el gobierno de una judicatura de Justicar, ¿los actuales deben seguir, o si no quién debe ocupar su lugar? ¿Cómo se elegirán los futuros Justicar, y cuáles serán sus deberes y responsabilidades? ¿Debe haber un concilio para ello? ¿Un consejo supervisor? Durante las próximas cuatro noches, oiremos los argumentos de todos los bandos implicados. Vuestras voces son bienvenidas en una discusión pacífica. Cada atardecer celebraremos aquí un parlamento resumiendo los temas tratados y acordados la noche anterior. Tras eso, seréis libres de charlar entre vosotros, o pedirme la palabra para hablar a todo el mundo. En cinco noches, deberá salir de todos un acuerdo: la noche del 23 de octubre de este año de Nuestro Señor de 1493. >>
<< Gracias por vuestra asistencia >>
Dicho esto, bajó del estrado y los cainitas se separaron en busca de un grupo de debate.
3 feb 2006
Sesión Quincuagésimo Sexta: Thorns
Salir de allí.
Cada minuto que pasaba en aquel lugar, la urgencia por abandonarlo se volvía cada vez mayor. En ocasiones ni tan siquiera se molestaba en ocultar su malestar y Marianne se dio cuenta enseguida de que necesitaba salir de allí. No tardo mucho en verter el agua en la laguna por la que habían llegado, y trás de despedirse de ella y de Pedro, Loni se sumergió para emerger en la alberca de la casa del Livorno.
Allí era de noche y todo estaba tranquilo, y Loni se preguntó qué hubiera ocurrido si, habiendo perdido la noción del tiempo en Ba'hara, hubiera sido de día en el viejo caserón. El servicio, que permanecía en la casa durante todo el año, le preparó un baño y su carruaje para partir la noche siguiente, y cuando abandonó la casa, habiendo manipulado sus mentes para que solo recordaran haber visto a Michelle, sintió que añoraba sobremanera a Arístides. Acarició la moneda bajo su piel con suavidad, pero el rastro era débil, como siempre... Él jamás le había tratado de aquella manera, utilizando su poder para coaccionarla. No, él había sido más sutil: había llegado tan hondo en su ser que Loni le servía por devoción y jamás pensaría en traicionarle. No, él no era como aquellas criaturas terribles de Ba'hara, de rostro bello y alma oscura... Tal vez fuera el tiempo, tal vez haber pasado tanto tiempo sobre la tierra les había vuelto mezquinos. Pero no podía ser aquello. Pese a ser más joven como hombre, Arístides era Adonai, un arcángel de Dios, y los ángeles eran eternos, puesto que Dios los creó mucho antes que al hombre... Él era más antiguo, más antiguo que la propia Lilith y que Caín, y sin embargo él no era aquellas extrañas criaturas desapegadas del mundo que contemplaban a los mortales desde su privilegiado Olimpo... No, Arístides había sido el prometeo que había robado el fuego a los Dioses para los hombres...
El viaje a Venecia fue tranquilo y tan pronto como estuvo en la casa, preparó su equipaje y todo lo necesario para llegar hasta Thorns. Thorns estaba en Inglaterra, y puesto que debía llegar por mar, envió un mensaje al capitán del Déja Vu. El barco, que había comprado hacía años para comerciar con Portugal y la costa atlántica, era el barco emblema de la pequeña flota que había ido componiendo con los años y que pensaba ir ampliando poco a poco. La respuesta del capitán, Mauricio Longi, fue inmediata: el Déjà Vu la esperaría en el puerto de Le Havre en la fecha acordada para llevarla hasta la costa británica.
Aprovechó también los dias que pasó en la casa para enviar cartas a su progenie, repartida por Europa. Las cartas eran en realidad nimias y vanas, y hablaban de las novedades de las escuelas e iban firmadas por Pietro, aunque era la huella psíquica de Michelle la que permanecía en el pergamino y la que leerían sus chiquillos al recibir. De este modo sabrían que su Sire estaba de vuelta sin necesidad de mencionar nombres.
Recibió también antes de marcharse, información de sus contactos en Europa acerca del tiempo que había pasado desaparecida trás su viaje a Malta. De Paris, sus protegidas hablaban de chismorreos poco importantes, como romances entre neonatos, pequeñas confidencias, pequeños negocios... No era información útil para los antiguos, pero suficiente como para poder coaccionar pequeños espías allí si fuera necesario.
De su querido Angelo y de Joanna recibió noticias de Portugal que contaban que Talbo era ahora príncipe de Oporto bajo el beneplácito de Sancho de Lisboa. Michelle sonrió al oir aquello: cuanto más alto subiera, peor sería la caída que le tenía prevista. Al parecer, Talbo mantenía también un romance bien conocido con una dama toreador portuguesa especialista en antigüedades. La dama se llamaba Eleanor y a la parecer tanto su linaje mortal como inmortal eran prestigiosos allí en Lisboa, donde actuaba como Primogénita y al parecer, organizaba algunas de las mejores fiestas del país. Michelle sonrió de nuevo. Aquella era la puerta que necesitaba.
En cuanto a Iberia, las noticias eran sombrías. El pérfido Monçada dominaba ahora los reinos de Castilla y Aragón. Al parecer, el viejo Isaac había huido de Girona trás la purga de judiós treinta o cuarenta años atrás. El motivo real fue que traicionó a sus aliados lasombra y los atacó abiertamente, sobretodo en un asedio desastroso en Valencia. Y su cabeza tenía precio ahora. Algunos decían que había huido a Francia, otros, a Oriente.
Al menos sus agentes en la península se habían adaptado al dominio lasombra, pero los informes hablaban de manadas anarquistas aliadas con los lasombra limpiando de enemigos las ciudades. Algunos ventrue habían muerto.
A Thorns acudiría Rafael de Corazón y varias de las supervivientes de las Cortesd del Amor de antaño. Rafael era uno de los fundadores de la Camarilla y un gran amigo de François Villon, príncipe de Paris y antiguo amante de María.
No había mas noticias interesantes. Con la imposición de la Mascarada,celebrar fiestas con mortales era cada vez más habitual, y en ellas los miembros de la Estirpe, como daban en llamarse ahora los vampiros, se comportaban y mezclaban con los humanos.
Michelle reía con carcajadas roncas, sentada en su butaca en el salón, imaginando a los vampiros creyendo ser innovadores en aquello...
Pensó en buscar un acompañante para acudir a Thorns, pero ninguno de sus chiquillos manifestó interés en asistir a la convención y Michelle decidió que no se trataba de una de sus magníficas fiestas, sino de un asunto de política en el que más convenía que todos pensaran que podían comprar su lealtad o sus servicios...
De modo que llegado el día, tomó su carruaje y algunos sirvientes y se lanzó al camino destino a Le Havre. El viaje fue tranquilo y sin sobre saltos, relajado y plácido sin falta de sangre. Si no fuera porque sabía lo que ocurriría en Thorns, aquello sería un viaje de placer.
El Déjà Vu esperaba en Le Havre como habían acordado y al llegar a Inglaterra, Michelle descubrió que Thorns, lejos de lo que había esperado, era una pequeña villa en la campiña, alejada de Londres y de otras ciudades, y que la convención tendría lugar en un monasterio situado a algunas millas de Thorns.
Era un edificio grande, con capacidad para más de trescientos huéspedes, y al legar recibió algunas instrucciones que debía respetar durante la convención, como que no debía alimentarse de los monjes más de tres veces durante la estancia. a lo que replicó que traía su propio rebaño y que la recomendación no era necesaria. Tampoco eran permitidas las armas durante la convención ni alimentarse de la población de la villa. A parte de aquello, se le cedió una celda austera y sobria, como al resto de huéspedes, que su servicio se apresuró en personalizar con algunos detalles que la volvieron mucho más acorde al carácter y fama de Michelle de Mauvernay.
Había llegado algunos días antes del inicio de la convención y por tanto no todo el mundo había llegado y el monasterio distaba mucho de estar lleno todavía. Sin embargo, ya había algunos asistentes, y trás supervisar la adecuación de su celda, dio un paseo por el monasterio en busca de caras conocidas. Y las había. Anatole, Lucita de Aragón, Zelios el nosferatu, Hesha Ruzhade, aquel setita que conoció en la Corte de los Sueños, y por último, Ambrogino Giovanni, sobrio y elegante como siempre, acompañado por el joven Tonino, ahora cainita. Y aquel hombre que debía caer bajo su pie algún día. Talbo.
Decidió comenzar por aquellos que Michelle conocía mejor, como el oscuro Ambrogino y Tonino, al que habían arrancado de sus brazos cuando era un joven mortal, alumno de su escuela...
Ambrogino, al verla llegar, mostró una amplia sonrisa. Tonino, a su lado, parecía mas delgado y más pálido, su cabello parecía quebradizo y desordenado y sus ojos habían perdido parte de su viejo color. Era, sin duda, un fantasma de lo que había sido, con un aspecto más propio de un Capadocio que de un Giovanni. Una gran pérdida para el magnífico Toreador que podría haber sido. Debía haberlo abrazado cuando tuvo ocasión.
Cuando estuvo frente a ellos, sonrió con aquella resplandeciente sonrisa suya y ofreció el dorso de la mano al caballero Giovanni.
_ Es un placer encontraros aquí, Ambrogino.- dijo con voz dulce- Aunque he de confesar que en cierto modo lo esperaba.
Ambrogino, con la melena oscura rizada y bien cuidada, tomó su mano con delicadeza y la besó suavemente, rozando apenas los labios la piel fina y blanca.
_ He vuelto a ver el sol salir al veros llegar, aunque la luz que irradia más que quemar alegra mi espíritu. Es un placer veros de nuevo, Signora.
"Ah, mi viejo Ambrogino, tan adulador y cortés como siempre"
Sonrió complacida y se volvió hacia Tonino.
_ ¿Y este es mi pequeño Tonino?- inquirió con un resto de añoranza y un deje de fingida admiración, puesto que no sabía si realmente se alegraba de volver a ver al extraño muchacho, trás ver en lo que se había convertido.
_ Pequeño, pero creció y se ganó el Abrazo.- contestó Ambrogino. Tonino la saludó con una sonrisa que le recordó a lo que había sido cuando no era más que un niño.
_ Hacia mucho, mi Signora.- dijo cortés y escueto. Michelle asintió.
_ Mi niño... aunque ya no tengo derecho a llamarte así ¿Verdad?- dijo con amabilidad- Pietro se va a alegrar tanto cuando le diga que te he visto...
Tonino alzó las cejas.
_ ¿Pietro? Hacía mucho que no pensaba en él ¿Cómo está?
Michelle rió.
_ Oh, ahora es un hombre hecho y derecho. volvió a Venecia, a la Escuela, y estan honorable y solemne como siempre. Pero ahora dime ¿Qué ha sido de tí?
El gesto de Tonino se volvió indescrifrable.
_ Tenía un Don.- dijo, pero su voz lo delataba.- Y las mujeres de la familia me enseñaron a dominarlo. Llegado el momento, los anciani me declararon apto. He venido a Thorns acompañando a mi sire.
Ambrogino asintió y le dio una palmada paternal en el hombro. Michelle sintió una punzada de resentimiento pero se obligó a sonreir y fingirse sorprendida, aunque en realidad lo que sentía distaba mucho de la alegría.
_ Es agradable veros de nuevo.- continuó Tonino con un deje de esperanza en la voz- ¿Habéis venido con alguien? ¿Quizá algún viejo compañero de la Academia elevado a la innmortalidad?
_ Ah, lamentablemente Pietro se quedó en Venecia atendiendo sus asuntos, y hace tiempo que no veo a Lucio y a Angelo, de modo que aquí estoy, aunque es extraño no estar rodeada de mis niños.
_ Oí que habíais desaparecido.- intervino Ambrogino.
Michelle rompió a reir con carcajadas jovenes y cascabeleras.
_ Oh, las habladurías son tan exageradas...-hizo un gesto quitandole importancia con la mano, sonriente.- Desaparecida...
Ambrogino alzó las cejas.
_ Me ha sorprendido veros aquí ¿Qué habéis hecho estos años?
_ Ah, descansar, mi buen Ambrogino, descansar. Regresé hace poco y Thorns es mi oportunidad de volver a encontrarme con el mundo.
Ambrogino asintió, discreto, y Michelle decidió que el Letargo parecía convincente.
_ Este lugar va a estar lleno de gente importante.- continuó Ambrogino- Estoy seguro de que será.... un momento histórico.
_ Eso he oído yo también...
"Ah, mi viejo amigo ¿A qué grupo de desalmados te unirás tú?"
_ Bien,-dijo entonces- ha sido un placer veros. Ahora debo saludar a otros conocidos, pero volveré con vosotros si me lo permitis, más adelante.
Ambrogino y Tonino la despidieron con sendas reverencias corteses y Michelle fue en busca de otros rostros conocidos. Recordó que Anatole y Lucía habían conocido brevemente a Michelle en aquel extraño viaje por el Adriático y se acercó a hablar con Anatole, aunque de buena tinta sabía que la conversación sería en todo extraña.
Anatole estaba mirando unas plantas en el claustro con mucha curiosidad, agachado, observando sus frutitos rojos. Michelle se acercó a él dandose cuenta de que jamás había tenido que empezar una conversación formal con el Malkavian.
_ ¿Monsieur Anatole?
Anatole tardó un instante antes de volverse para mirarla, pero Michelle no se dejó impacientar. Al fin, alzó las cejas sorprendido y a una distancia muy cercana a su piel, se levantó siguiendo a pocos centímetros de ella con la vista primero sus muslos, luego su torso... Y posó la mirada a dos dedos de su pecho. Justo sobre el lugar donde llevaba la moneda.
Michelle permaneció clavada en el suelo, tratando de no revelar ninguna emoción en ella, aunque cualquier referencia a su moneda la hacía sentir violenta. No había detectado la gargantilla, le había detectado a él...
_ Michelle de Mauvernay, -dijo al fin el malkavian- hacía mucho que no os veía...
_ Si monsieur, muchos años.- se obligó a sonreir Michelle.- ¿Qué tal os ha tratado la... vida?
_ Como el viento,de aquí para allá. Últimamente sueño mucho, y soñé con los campos llenos de amapolas y rosas. Eran las astillas las que las regaban. Vine a llorar, porque de los ocho, otro pasará y nadie hará nada.
Michelle asintió fingiéndo que comprendía, y Anatole la miró sonriente, nostálgico, fŕagil, y luego, de pronto, su rostro se volvió triste.
_ Vaya...- dijo, y una vez desconcertada Michelle, el vampiro se agachó para revisra la siguiente planta.
Aquello no era sorpresa para Michelle, que se alejó de él todo lo dignamente que pudo, acercándose a Zelios, que disfrazado con un truco de ofuscación que le daba otro aspecto a ojos de aquellos que solo miraban con los ojos, estudiaba con interés la arquitectura del monasterio. Se dio cuenta Michelle de que oficialmente no conocía a Zelios, puesto que era Loni quien estuvo en la Corte de los Sueños, de modo que se acercó a él con su mejor sonrisa.
No tuvo ningún problema en comenzar a hablar con él, centrando la conversación en torno a la arquitectura y Zelios pronto se sintió cómodo y pasó a explicarle detalles acerca de la orientación y la posición del monasterio.
_ Parecéis un entendido, monsieur.-dijo al fin, sorprendida, pues nunca habría imaginado que el extraño nosferatu entendiera de arte...
_ Soy arquitecto, es mi pasión.- dijo él.
"Arquitecto de la tierra, sí, entiendo" pensó con amargura Michelle.
_ La ironía me hizo nosferatu, aunque a veces creo comprender el espíritu toreador devoto del arte, al crear o contemplar arquitectura bien hecha.- continuó Zelios.
Michelle sonrió con franqueza, pues siempre era grato encontrar a otro artista.
_ ¡Oh! ¡Sois un compañero entonces!- se inclinó en una leve reverencia- Es un placer conoceros, mi nombre es Michelle de Mauvernay.
Con elegancia, Zelios besó su mano y continuaron charlando, paseando entre las columnas y compartiendo sus opiniones sobre arte.
Conversando estaban cuandode pronto surgió Talbo, el hombre que más odiaba en el mundo, cruzando el claustro con el rostro desfigurado por la rabia, dirigiéndose raudo hacia las celdas. Michelle reprimió una carcajada, que enmudeció cuando el rumor llegó a sus oios.
Al parecer, el príncipe de Oporto se había encontrado con el antiguo amante de su antigua amante y se habían enfrentado en público. Se mordió la lengua para no corregir a las viejas comadres que eran los cainitas, explicándoles que no era su amante, sino su esposa ante Dios, a quién todavía estaba unido. Sin embargo, había alguien a quien quería ver.
Isaac no tardó en salir al claustro. Parecía haber acabado de llegar y Michelle se acercó a él sonriente a saludar.
_ ¡Ah!¡Monsieur Isaac!-exclamó- Han pasado tantos años... ¿Es mucho pretender que me recordéis de aquella fiesta en Venecia?
Sin embargo, la reacción de Isaac no fue la que esperaba. Muy lejos de mostrarse agradablemente sorprendio, entrecerró los ojos, visiblemente molesto por tan efusivo saludo.
_ Buenas noches, señora.- dijo con voz queda- Sí, tengo un vago recuerdo de vos.
Michelle decidió no ofenderse. Pese a todo, pese a la rudeza y la falta de educación, aquel hombre seguía siendo su querido Isaac.
El brujah comenzó a apartarse hacia los porches, buscando un lugar menos expuesto.
_ Os pediría que no gritaseis. No me gusta llamar la atención, y dado que hablar con vos ya es motivo suficiente dada vuestra belleza...
Michelle alzó el rostro con orgullo.
_ Disculpad, monsieur. Si lo preferís, buscaré otra compañía.
Isaac frunció el cejo, dandose cuenta de su rudeza, e hizo un gesto con la mano a modo de disculpa-
_ Pero perdonadme, señora, no quería ser descortés. Simplemente ha sido un viaje largo y no me encuentro cómodo entre tanta multitud de los nuestros. No me malinterpreteis, señora. ¿Qué ha sido de vos? Lo cierto es que recuerdo poco de aquella velada y mis lazos con el señor Giovanni han casi desaparecido...
_ Oh,- replicó Michelle-. he estado siempre entregada a la escultura. Mis escuelas son todo mi tiempo. Tengo en mente abrir alguna fuera de Italia y tendré que buscar maestros y alguien que pueda hacerse cargo de ellas, pero es algo que me gusta hacer... De todos modos lamento haberos incomodado, pero me alegró encontrar a tan viejo amigo de mi señora...
Isaac alzó las cejas.
_ Es cierto, vos sois chiquilla de Loni, sabía que algo se me escapaba... ¿Sabeos algo de vuestro sire?
Michelle sonrió.
_ Una cosa es segura: que todas las fantasías que corren sobre ella no son más que eso, fantasías. La última vez que la vi estaba pletórica de fuerzas. Desde que dejó Girona no ha dejado de viajary sigue buscando lugares que la llenen.
_ Así que tenéis contacto con ella...
_ Oh, sí,mantenemos el contacto. No tanto como quisiera, pues siempre viaja, pero tenemos nuestros pequeñosencuentros, que siempre son gratos. Le diré que os encontré cuando volvamos a vernos. Aunque me temo que también tendré que decirle que encontré a su esposo...
_ Disculpad que sea tan molesto, pero tengo un gran cariño hacia su sire. ¿Podéis decirme qué hace?¿Donde viaja? ¿Sigue esculpiendo tan maravillosamente bien?
_ Bueno, no sigue un itinerario, va donde la lleva el viento o donde la llama el Arte. Y esculpe maravillosamente mejor, me atrevería a decir, que cuando dejó Girona. Si alguna vez deseais encontraros con ella, no tenéis más que hacermelo saber. Al contrario que a ella, a mí es fácil encontrarme.
Isaac asintió, pero pareció levemente decepcionado.
"¿Me echas de menos, viajo amigo...?"
_ Supongo que ella no habrá venido ¿Cierto?- inquirió el viejo judío.
_ Oh,no, estos asuntos no le interesan lo más mínimo. Ella vive por su Arte y para su Arte, por eso no se ata a ningún lugar ¿Y vos? Oí que dejasteis Girona también ¿Qué es de vos?
_ Sí, el ambiente que se gestó en los últimos años... nada agradable. He estado ayudando a los judíos aquí y allá, intentando acomodarlos por sus nuevos emplazamientos al sur de Francia. Atareado y lejos de la vida política, es el primer encuentro al que acudo desde que deje Iberia, y la verdad he venido más como mero espectador que como parte activa.
Michelle asintió.
_ Por eso mi deseo de pasar desapercibido y evitar así problemas y viejas disputas, aunque por desgracia también pierdo algunas charlas como esta.
_ Oh, no os preocupeis, monsieur. Tendremos tiempo de sobra para charlar.
_ Y vos ¿Venís desde Venecia?
_ Así es. Estuve visitando una de mis Escuelas. Thorns es también para mí un reencuentro con el mundo.
_ ¿Y cómo se vive por las ciudades de la península italiana?
Michelle suspiró.
_ El Renacimiento es maravilloso, por supuesto, aunque en Italia se ha vuelto demasiado sombrío para mi gusto. Tal vez busque establecerme en Francia, auténtica cuna de Arte.
Continuaron hablando en aquel tono frío y distante pero cortés, ante la perspectiva de que la siguiente conversación sería todavía menos grata.
Cada minuto que pasaba en aquel lugar, la urgencia por abandonarlo se volvía cada vez mayor. En ocasiones ni tan siquiera se molestaba en ocultar su malestar y Marianne se dio cuenta enseguida de que necesitaba salir de allí. No tardo mucho en verter el agua en la laguna por la que habían llegado, y trás de despedirse de ella y de Pedro, Loni se sumergió para emerger en la alberca de la casa del Livorno.
Allí era de noche y todo estaba tranquilo, y Loni se preguntó qué hubiera ocurrido si, habiendo perdido la noción del tiempo en Ba'hara, hubiera sido de día en el viejo caserón. El servicio, que permanecía en la casa durante todo el año, le preparó un baño y su carruaje para partir la noche siguiente, y cuando abandonó la casa, habiendo manipulado sus mentes para que solo recordaran haber visto a Michelle, sintió que añoraba sobremanera a Arístides. Acarició la moneda bajo su piel con suavidad, pero el rastro era débil, como siempre... Él jamás le había tratado de aquella manera, utilizando su poder para coaccionarla. No, él había sido más sutil: había llegado tan hondo en su ser que Loni le servía por devoción y jamás pensaría en traicionarle. No, él no era como aquellas criaturas terribles de Ba'hara, de rostro bello y alma oscura... Tal vez fuera el tiempo, tal vez haber pasado tanto tiempo sobre la tierra les había vuelto mezquinos. Pero no podía ser aquello. Pese a ser más joven como hombre, Arístides era Adonai, un arcángel de Dios, y los ángeles eran eternos, puesto que Dios los creó mucho antes que al hombre... Él era más antiguo, más antiguo que la propia Lilith y que Caín, y sin embargo él no era aquellas extrañas criaturas desapegadas del mundo que contemplaban a los mortales desde su privilegiado Olimpo... No, Arístides había sido el prometeo que había robado el fuego a los Dioses para los hombres...
El viaje a Venecia fue tranquilo y tan pronto como estuvo en la casa, preparó su equipaje y todo lo necesario para llegar hasta Thorns. Thorns estaba en Inglaterra, y puesto que debía llegar por mar, envió un mensaje al capitán del Déja Vu. El barco, que había comprado hacía años para comerciar con Portugal y la costa atlántica, era el barco emblema de la pequeña flota que había ido componiendo con los años y que pensaba ir ampliando poco a poco. La respuesta del capitán, Mauricio Longi, fue inmediata: el Déjà Vu la esperaría en el puerto de Le Havre en la fecha acordada para llevarla hasta la costa británica.
Aprovechó también los dias que pasó en la casa para enviar cartas a su progenie, repartida por Europa. Las cartas eran en realidad nimias y vanas, y hablaban de las novedades de las escuelas e iban firmadas por Pietro, aunque era la huella psíquica de Michelle la que permanecía en el pergamino y la que leerían sus chiquillos al recibir. De este modo sabrían que su Sire estaba de vuelta sin necesidad de mencionar nombres.
Recibió también antes de marcharse, información de sus contactos en Europa acerca del tiempo que había pasado desaparecida trás su viaje a Malta. De Paris, sus protegidas hablaban de chismorreos poco importantes, como romances entre neonatos, pequeñas confidencias, pequeños negocios... No era información útil para los antiguos, pero suficiente como para poder coaccionar pequeños espías allí si fuera necesario.
De su querido Angelo y de Joanna recibió noticias de Portugal que contaban que Talbo era ahora príncipe de Oporto bajo el beneplácito de Sancho de Lisboa. Michelle sonrió al oir aquello: cuanto más alto subiera, peor sería la caída que le tenía prevista. Al parecer, Talbo mantenía también un romance bien conocido con una dama toreador portuguesa especialista en antigüedades. La dama se llamaba Eleanor y a la parecer tanto su linaje mortal como inmortal eran prestigiosos allí en Lisboa, donde actuaba como Primogénita y al parecer, organizaba algunas de las mejores fiestas del país. Michelle sonrió de nuevo. Aquella era la puerta que necesitaba.
En cuanto a Iberia, las noticias eran sombrías. El pérfido Monçada dominaba ahora los reinos de Castilla y Aragón. Al parecer, el viejo Isaac había huido de Girona trás la purga de judiós treinta o cuarenta años atrás. El motivo real fue que traicionó a sus aliados lasombra y los atacó abiertamente, sobretodo en un asedio desastroso en Valencia. Y su cabeza tenía precio ahora. Algunos decían que había huido a Francia, otros, a Oriente.
Al menos sus agentes en la península se habían adaptado al dominio lasombra, pero los informes hablaban de manadas anarquistas aliadas con los lasombra limpiando de enemigos las ciudades. Algunos ventrue habían muerto.
A Thorns acudiría Rafael de Corazón y varias de las supervivientes de las Cortesd del Amor de antaño. Rafael era uno de los fundadores de la Camarilla y un gran amigo de François Villon, príncipe de Paris y antiguo amante de María.
No había mas noticias interesantes. Con la imposición de la Mascarada,celebrar fiestas con mortales era cada vez más habitual, y en ellas los miembros de la Estirpe, como daban en llamarse ahora los vampiros, se comportaban y mezclaban con los humanos.
Michelle reía con carcajadas roncas, sentada en su butaca en el salón, imaginando a los vampiros creyendo ser innovadores en aquello...
Pensó en buscar un acompañante para acudir a Thorns, pero ninguno de sus chiquillos manifestó interés en asistir a la convención y Michelle decidió que no se trataba de una de sus magníficas fiestas, sino de un asunto de política en el que más convenía que todos pensaran que podían comprar su lealtad o sus servicios...
De modo que llegado el día, tomó su carruaje y algunos sirvientes y se lanzó al camino destino a Le Havre. El viaje fue tranquilo y sin sobre saltos, relajado y plácido sin falta de sangre. Si no fuera porque sabía lo que ocurriría en Thorns, aquello sería un viaje de placer.
El Déjà Vu esperaba en Le Havre como habían acordado y al llegar a Inglaterra, Michelle descubrió que Thorns, lejos de lo que había esperado, era una pequeña villa en la campiña, alejada de Londres y de otras ciudades, y que la convención tendría lugar en un monasterio situado a algunas millas de Thorns.
Era un edificio grande, con capacidad para más de trescientos huéspedes, y al legar recibió algunas instrucciones que debía respetar durante la convención, como que no debía alimentarse de los monjes más de tres veces durante la estancia. a lo que replicó que traía su propio rebaño y que la recomendación no era necesaria. Tampoco eran permitidas las armas durante la convención ni alimentarse de la población de la villa. A parte de aquello, se le cedió una celda austera y sobria, como al resto de huéspedes, que su servicio se apresuró en personalizar con algunos detalles que la volvieron mucho más acorde al carácter y fama de Michelle de Mauvernay.
Había llegado algunos días antes del inicio de la convención y por tanto no todo el mundo había llegado y el monasterio distaba mucho de estar lleno todavía. Sin embargo, ya había algunos asistentes, y trás supervisar la adecuación de su celda, dio un paseo por el monasterio en busca de caras conocidas. Y las había. Anatole, Lucita de Aragón, Zelios el nosferatu, Hesha Ruzhade, aquel setita que conoció en la Corte de los Sueños, y por último, Ambrogino Giovanni, sobrio y elegante como siempre, acompañado por el joven Tonino, ahora cainita. Y aquel hombre que debía caer bajo su pie algún día. Talbo.
Decidió comenzar por aquellos que Michelle conocía mejor, como el oscuro Ambrogino y Tonino, al que habían arrancado de sus brazos cuando era un joven mortal, alumno de su escuela...
Ambrogino, al verla llegar, mostró una amplia sonrisa. Tonino, a su lado, parecía mas delgado y más pálido, su cabello parecía quebradizo y desordenado y sus ojos habían perdido parte de su viejo color. Era, sin duda, un fantasma de lo que había sido, con un aspecto más propio de un Capadocio que de un Giovanni. Una gran pérdida para el magnífico Toreador que podría haber sido. Debía haberlo abrazado cuando tuvo ocasión.
Cuando estuvo frente a ellos, sonrió con aquella resplandeciente sonrisa suya y ofreció el dorso de la mano al caballero Giovanni.
_ Es un placer encontraros aquí, Ambrogino.- dijo con voz dulce- Aunque he de confesar que en cierto modo lo esperaba.
Ambrogino, con la melena oscura rizada y bien cuidada, tomó su mano con delicadeza y la besó suavemente, rozando apenas los labios la piel fina y blanca.
_ He vuelto a ver el sol salir al veros llegar, aunque la luz que irradia más que quemar alegra mi espíritu. Es un placer veros de nuevo, Signora.
"Ah, mi viejo Ambrogino, tan adulador y cortés como siempre"
Sonrió complacida y se volvió hacia Tonino.
_ ¿Y este es mi pequeño Tonino?- inquirió con un resto de añoranza y un deje de fingida admiración, puesto que no sabía si realmente se alegraba de volver a ver al extraño muchacho, trás ver en lo que se había convertido.
_ Pequeño, pero creció y se ganó el Abrazo.- contestó Ambrogino. Tonino la saludó con una sonrisa que le recordó a lo que había sido cuando no era más que un niño.
_ Hacia mucho, mi Signora.- dijo cortés y escueto. Michelle asintió.
_ Mi niño... aunque ya no tengo derecho a llamarte así ¿Verdad?- dijo con amabilidad- Pietro se va a alegrar tanto cuando le diga que te he visto...
Tonino alzó las cejas.
_ ¿Pietro? Hacía mucho que no pensaba en él ¿Cómo está?
Michelle rió.
_ Oh, ahora es un hombre hecho y derecho. volvió a Venecia, a la Escuela, y estan honorable y solemne como siempre. Pero ahora dime ¿Qué ha sido de tí?
El gesto de Tonino se volvió indescrifrable.
_ Tenía un Don.- dijo, pero su voz lo delataba.- Y las mujeres de la familia me enseñaron a dominarlo. Llegado el momento, los anciani me declararon apto. He venido a Thorns acompañando a mi sire.
Ambrogino asintió y le dio una palmada paternal en el hombro. Michelle sintió una punzada de resentimiento pero se obligó a sonreir y fingirse sorprendida, aunque en realidad lo que sentía distaba mucho de la alegría.
_ Es agradable veros de nuevo.- continuó Tonino con un deje de esperanza en la voz- ¿Habéis venido con alguien? ¿Quizá algún viejo compañero de la Academia elevado a la innmortalidad?
_ Ah, lamentablemente Pietro se quedó en Venecia atendiendo sus asuntos, y hace tiempo que no veo a Lucio y a Angelo, de modo que aquí estoy, aunque es extraño no estar rodeada de mis niños.
_ Oí que habíais desaparecido.- intervino Ambrogino.
Michelle rompió a reir con carcajadas jovenes y cascabeleras.
_ Oh, las habladurías son tan exageradas...-hizo un gesto quitandole importancia con la mano, sonriente.- Desaparecida...
Ambrogino alzó las cejas.
_ Me ha sorprendido veros aquí ¿Qué habéis hecho estos años?
_ Ah, descansar, mi buen Ambrogino, descansar. Regresé hace poco y Thorns es mi oportunidad de volver a encontrarme con el mundo.
Ambrogino asintió, discreto, y Michelle decidió que el Letargo parecía convincente.
_ Este lugar va a estar lleno de gente importante.- continuó Ambrogino- Estoy seguro de que será.... un momento histórico.
_ Eso he oído yo también...
"Ah, mi viejo amigo ¿A qué grupo de desalmados te unirás tú?"
_ Bien,-dijo entonces- ha sido un placer veros. Ahora debo saludar a otros conocidos, pero volveré con vosotros si me lo permitis, más adelante.
Ambrogino y Tonino la despidieron con sendas reverencias corteses y Michelle fue en busca de otros rostros conocidos. Recordó que Anatole y Lucía habían conocido brevemente a Michelle en aquel extraño viaje por el Adriático y se acercó a hablar con Anatole, aunque de buena tinta sabía que la conversación sería en todo extraña.
Anatole estaba mirando unas plantas en el claustro con mucha curiosidad, agachado, observando sus frutitos rojos. Michelle se acercó a él dandose cuenta de que jamás había tenido que empezar una conversación formal con el Malkavian.
_ ¿Monsieur Anatole?
Anatole tardó un instante antes de volverse para mirarla, pero Michelle no se dejó impacientar. Al fin, alzó las cejas sorprendido y a una distancia muy cercana a su piel, se levantó siguiendo a pocos centímetros de ella con la vista primero sus muslos, luego su torso... Y posó la mirada a dos dedos de su pecho. Justo sobre el lugar donde llevaba la moneda.
Michelle permaneció clavada en el suelo, tratando de no revelar ninguna emoción en ella, aunque cualquier referencia a su moneda la hacía sentir violenta. No había detectado la gargantilla, le había detectado a él...
_ Michelle de Mauvernay, -dijo al fin el malkavian- hacía mucho que no os veía...
_ Si monsieur, muchos años.- se obligó a sonreir Michelle.- ¿Qué tal os ha tratado la... vida?
_ Como el viento,de aquí para allá. Últimamente sueño mucho, y soñé con los campos llenos de amapolas y rosas. Eran las astillas las que las regaban. Vine a llorar, porque de los ocho, otro pasará y nadie hará nada.
Michelle asintió fingiéndo que comprendía, y Anatole la miró sonriente, nostálgico, fŕagil, y luego, de pronto, su rostro se volvió triste.
_ Vaya...- dijo, y una vez desconcertada Michelle, el vampiro se agachó para revisra la siguiente planta.
Aquello no era sorpresa para Michelle, que se alejó de él todo lo dignamente que pudo, acercándose a Zelios, que disfrazado con un truco de ofuscación que le daba otro aspecto a ojos de aquellos que solo miraban con los ojos, estudiaba con interés la arquitectura del monasterio. Se dio cuenta Michelle de que oficialmente no conocía a Zelios, puesto que era Loni quien estuvo en la Corte de los Sueños, de modo que se acercó a él con su mejor sonrisa.
No tuvo ningún problema en comenzar a hablar con él, centrando la conversación en torno a la arquitectura y Zelios pronto se sintió cómodo y pasó a explicarle detalles acerca de la orientación y la posición del monasterio.
_ Parecéis un entendido, monsieur.-dijo al fin, sorprendida, pues nunca habría imaginado que el extraño nosferatu entendiera de arte...
_ Soy arquitecto, es mi pasión.- dijo él.
"Arquitecto de la tierra, sí, entiendo" pensó con amargura Michelle.
_ La ironía me hizo nosferatu, aunque a veces creo comprender el espíritu toreador devoto del arte, al crear o contemplar arquitectura bien hecha.- continuó Zelios.
Michelle sonrió con franqueza, pues siempre era grato encontrar a otro artista.
_ ¡Oh! ¡Sois un compañero entonces!- se inclinó en una leve reverencia- Es un placer conoceros, mi nombre es Michelle de Mauvernay.
Con elegancia, Zelios besó su mano y continuaron charlando, paseando entre las columnas y compartiendo sus opiniones sobre arte.
Conversando estaban cuandode pronto surgió Talbo, el hombre que más odiaba en el mundo, cruzando el claustro con el rostro desfigurado por la rabia, dirigiéndose raudo hacia las celdas. Michelle reprimió una carcajada, que enmudeció cuando el rumor llegó a sus oios.
Al parecer, el príncipe de Oporto se había encontrado con el antiguo amante de su antigua amante y se habían enfrentado en público. Se mordió la lengua para no corregir a las viejas comadres que eran los cainitas, explicándoles que no era su amante, sino su esposa ante Dios, a quién todavía estaba unido. Sin embargo, había alguien a quien quería ver.
Isaac no tardó en salir al claustro. Parecía haber acabado de llegar y Michelle se acercó a él sonriente a saludar.
_ ¡Ah!¡Monsieur Isaac!-exclamó- Han pasado tantos años... ¿Es mucho pretender que me recordéis de aquella fiesta en Venecia?
Sin embargo, la reacción de Isaac no fue la que esperaba. Muy lejos de mostrarse agradablemente sorprendio, entrecerró los ojos, visiblemente molesto por tan efusivo saludo.
_ Buenas noches, señora.- dijo con voz queda- Sí, tengo un vago recuerdo de vos.
Michelle decidió no ofenderse. Pese a todo, pese a la rudeza y la falta de educación, aquel hombre seguía siendo su querido Isaac.
El brujah comenzó a apartarse hacia los porches, buscando un lugar menos expuesto.
_ Os pediría que no gritaseis. No me gusta llamar la atención, y dado que hablar con vos ya es motivo suficiente dada vuestra belleza...
Michelle alzó el rostro con orgullo.
_ Disculpad, monsieur. Si lo preferís, buscaré otra compañía.
Isaac frunció el cejo, dandose cuenta de su rudeza, e hizo un gesto con la mano a modo de disculpa-
_ Pero perdonadme, señora, no quería ser descortés. Simplemente ha sido un viaje largo y no me encuentro cómodo entre tanta multitud de los nuestros. No me malinterpreteis, señora. ¿Qué ha sido de vos? Lo cierto es que recuerdo poco de aquella velada y mis lazos con el señor Giovanni han casi desaparecido...
_ Oh,- replicó Michelle-. he estado siempre entregada a la escultura. Mis escuelas son todo mi tiempo. Tengo en mente abrir alguna fuera de Italia y tendré que buscar maestros y alguien que pueda hacerse cargo de ellas, pero es algo que me gusta hacer... De todos modos lamento haberos incomodado, pero me alegró encontrar a tan viejo amigo de mi señora...
Isaac alzó las cejas.
_ Es cierto, vos sois chiquilla de Loni, sabía que algo se me escapaba... ¿Sabeos algo de vuestro sire?
Michelle sonrió.
_ Una cosa es segura: que todas las fantasías que corren sobre ella no son más que eso, fantasías. La última vez que la vi estaba pletórica de fuerzas. Desde que dejó Girona no ha dejado de viajary sigue buscando lugares que la llenen.
_ Así que tenéis contacto con ella...
_ Oh, sí,mantenemos el contacto. No tanto como quisiera, pues siempre viaja, pero tenemos nuestros pequeñosencuentros, que siempre son gratos. Le diré que os encontré cuando volvamos a vernos. Aunque me temo que también tendré que decirle que encontré a su esposo...
_ Disculpad que sea tan molesto, pero tengo un gran cariño hacia su sire. ¿Podéis decirme qué hace?¿Donde viaja? ¿Sigue esculpiendo tan maravillosamente bien?
_ Bueno, no sigue un itinerario, va donde la lleva el viento o donde la llama el Arte. Y esculpe maravillosamente mejor, me atrevería a decir, que cuando dejó Girona. Si alguna vez deseais encontraros con ella, no tenéis más que hacermelo saber. Al contrario que a ella, a mí es fácil encontrarme.
Isaac asintió, pero pareció levemente decepcionado.
"¿Me echas de menos, viajo amigo...?"
_ Supongo que ella no habrá venido ¿Cierto?- inquirió el viejo judío.
_ Oh,no, estos asuntos no le interesan lo más mínimo. Ella vive por su Arte y para su Arte, por eso no se ata a ningún lugar ¿Y vos? Oí que dejasteis Girona también ¿Qué es de vos?
_ Sí, el ambiente que se gestó en los últimos años... nada agradable. He estado ayudando a los judíos aquí y allá, intentando acomodarlos por sus nuevos emplazamientos al sur de Francia. Atareado y lejos de la vida política, es el primer encuentro al que acudo desde que deje Iberia, y la verdad he venido más como mero espectador que como parte activa.
Michelle asintió.
_ Por eso mi deseo de pasar desapercibido y evitar así problemas y viejas disputas, aunque por desgracia también pierdo algunas charlas como esta.
_ Oh, no os preocupeis, monsieur. Tendremos tiempo de sobra para charlar.
_ Y vos ¿Venís desde Venecia?
_ Así es. Estuve visitando una de mis Escuelas. Thorns es también para mí un reencuentro con el mundo.
_ ¿Y cómo se vive por las ciudades de la península italiana?
Michelle suspiró.
_ El Renacimiento es maravilloso, por supuesto, aunque en Italia se ha vuelto demasiado sombrío para mi gusto. Tal vez busque establecerme en Francia, auténtica cuna de Arte.
Continuaron hablando en aquel tono frío y distante pero cortés, ante la perspectiva de que la siguiente conversación sería todavía menos grata.
23 ene 2006
Sesión Quincuagésimo Quinta: Inconnu
Cuando volvió en sí, se encontro arrodillada en la hierba mullida y Lilith ya no estaba. Junto a ella, Marianne y Pedro, y más allá, junto a la hoguera, estaba el resto.
Marianne se inclinó sobre ella y posó una mano suave sobre su hombro.
_¿Estás bien?- inquirió con voz dulce. Loni asintió,tratando de asimilar todo lo que había visto y sin estar realmente segura de haber dicho la verdad. Un nudo le atenazaba la garganta.
_ Ha sido...- no pudo continuar, conmovida, asustada. Se dejó ayudar por Marianne para ponerse en pie.
_ A mí también me afectó la experiencia, como a tí.- su voz era cálida y casi creyó recordarla de cuando era una niña en Béziers, pero no, aquella mujer podía no ser quién decía- Ven, sientate con nosotros.
Sintió ganas de llorar a causa de su amabilidad, pero el trance todavía no le permitía reaccionar con normalidad, de modo que se dejó guiar, apoyada en Marianne, hacia donde estaban los demás. Le temblaban las rodillas y el alma entera, y cuando llegó hasta ellos, los presentes reemprendieron la conversación que tenían, pero pese a estar sentada junto a ellos, pese a poder oir susurros a muchos pies de distancia, sus voces le sonaron lejanas.
Poco a poco, sin embargo, consiguió recuperar sus sentidos, centrandose en lo que era ella, en aquel momento. No Innnana, Loni. Y cuando volvió completamente en sí, se dio cuenta de que habían pasado al menos diez horas... y seguía siendo de noche. ¿Donde estaban?
Ahora también entendía por qué no lograba seguir la conversación, y es que hablaban un idioma que Loni no solo no comprendía, sino que jamás lo había oido antes.
Se volvió hacia Marianne, sentada a su lado, con una pregunta en los ojos. Ella lo percibió y la miró, expectante.
_ ¿Qué es este lugar?¿Dónde estamos?-inquirió en voz baja, tratando de no interrumpir la conversación de los demás
_ El mundo que conoces es sólo una fracción del mundo que creó el Señor al principio de todas las cosas. Con el tiempo, aquel mundo original se separó en muchos sitios, muchos lugares. El mundo de los muertos, el cielo, el infierno, el mundo de los vivos... Esos sólo son algunos de esos lugares. Muchos otros se han olvidado. O son lugares escondidos, como éste. Este es el lugar de Lilith. O el mundo que habría sido de ser ella la Señora de los Cielos. Aquí, nada tienes que temer.
Loni asimiló lentamente lo que oía. Todo era tan extraño que le resultaba incomprensible que de pronto ya no se sintiera sorprendida.
_ ¿Y la única manera de llegar aquí es... a través del agua?
Marianne negó con la cabeza.
_ Hay otros modos. Pero solo a través de los antiguos caminos del mundo puede llegarse a un lugar como este. Caminos que la mayoría de los mortales ha olvidado cómo emplear. Sin un guía no puedes llegar aquí, aunque puedes aprender a hallar esos caminos. El agua es uno de ellos.
_ ¿Tú puedes enseñarme?- preguntó, y la mujer asintió.
_ Pero no es sencillo, llevará tiempo. Aunque tiempo, es algo que tenemos.
Loni sonrió levemente y Pedro, que hasta entonces había estado hablando con los demás antiguos, se levantó para sentarse junto a ellas.
_ Veo que se te ha pasado la impresión.- dijo amablemente una vez sentado.
Incrédula, Loni alzó las cejas.
_ Creo que tardará mucho tiempo en pasar, Pedro.
El joven entonces inclinó el rostro y miró al suelo.
_ Nunca sepasa del todo- dijo con voz franca- Descubrir que yo era Abel ¿Puedes imaginar el impacto? Ahora, creo que sí. ¿Cómo son las cosas ahí fuera? Apenas he podido ver cómo es el mundo fuera de Ba'hara. Ir a Venecia, ver los campos de Italia... Fue una experiencia extraña.
Envió entonces Loni a su mente los recuerdos de los lugares que había visitado: su amada Italia, la antigua Constantinopla, los Cárpatos salvajes...
_ El mundo es grande y veo que has visto mucho.- dijo Pedro cuando hubo terminado- Aquí, los que viven permanentemente hace mucho que no pisan el mundo de los vivos. Me hablan de maravillas del pasado lejano, pero no conocen las maravillas del presente. Sonlos que como Marianne van y vienen los que les traen contacto con el mundo de los vivos.
Sonriendo tristemente, Loni dejó caer en su mente, como una caricia, la imagen de un ángel de piedra en el taller de Girona. Pedro pareció triste.
_ No, yo nunca tuve alas... Aunque me habría gustado tenerlas.- murmuró- Gracias. Gracias por recordarme como era.
Loni miró a los antiguos que seguían hablando en su extraña lengua.
_ ¿Qué va a pasar ahora? ¿Por qué está esta gente aquí? ¿No se relaciona Lilith de ningún modo con el mundo?
_ Sí- respondió Pedro- Sí, pero su presencia en el mundo de los vivos atraería muchas miradas de modo que necesita de otros que sean sus ojos y sus oidos. Ahora, su atención se centra en una reunión vampírica, algo llamado Thorns.
Loni asintió.
_ Todas las miradas están Thorns, en realidad.
_ Parece que se acercan nuevos tiempos para los hijos de Caín- convino Pedro. Se volvió Loni hacia Marianne.
_ Dijiste que habría gente en Thorns, de aqui.
_ Así es. Hay un monitor que irá.- Loni alzó las cejas interrogativas y Marianne comprendió- Así llamamos a nuestra gente. Ven, escuchan. Pero no intervienen. Los asuntos de los hijos de Caín, son suyos. Ellos poco tienen que ver con el pesar de Lilith. Pero siguen siendo parte de sus intereses.
_ Yo puedo ver... mucho.- dijo Loni para sí misma. Marianne sonrió.
_ ¿Querrías ser monitora?
Loni alzó las cejas sorprendida, como si no se hubiera dado cuenta de que había hablado en voz alta.
_¿Qué tendría que hacer?
Marianne acomodó su vestido y descansó los brazos sobre el regazo.
_ Buscaríamos un lugar para tí,de tu agrado, una ciudad, una región. Tus asuntos serían solo tuyos, pero serías ahí nuestros ojos y oídos, y podrías saber lo que sucede en otros sitios, de otros enemigos.
Una duda la asaltó entonces, como un temor oculto.
_ ¿Tenéis enemigos?
Marianne suspiró.
_ La Tal-mahe-rah desconfía de los monitores.- dijo- Creo que ya has tenido contacto con ellos en el pasado, ¿verdad?
Loni se estremeció al recordar lo horrible de aquella noche.
_ Mas del que quisiera.- admitió con voz grave.
_ No han actuado contra nosotros directamente, pero han seguido de cerca a algunos monitores que expusieron su afiliación al Inconnu.
_ Son... poderosos, me... me recomendaron que me alejara de ellos.- dijo Loni. De pronto, un recuerdo afloró a su mente- Sin embargo, recuerdo una puerta...
Marianne alzó las cejas.
_ ¿Una puerta?
_ Una forma de comunicarse con la Tal-mahe-rah, entre sus miembros. No sé en qué consiste realmente, pero sé donde está...
_ ¿De veas? Eso es... interesante.- Marianne entrecerró los ojos, y se volvió hacia los demás, dirigiéndose a ellos en aquella extraña lengua que Loni no alcanzaba a reconocer. De pronto, todos los ojos estaban fijos en ella y se sintió pequeña e incómoda. Aquel sitio no le parecía agradable ya. Lo habría sido de estar sola, pero no con aquellos monstruos mirandola fijamente. Aunque monstruo también era ella...
_ Dinos, Loni. Somos todo oídos.- dijo entonces Marianne, y Loni se irguió, tratando de ocultar su incomodidad.
_ Una vez oí hablar a dos hombres. Uno era discipulo del otro. El maestro había hecho cosas terribles, y habló de la Tal-mahe-rah.Dijo que había un lugar desde el que podían contactar con el resto, "esperar respuesta" dijo. Una casa, en Marsella. Toda la ciudad huele a ellos. Qué casa es, lo desconozco, pero hay un reloj de arena sobre una chimenea. El maestro dijo al discipulo que debía girar el reloj y esperar respuesta.
Esta vez fue Lucian quien habló.
_ Marsella...- dijo, pensativo- ¿Recuerdas el nombre de esos Tal-mahe-rah?
Loni hizo memoria.
_ Uno era Luc, el malkavian. Él era el discipulo. Y el maestro... El maestro se llamaba Caius, recuerdo.
_ Caius...- Lucian pareció reconocer el nombre- Malkavian también. Así que era un Tal-mahe-rah...
De entre las plantas del jardín, algo se agitó y surgió una bestia extraña de aspecto terrible. Parecía una amalgama de muchos animales, como las quimeras de los libros iluminados que había tenido en su biblioteca de Florencia, pero mucho más aterradora. Se acercó y Loni sintió ganas de gritar, pero al parecer al resto no les intimidaba su presencia. Aún así, retrocedió.
_ Ikopabe,-inquirió Lucian- ¿te acuerdas de Caius el bretón? ¿Centurión durante el reinado de Calígula en las Galias?- El monstruo asintió- Parece que nuestro amigo se pasó a la Tal-mahe-rah. ¿Recuerdas dónde tiene su refugio de Marsella?- la criatura asintió de nuevo.-¿Puedes comprobar un reloj de arena sobre su chimenea? Con discreción.
Por tercera vez, el monstruo asintió y desapareció tan rápido como había llegado. Cuando ya no pudiero oirle, Lucian se volvió hacia Loni.
_ Gracias, Loni.- dijo- Pronto sabremos si ese lugar existe y si sigue ahí.
Loni recibió las palabras como una bofetada ¿Dudaban de su palabra? Mejor le hubiera valido no contarles nada.
Alzó el rostro, orgullosa, los ojos como afiladísimas agujas.
_ Yo sé lo que vi..- siseó, pero Lucian ignoró sus palabras.
_ Bien, imagino que te habrán explicado algunas cosas de nosotros tanto Pedro como tu madre.
_ En realidad creo que podrían explicarme más.- fue su respuesta. Lucian asintió.
_ ¿Qué deseas saber?
Loni quiso decir que todo, pero sabía que nunca era tan sencillo. Pensó un instante y luego habló.
_ Quisiera saber quien sois y por qué estais aquí, en este rincón apartado del mundo mientras fuera todo se estremece. Quisiera saber qué quiere Ella del mundo, qué queréis vosotros, quisiera saberlo todo, las razones, las intenciones, vuestros pensamientos y tener vuestros recuerdos. No creo que queráis responder a todas mis preguntas.- dijo al fín.
_ Con gusto te lo diría, pero hay una cosa que debes saber.- dijo Lucian entonces- Si te lo digo, no podrás salir de Ba'hara nunca más, pues tu poder no es suficiente para evitar que ese saber caiga en manos que podrían darle un mal uso.
De nuevo, Loni sintió que la trataban como a una niña pequeña y aquello no le gustaba. Podía ser que ellos fueran miles de años mas ancianos, pero ella ya no era una neonata...
_ Vosotros podéis enseñarme.- respondió, aunque lo que más deseaba era abandonar aquel lugar cuanto antes, regresar al mundo.
_ Puedes averiguar lo que deseas cuando quieras, pero ahora ya conoces el precio de ello. Mientras tanto puedes ayudarnos y nosotros te ayudaremos. Como siembre ha sido y siempre será.
Loni alzó las cejas.
_ ¿Qué ayuda podéis necesitar vosotros, que sois más viejos que el tiempo?
_ Nuestro poder puede ser grande, pero no es omnipotente, nosotros no creamos chiquillos. Jamás hemos condenado al Pecado de Caín a nadie. Podríamos emplear nuestro poder para obligarte a servirnos, como hicieron los trece, podríamos vincularos por sangre, pero no lo hacemos. Podemos ayudar a que vuestra inmortalidad sea más llevadera y solo pedimos que seais nuestros ojos y oidos allí donde vayáis, allí donde nosotros no podemos estar.
De nuevo, Loni quiso levantarse y marcharse de allí. Primero la despreciaban y ahora la amenazaban. No estaba dispuesta a aguantar aquello. Sin embargo se contuvo: no deseaba especialmente proporcionarles información, pero entrar en aquella red podía significar información útil para ella misma.
_ ¿Y los monitores se conocen entre sí?¿O es algo tan secreto que ni siquiera ellos saben quién es amigo?
_ Si deseas conocer a otros monitores, no es problema. Algunos prefieren mantenerse ocultos de todos. Otros no niegan ser monitores, ni ante nosotros ni ante el mundo. Es su libertad de elección, nosotros no la privaremos.
Loni meditó un instante y decidió que aquello podía ser provechoso para ella.
_ Seré vuestors ojos entonces.
Lucian asintió.
_ ¿Dónde quieres ser nuestros ojos?
Loni negó entonces con la cabeza.
_ Hace poco que he vuelto al mundo, todavía no he decidido qué quiero hacer y a donde quiero ir. Seré vuestros ojos por el mundo mientras busco mi lugar y los seré cuando encuentre el lugar para establecerme.
_ ¿Necesitarás algo para ayudar en tu viaje por el mundo?
Lucian negó con la cabeza.
_ Por desgracia, los secretos de la magia son dificiles de dominar. Podemos enseñarte, pero llevará mucho tiempo antes de que seas capaz de llegar sin ayuda a Ba'hara.
Loni frunció el ceño.
_ ¿Solo puede viajarse desde Ba'hara y hasta Ba'hara de ese modo?
_ No, pero es el modo más sencillo.
Loni asintió.
_ Aprenderé lo que podáis enseñarme. Si no, viajaré por mis medios, como he hecho siempre.
Lucian susurró algo y en su mano, surgiendo de la nada, apareció un rollo de pergamino.
_ Toma, esto te enseñará las bases de lo que debes saber. Cuando domines lo que hay en el pergamino, destruyelo. Estarás lista para lecciones que no se pueden aprender de los textos.- Loni asintió- Una cosa más.- añadió entonces Lucian- Conocemos tu alianza con el Dracon. No nos importa. Es un asunto tuyo, y no nos meteremos en ello.
Una vez más y aquella vez era algo que ya no pensaba tolerar. No dejaría que hablaran de él, que le mencionaran siquiera. Y tampoco que jugaran a aquel juego con ella. Se puso en pie y alzó el mentón con resentimiento. Nada dijo.
_ Bien, Loni.- continuó Lucian al ver que no pensaba decir nada al respecto.- Creo que por nuestra parte no hay más que añadir.
_ Tampoco yo, hasta que haya leído este pergamino.- fue su respuesta, tan fría y desprovista de emoción que podría haber sido un cuchillo.
Lucian asintió.
_ Tu madre te ayudará a regresar al lugar que desees, pero Pedro no puede irse. Puedes permanecer aquí cuanto desees.
Marianne se levantó junto con Pedro.
_ ¿Quieres dar una vuelta por el jardín de Ba'hara, Loni? ¿Estirar un poco las piernas?- preguntó la mujer.
Loni asintió. Solo quería alejarse de aquellas criaturas, volver al mundo de los mortales, donde ella era el depredador, la sombra en la oscuridad, y no la víctima.
Marianne se inclinó sobre ella y posó una mano suave sobre su hombro.
_¿Estás bien?- inquirió con voz dulce. Loni asintió,tratando de asimilar todo lo que había visto y sin estar realmente segura de haber dicho la verdad. Un nudo le atenazaba la garganta.
_ Ha sido...- no pudo continuar, conmovida, asustada. Se dejó ayudar por Marianne para ponerse en pie.
_ A mí también me afectó la experiencia, como a tí.- su voz era cálida y casi creyó recordarla de cuando era una niña en Béziers, pero no, aquella mujer podía no ser quién decía- Ven, sientate con nosotros.
Sintió ganas de llorar a causa de su amabilidad, pero el trance todavía no le permitía reaccionar con normalidad, de modo que se dejó guiar, apoyada en Marianne, hacia donde estaban los demás. Le temblaban las rodillas y el alma entera, y cuando llegó hasta ellos, los presentes reemprendieron la conversación que tenían, pero pese a estar sentada junto a ellos, pese a poder oir susurros a muchos pies de distancia, sus voces le sonaron lejanas.
Poco a poco, sin embargo, consiguió recuperar sus sentidos, centrandose en lo que era ella, en aquel momento. No Innnana, Loni. Y cuando volvió completamente en sí, se dio cuenta de que habían pasado al menos diez horas... y seguía siendo de noche. ¿Donde estaban?
Ahora también entendía por qué no lograba seguir la conversación, y es que hablaban un idioma que Loni no solo no comprendía, sino que jamás lo había oido antes.
Se volvió hacia Marianne, sentada a su lado, con una pregunta en los ojos. Ella lo percibió y la miró, expectante.
_ ¿Qué es este lugar?¿Dónde estamos?-inquirió en voz baja, tratando de no interrumpir la conversación de los demás
_ El mundo que conoces es sólo una fracción del mundo que creó el Señor al principio de todas las cosas. Con el tiempo, aquel mundo original se separó en muchos sitios, muchos lugares. El mundo de los muertos, el cielo, el infierno, el mundo de los vivos... Esos sólo son algunos de esos lugares. Muchos otros se han olvidado. O son lugares escondidos, como éste. Este es el lugar de Lilith. O el mundo que habría sido de ser ella la Señora de los Cielos. Aquí, nada tienes que temer.
Loni asimiló lentamente lo que oía. Todo era tan extraño que le resultaba incomprensible que de pronto ya no se sintiera sorprendida.
_ ¿Y la única manera de llegar aquí es... a través del agua?
Marianne negó con la cabeza.
_ Hay otros modos. Pero solo a través de los antiguos caminos del mundo puede llegarse a un lugar como este. Caminos que la mayoría de los mortales ha olvidado cómo emplear. Sin un guía no puedes llegar aquí, aunque puedes aprender a hallar esos caminos. El agua es uno de ellos.
_ ¿Tú puedes enseñarme?- preguntó, y la mujer asintió.
_ Pero no es sencillo, llevará tiempo. Aunque tiempo, es algo que tenemos.
Loni sonrió levemente y Pedro, que hasta entonces había estado hablando con los demás antiguos, se levantó para sentarse junto a ellas.
_ Veo que se te ha pasado la impresión.- dijo amablemente una vez sentado.
Incrédula, Loni alzó las cejas.
_ Creo que tardará mucho tiempo en pasar, Pedro.
El joven entonces inclinó el rostro y miró al suelo.
_ Nunca sepasa del todo- dijo con voz franca- Descubrir que yo era Abel ¿Puedes imaginar el impacto? Ahora, creo que sí. ¿Cómo son las cosas ahí fuera? Apenas he podido ver cómo es el mundo fuera de Ba'hara. Ir a Venecia, ver los campos de Italia... Fue una experiencia extraña.
Envió entonces Loni a su mente los recuerdos de los lugares que había visitado: su amada Italia, la antigua Constantinopla, los Cárpatos salvajes...
_ El mundo es grande y veo que has visto mucho.- dijo Pedro cuando hubo terminado- Aquí, los que viven permanentemente hace mucho que no pisan el mundo de los vivos. Me hablan de maravillas del pasado lejano, pero no conocen las maravillas del presente. Sonlos que como Marianne van y vienen los que les traen contacto con el mundo de los vivos.
Sonriendo tristemente, Loni dejó caer en su mente, como una caricia, la imagen de un ángel de piedra en el taller de Girona. Pedro pareció triste.
_ No, yo nunca tuve alas... Aunque me habría gustado tenerlas.- murmuró- Gracias. Gracias por recordarme como era.
Loni miró a los antiguos que seguían hablando en su extraña lengua.
_ ¿Qué va a pasar ahora? ¿Por qué está esta gente aquí? ¿No se relaciona Lilith de ningún modo con el mundo?
_ Sí- respondió Pedro- Sí, pero su presencia en el mundo de los vivos atraería muchas miradas de modo que necesita de otros que sean sus ojos y sus oidos. Ahora, su atención se centra en una reunión vampírica, algo llamado Thorns.
Loni asintió.
_ Todas las miradas están Thorns, en realidad.
_ Parece que se acercan nuevos tiempos para los hijos de Caín- convino Pedro. Se volvió Loni hacia Marianne.
_ Dijiste que habría gente en Thorns, de aqui.
_ Así es. Hay un monitor que irá.- Loni alzó las cejas interrogativas y Marianne comprendió- Así llamamos a nuestra gente. Ven, escuchan. Pero no intervienen. Los asuntos de los hijos de Caín, son suyos. Ellos poco tienen que ver con el pesar de Lilith. Pero siguen siendo parte de sus intereses.
_ Yo puedo ver... mucho.- dijo Loni para sí misma. Marianne sonrió.
_ ¿Querrías ser monitora?
Loni alzó las cejas sorprendida, como si no se hubiera dado cuenta de que había hablado en voz alta.
_¿Qué tendría que hacer?
Marianne acomodó su vestido y descansó los brazos sobre el regazo.
_ Buscaríamos un lugar para tí,de tu agrado, una ciudad, una región. Tus asuntos serían solo tuyos, pero serías ahí nuestros ojos y oídos, y podrías saber lo que sucede en otros sitios, de otros enemigos.
Una duda la asaltó entonces, como un temor oculto.
_ ¿Tenéis enemigos?
Marianne suspiró.
_ La Tal-mahe-rah desconfía de los monitores.- dijo- Creo que ya has tenido contacto con ellos en el pasado, ¿verdad?
Loni se estremeció al recordar lo horrible de aquella noche.
_ Mas del que quisiera.- admitió con voz grave.
_ No han actuado contra nosotros directamente, pero han seguido de cerca a algunos monitores que expusieron su afiliación al Inconnu.
_ Son... poderosos, me... me recomendaron que me alejara de ellos.- dijo Loni. De pronto, un recuerdo afloró a su mente- Sin embargo, recuerdo una puerta...
Marianne alzó las cejas.
_ ¿Una puerta?
_ Una forma de comunicarse con la Tal-mahe-rah, entre sus miembros. No sé en qué consiste realmente, pero sé donde está...
_ ¿De veas? Eso es... interesante.- Marianne entrecerró los ojos, y se volvió hacia los demás, dirigiéndose a ellos en aquella extraña lengua que Loni no alcanzaba a reconocer. De pronto, todos los ojos estaban fijos en ella y se sintió pequeña e incómoda. Aquel sitio no le parecía agradable ya. Lo habría sido de estar sola, pero no con aquellos monstruos mirandola fijamente. Aunque monstruo también era ella...
_ Dinos, Loni. Somos todo oídos.- dijo entonces Marianne, y Loni se irguió, tratando de ocultar su incomodidad.
_ Una vez oí hablar a dos hombres. Uno era discipulo del otro. El maestro había hecho cosas terribles, y habló de la Tal-mahe-rah.Dijo que había un lugar desde el que podían contactar con el resto, "esperar respuesta" dijo. Una casa, en Marsella. Toda la ciudad huele a ellos. Qué casa es, lo desconozco, pero hay un reloj de arena sobre una chimenea. El maestro dijo al discipulo que debía girar el reloj y esperar respuesta.
Esta vez fue Lucian quien habló.
_ Marsella...- dijo, pensativo- ¿Recuerdas el nombre de esos Tal-mahe-rah?
Loni hizo memoria.
_ Uno era Luc, el malkavian. Él era el discipulo. Y el maestro... El maestro se llamaba Caius, recuerdo.
_ Caius...- Lucian pareció reconocer el nombre- Malkavian también. Así que era un Tal-mahe-rah...
De entre las plantas del jardín, algo se agitó y surgió una bestia extraña de aspecto terrible. Parecía una amalgama de muchos animales, como las quimeras de los libros iluminados que había tenido en su biblioteca de Florencia, pero mucho más aterradora. Se acercó y Loni sintió ganas de gritar, pero al parecer al resto no les intimidaba su presencia. Aún así, retrocedió.
_ Ikopabe,-inquirió Lucian- ¿te acuerdas de Caius el bretón? ¿Centurión durante el reinado de Calígula en las Galias?- El monstruo asintió- Parece que nuestro amigo se pasó a la Tal-mahe-rah. ¿Recuerdas dónde tiene su refugio de Marsella?- la criatura asintió de nuevo.-¿Puedes comprobar un reloj de arena sobre su chimenea? Con discreción.
Por tercera vez, el monstruo asintió y desapareció tan rápido como había llegado. Cuando ya no pudiero oirle, Lucian se volvió hacia Loni.
_ Gracias, Loni.- dijo- Pronto sabremos si ese lugar existe y si sigue ahí.
Loni recibió las palabras como una bofetada ¿Dudaban de su palabra? Mejor le hubiera valido no contarles nada.
Alzó el rostro, orgullosa, los ojos como afiladísimas agujas.
_ Yo sé lo que vi..- siseó, pero Lucian ignoró sus palabras.
_ Bien, imagino que te habrán explicado algunas cosas de nosotros tanto Pedro como tu madre.
_ En realidad creo que podrían explicarme más.- fue su respuesta. Lucian asintió.
_ ¿Qué deseas saber?
Loni quiso decir que todo, pero sabía que nunca era tan sencillo. Pensó un instante y luego habló.
_ Quisiera saber quien sois y por qué estais aquí, en este rincón apartado del mundo mientras fuera todo se estremece. Quisiera saber qué quiere Ella del mundo, qué queréis vosotros, quisiera saberlo todo, las razones, las intenciones, vuestros pensamientos y tener vuestros recuerdos. No creo que queráis responder a todas mis preguntas.- dijo al fín.
_ Con gusto te lo diría, pero hay una cosa que debes saber.- dijo Lucian entonces- Si te lo digo, no podrás salir de Ba'hara nunca más, pues tu poder no es suficiente para evitar que ese saber caiga en manos que podrían darle un mal uso.
De nuevo, Loni sintió que la trataban como a una niña pequeña y aquello no le gustaba. Podía ser que ellos fueran miles de años mas ancianos, pero ella ya no era una neonata...
_ Vosotros podéis enseñarme.- respondió, aunque lo que más deseaba era abandonar aquel lugar cuanto antes, regresar al mundo.
_ Puedes averiguar lo que deseas cuando quieras, pero ahora ya conoces el precio de ello. Mientras tanto puedes ayudarnos y nosotros te ayudaremos. Como siembre ha sido y siempre será.
Loni alzó las cejas.
_ ¿Qué ayuda podéis necesitar vosotros, que sois más viejos que el tiempo?
_ Nuestro poder puede ser grande, pero no es omnipotente, nosotros no creamos chiquillos. Jamás hemos condenado al Pecado de Caín a nadie. Podríamos emplear nuestro poder para obligarte a servirnos, como hicieron los trece, podríamos vincularos por sangre, pero no lo hacemos. Podemos ayudar a que vuestra inmortalidad sea más llevadera y solo pedimos que seais nuestros ojos y oidos allí donde vayáis, allí donde nosotros no podemos estar.
De nuevo, Loni quiso levantarse y marcharse de allí. Primero la despreciaban y ahora la amenazaban. No estaba dispuesta a aguantar aquello. Sin embargo se contuvo: no deseaba especialmente proporcionarles información, pero entrar en aquella red podía significar información útil para ella misma.
_ ¿Y los monitores se conocen entre sí?¿O es algo tan secreto que ni siquiera ellos saben quién es amigo?
_ Si deseas conocer a otros monitores, no es problema. Algunos prefieren mantenerse ocultos de todos. Otros no niegan ser monitores, ni ante nosotros ni ante el mundo. Es su libertad de elección, nosotros no la privaremos.
Loni meditó un instante y decidió que aquello podía ser provechoso para ella.
_ Seré vuestors ojos entonces.
Lucian asintió.
_ ¿Dónde quieres ser nuestros ojos?
Loni negó entonces con la cabeza.
_ Hace poco que he vuelto al mundo, todavía no he decidido qué quiero hacer y a donde quiero ir. Seré vuestros ojos por el mundo mientras busco mi lugar y los seré cuando encuentre el lugar para establecerme.
_ ¿Necesitarás algo para ayudar en tu viaje por el mundo?
Lucian negó con la cabeza.
_ Por desgracia, los secretos de la magia son dificiles de dominar. Podemos enseñarte, pero llevará mucho tiempo antes de que seas capaz de llegar sin ayuda a Ba'hara.
Loni frunció el ceño.
_ ¿Solo puede viajarse desde Ba'hara y hasta Ba'hara de ese modo?
_ No, pero es el modo más sencillo.
Loni asintió.
_ Aprenderé lo que podáis enseñarme. Si no, viajaré por mis medios, como he hecho siempre.
Lucian susurró algo y en su mano, surgiendo de la nada, apareció un rollo de pergamino.
_ Toma, esto te enseñará las bases de lo que debes saber. Cuando domines lo que hay en el pergamino, destruyelo. Estarás lista para lecciones que no se pueden aprender de los textos.- Loni asintió- Una cosa más.- añadió entonces Lucian- Conocemos tu alianza con el Dracon. No nos importa. Es un asunto tuyo, y no nos meteremos en ello.
Una vez más y aquella vez era algo que ya no pensaba tolerar. No dejaría que hablaran de él, que le mencionaran siquiera. Y tampoco que jugaran a aquel juego con ella. Se puso en pie y alzó el mentón con resentimiento. Nada dijo.
_ Bien, Loni.- continuó Lucian al ver que no pensaba decir nada al respecto.- Creo que por nuestra parte no hay más que añadir.
_ Tampoco yo, hasta que haya leído este pergamino.- fue su respuesta, tan fría y desprovista de emoción que podría haber sido un cuchillo.
Lucian asintió.
_ Tu madre te ayudará a regresar al lugar que desees, pero Pedro no puede irse. Puedes permanecer aquí cuanto desees.
Marianne se levantó junto con Pedro.
_ ¿Quieres dar una vuelta por el jardín de Ba'hara, Loni? ¿Estirar un poco las piernas?- preguntó la mujer.
Loni asintió. Solo quería alejarse de aquellas criaturas, volver al mundo de los mortales, donde ella era el depredador, la sombra en la oscuridad, y no la víctima.
13 ene 2006
Sesión Quincuagésimo Cuarta: Ba'hara
La luna llena sobre los árboles bañaba todo con un manto de plata tan ligero como si estuviera hecho de sueños, el viento había dejado de soplar y reinaba en toda la finca una quietud propia de un monasterio, con tan solo los grillos y las cigarras lanzando a la noche su canción.
Clavada en el suelo, Loni observaba la figura que había surgido ante ella. Su aspecto era apenas algo más crecido que cuando lo había visto por última vez, hacía más de cien años, sin embargo aquello no fue lo que más le sorprendiera, pues su aura, aunque pálida y señal de condenación, tenía un brillo extraño. Lo que realmente le impedía moverse fue el hecho de recordar su cuerpo desgajado sobre los adoquines de la calzada de Toledo, de su cuchillo abriéndole la garganta, de la terrible garra de la mujer misteriosa partiendo su cuerpo en dos...
_ ¿Cómo...?- murmuró, sin comprender, asustada- Te vi morir... Te... te maté...
Junto a ella, Marianne había cruzado los brazos sobre el pecho y dijo con tono solemne:
_ Hubo un precio alto...
Pedro se acercó a ellas lentamente hasta que quedó frente a Loni.
_ Hola, Loni.- dijo, y su voz era la misma que hacía tanto tiempo, pero más triste, más vieja- Es largo de explicar.
Sí, era largo de explicar y problablemente con todo el tiempo del mundo no consiguiera entenderlo jamás: había vuelto de entre los muertos y aquello no era ni parecido a lo que eran los Condenados. Se dió cuenta de que había retrocedido un paso inconscientemente. Pedro agachó la cabeza, algo triste, melancólico...
_ Ella conoce los secretos - intervino Marianne- pues comió del árbol. Pedro pudo volver por ella.
Loni miró a la mujer, tratanto de asimilar aquello ¿Por qué habían traído de vuelta a Malkav?
_ Pero él era... le buscaba... Y estaba aquella mujer y ya no era Pedro...
_ No, no era Pedro. Era Malkav- Loni sintió un escalofrío al recordar la claustrofobia que había sentido al estar encerrada en su cuerpo mientras Malkav lo ocupaba...- Tú mejor que nadie deberías saber lo peligroso que es que Malkav recupere un cuerpo físico.
Asintió.
_ Pero entonces ¿Por qué?
_ Yo... soy necesario para acabar con todo esto - dijo Pedro entonces, como disculpándose- Fui el primero en morir, sólo que no lo recordaba. Malkav me obligó a regresar al mundo de los vivos. Quería mi ser para...
Marianne le interrumpió entonces con un gesto de la mano.
_ Ya basta, Pedro. Nunca se sabe quién puede estar mirando.- el joven asintió. Tenía aquellos mismos ojos, aquel mismo rostro de ángel. Conocía bien aquel rostro: lo había esculpido miles de veces.
Loni buscó con la mirada caballos, o algún carro, y descubrió un carruaje humilde pero eficaz contra el sol parado junto a la cerca exterior de la finca.
_ ¿Partimos esta noche?- inquirió, sorprendida. Marianne miró el carruaje.
_ Sí, pero no hará falta el carro. Con una fuente o estanque bastará.- Loni alzó las cejas ¿Más sorpresas- ¿Hay alguna fuente o balsa en la finca?
Hizo un gesto con la mano indicando la parte trasera del caserón.
_ Hay un pequeño embalse en la parte de atrás.
Caminaron como si se tratara de un cotidiano paseo por los terrenos. El agua de la balsa reflejaba la luz de la luna como un espejo, y Marianne se acercó a las aguas para tomar un poco con la mano y acercarla a sus labios para probarla.
_ Si, servirá.- sacó entonces un cuchillo de entre sus ropas, e hizo un pequeño corte en su muñeca.- Esta fuente nunca ha sido usada. Tengo que consagrarla, así que necesitaré al menos una o dos horas. Si queréis hablar, adelante, pero recordad que siempre puede haber alguien mirando.
Tratando de asimilar todo, Loni se volvió hacia Pedro.
_ Vamos dentro.
Pedro la siguió en silencio hasta el interior de la casa. La chimenea estaba encendida y aún reposaba en la mesa la taza que había ofrecido a Marianne cuando llegó. Tomó asiento en la butaca y Pedro la imitó, y cuando ambos estuvieron sentados y cómodos, Loni le habló de la única manera que sabía que nadie podía oir.
"Tuve que hacerlo. Lo sabes ¿Verdad?"
Pedro asintió.
"Es el pasado" respondió él.
"¿Cómo has vuelto?¿Por qué?"
"Un ritual de resurrección que... Malakai aprendió de Saulot"
Una ola de recuerdos invadió su mente. Malakai era la hermana gemela de Malkav, hermana también de Saulot, que obediente a Caín, no había creado progenie y estaba en guerra con el resto de antediluvianos... ¿Estaba viva Malakai? ¿Había vuelto al mundo? Sintió vértigo...
"Ella... ¿Ella lo hizo?"
"Ella dio el poder a quien ejecutó el rito. ¿Por qué? Porque solo y opuedo levantar la Maldición de Caín, sólo yo puedo perdonar a mi hermano..."
Loni se fingió todo lo serena que le permitían las circustancias pero ¿Levantar la Maldición de Caín? ¿Terminar con los vampiros? No estaba segura de desear aquello... Pedro continuó hablando en su mente.
"Malkav me devolvió a este mundo para apropiarse de mi esencia. Lo descubrí... trás morir. Con Ella, al menos sé que nadie podrá volverlo a intentar. Y Ella tampoco desea mi alma, como la deseaba Malkav, incluso me dejó marcharme si lo deseaba."
Intranquila, posó las manos sobre su regazo.
"Necesito tiempo para asimilar todo esto" dijo "Necesito que alguien me explique que de verdad esto está pasando, si todo esto... real. ¿Qué ocurrió trás... trás lo de Toledo"
"Morí. Y deambulé en el reino de los muertos, hasta que mi alma fue de nuevo reclamada a este mundo... a un terrible... precio... Mi madre estaba presente en mi resurrección, y también otros que estuvieron en mi muerte, aunque ellos no me vieron."
¿Presentes en su muerte? ¿Hablaba de Isaac? ¿Y de la extraña assamita, Niza? Oh... Hacía tantos, tantos años... Todo parecía irreal tan lejos en el tiempo...
"Y luego he estado en Ba'hara, de donde no me he movido"
Loni fruncio el ceño.
"¿Qué es Ba'hara¿ ¿Donde está?
"Es a donde vamos, el Jardín de Ba'hara"
Recordó a Marianne y miró por la ventana, desde donde se veía el embalse.
"¿Cómo vamos a llegar allí?" preguntó intrigada
"Lo verás pronto. Sería más fácil si estuviéramos en Venecia, pero..."
"Hablame de ella, por favor..." inquirió de pronto Loni, queríendo saber más de la madre de todos los vampiros...
"Ella... ¿O tu madre?" fue la respuesta de Pedro.
Aquello le sorprendió. Se dio cuenta de como se había lanzado a confiar en Marianne sin saber siquiera quién era, si realmene era su madre o se trataba de algún tipo de argucia... Estaba tan desesperada por confiar en alguien que no había dudado en seguirla...
"De Marianne" dijo al fin.
"Ella es como tú. Tíene sus pasiones, sus virtudes y sus fantasmas. Ahora sire a Malakai porque desea ayudarla"
"¿Por qué? ¿Qué quiere Malakai?"
"Ella es la hermana gemela de Malkav, pero al contrario que su hermano, ella respetó a Cain y no abrazó. Por su hermano, ella fue la primera víctima de la Yihad, y ahora, sólo desea deshacerse de su dolor. El dolor de la traición. Marianne alivia su carga."
"¿De qué manera? ¿Cómo puede liberarse de su dolor?"
"De muchas formas... Malakai es especial".
Marianne entró entoces, discreta y silenciosa, en el salón.
_ Ya está todo listo.-dijo- Loni, si quieres coger algo, adelante. Aunque donde vamos, nada necesitarás.
Loni apenas cogió unas monedas y volvió a ponerse la capa, diciendo a los sirvientes que se marchaba y que tal vez regresara días más adelante. Luego los tres se dirigieron al estanque, que permanecía idéntico a cuando lo habían dejado. Loni había esperado símbolos mágicos, o grandes aspavientos, pero Marianne solo entonó un leve cántico a la vez que sacaba una ampolla de cristal y vertía el agua de ella al estanque. Luego, lleno la pequeña ampolla con agua de la balsa.
_ Vamos.- comenzó a caminar hasta el agua, dejando que se le empaparan las ropas, sumergiéndose, aunque la balsa no era profunda, completamente. Pedro miró a Loni y le hizo un gesto para que le siguiera, e intrigada, Loni lo hizo.
El agua fría le lamió las ropas y le cubrió las rodillas, el pecho, la cabeza... Por unos momentos, se sintió rodeada de ocuridad, esperó un zarandeó, un remolino como aquella noche en Damasco, pero de pronto emergió y sintió el aire fresco acariciarle el rostro.
Y aquello no era La Toscana.
Un manto de hierba cubría el terreno alrededor de la laguna de la que emergieron, rodeado de árboles, planta y oscuridad. La luna parecía hecha de cristal y las estrellas eran tan brillantes como soles,como si el cielo fuera un manto de terciopelo añíl cuajado de joyas... El aire inspiraba quietud y una calma más allá de cualquier sueño, y una sabe fragancia de frutas y azahar se deslizaba por el aire como una melodía. Todo a su alrededor era belleza, como si aquel lugar hubiese surgido de alguna mente celestial: si alguna vez había imaginado el Jardín del Edén, sería como aquel lugar...
El trance la embargó y no le importó. Dejó que la belleza penetrara sus poros y bañara su alma. Cuanto tiempo pasó en aquel estado, no lo sabía, pero cuando volvió en sí, Marianne y Pedro ya estaban fuera del agua y sus ropas casi secas.
_ ¿Cómo...?- logró articular- ¿Dónde...?
Su mente no le dejaba pensar con claridad: quería preguntar tantas cosas que era incapaz de preguntar una sola...
Marianne sonrió tendiéndole una mano para ayudarla a salir del agua.
_ El Jardín de Ba'hara- dijo, e incluso su voz parecía mas sedosa y tranquila- Hay misterios de este mundo desconocidos para la mayoría, aunque los assamitas conocen este medio de transporte.
_ Pero...
Marianne seguía sonriendo con benevolencia.
_ Otros han tenido esta misma reacción. Ven, te presentaré a los demás.
La tomó del brazo con suavidad, guiándola através del jardín. Pedro, trás ellas, las seguía silencioso como una sombra. Tras avanzar a través de árboles y arbustos a través de una alfombra de hierba fresca, llegaron a un claro enorme, bañado en la luz de la luna como un paisaje de ensueño. Sentados alrededor de un pequeño fuego del que sólo quedaban las brasas, un grupo de seis o siete personas charlaban, y al verles acercarse, se pusieron en pie.
_ Buenas noches, amigos míos- dijo Marianne al llegar hasta ellos- Os presento... a mi hija.
Loni, sin saber qué hacer o decir, deslizó la mirada por los seis presentes, y uno entre ellos llamó toda su atención tan pronto como sus ojos pasaron sobre él. Por un momento, un puño se cerró entorno a su corazón, su mente quedó eclipsada por él, como sólo Arístides había hecho antes... Pero no era él... ¿Quién era aquel hombre?
Él, al ver como inevitablemente, le miraba, hundió el rostro en su capucha y dio un paso hacia atrás.
_ Lo siento.- dijo con voz suave, disculpándose por lo que fuera que había ocurrido. Y ya no dijo más.
Marianne comenzó a presentarle a los demás. La primera era una muchacha joven, que no aparentaba más edad que ella misma. Vestía un sencillo traje de paño, y tenía un rostro corriente adornado por dos hermosos ojos llenos de una tristeza inmensa y pureza sin igual, una inocencia mancillada...
_ Malakai, esta es Loni.
Loni reprimió una exclamación ¿Aquella era la hermana de Malkav? ¿Poderosa entre poderosos? Se sintió a un tiempo sorprendida e invadida porun profundo resepto, como cada vez que había estado en presencia de alguien tan antiguo... La muchacha, con delicadeza, se acercó a ella y le besó la mejilla, sin grandes gestos, sino con timidez, sin decir palabra.
Se miraron en silencio largos segundos, y al final sonó la voz de Malakai, frágil y llena de nostalgia.
_ ¿Te hizo daño?
Loni sonrió debilmente al recordar el dolor que había sentido cuando Vykos arrancó de ella los miembros de Malkav, pero no quería hacer daño a aquella criatura en apariencia frágil, de modo que sonrió debilmente.
_ Nada que no pudiera curar... - y era cierto.
Malakai asintió y Marianne sonrió, presentandole al siguiente, un hombre que no aparentaba más de veinte años, de tez bronceada y aspecto serio.
_ Ilyes.- se saludaron con una leve inclinación de cabeza y Marianne prosiguió con el hombre encapuchado.
_ Lucian.
El hombre dio un paso al frente.
_ Siento lo sucedido... Los que me ven por primera vez, no están acostumbrados.- Loni comprendió a qué se refería. En cuanto le había visto el rostro, había sentido el amor más profundo hacia él, como si un extraño hechizo le invadiera. Tomó entonces Lucian su mano para besarla, pero en cuanto sus pieles se rozaron, el hombre quedó inmóvil y la miró con ojos extraños.
_ Has visto... Le has visto... A Absimiliard... Lo noto...
Al oir aquel nombre, Loni se desprendió de su mano con un gesto brusco y retrocedió varios pasos, aterrorizada. ¿Quién era aquel hombre?
Lucian ahora alzaba las cejas y había en su rostro un gesto sorprendido y satisfecho.
_ Vaya...- dijo- Si eres su enemiga, eres más que bienvenida entre nosotros.
Loni trató de serenarse, pero el terror que la invadía cada vez que recordaba a Nosferatu era tal que tenía que contenerse para no gritar y salir corriendo. Se retorció las manos y miró al suelo, avergonzada por su reacción.
_ Yo... lo lamento... El recuerdo es demasiado horrible.
En los ojos de Lucian había comprensión y Loni se sintió inmensamente agradecida.
_ Sin duda. Él produce esto.
De pronto Loni se dio cuenta de que toda la repulsa que sentía por Absimiliard era exactamente lo opuesto a lo que sentía cuando miraba a Lucian. Eran tan opuestos pero complementarios como la noche y el día, la luz y la oscuridad. No entendía por qué, pero era así como lo sentía... Marianne ya la guiaba del brazo para presentarle al siguente, pero Loni se desprendió de ella y regresó frente al hombre encapuchado.
_ ¿Quien eres?-inquirió- ¿Por qué me recuerdas a él y eres al mismo tiempo tan distinto?
Lucian pareció sorprendido un momento pero al fin respondió.
_ Porque nos abrazó el mismo sire.- fue su sencilla respuesta.
Volvió a sentir vértigo y se sintió terriblemente joven e inexperta... Tan antiguo como Absimiliard, como Malakai, como Tzimisce y Malkav... Aprovechando su sorpresa, Marianne la llevó hasta la siguiente persona, una mujer.
_ Judith.- vestía con hábitos similares a los de las mujeres judías que vivían en la Crida de Girona, cuando vivió con Isaac, y supo en aquel preciso momento que aquella mujer era la Judith de las Sagradas Escrituras.
_ Un placer conocer a la hija de Marianne.- dijo.
Se saludaron con una leve inclinación de cabeza y pasaron al siguiente.
_ Este es Cayo.- Se trataba de unjoven fuerte con algunas cicatrices visibles en su cuello y rostro, y tal vez más ocultas en el resto del cuerpo.
Y llegaron por fin a la última mujer, de largos cabellos oscuros, que aparentaba tener el doble de edad que ella misma o Malakai.
_ Y esta es María Magdalena.
Las rodillas le flojearon tan pronto como comprendió que era ella realmente. Sintió entonces el impulso, olvidado tanto tiempo atrás, de arrojarse a sus pies como la gran matriarca de su estirpe, de los Cátaros. Los Sacerdotes le habían enseñado que Jesucristo y María Magdalena habían tenido hijos, y que ellos eran los descendientes de aquellos hijos... Los ministros del Dios extranjero decían que aquello era herejía pero ahora podía saber cuanto de cierto había en las palabras de los Puros... Sin embargo, no era el momento...
Hizo una leve reverencia.
_ Disculpadme. Lamento ser tan poco locuaz, pero todo esto es tan extraño...
Todos asintieron.
_ ¿Donde está Ella?- preguntó entonces Marianne.
_ Está en la parte norte, con Mekhet- respondió Lucian.
Loni se sobresaltó al oir aquel nombre, que era el de Tzimisce, sire de Arístides y antediluviano del Clan, pero de pronto sintió en su mente una negación y supo que venía de Lucian.
_ Noto en tu hija parte de su esencia- dijo entonces Malakai- Es como tú ¿Verdad, Marianne?
_ Sí.- respondió la mujer.
_ Entonces, si prueba su sangre...
_ Eso haría despertar esa parte de su alma, sí.- la interrumpió Marianne, que parecía inquieta con aquel tema.
Pedro se sentó junto al fuego.
_ ¿Qué va a suceder ahora?- Loni se sorprendió, puesto que ya casi se había olvidado de él.
Lucian retiró su capucha y removió las brasas.
_ Nada. Aún falta mucho para que llegue nuestro momento.
_ Pero intuyo- insistió Malakai- que si Loni despierta...
Marianne volvió a interrumpirla, esta vez con más brusquedad.
_ Eso lo decidirá ella.
Algo ocurría, algo más extraño y oculto que todo lo que había ocurrido hasta entonces ¿Cómo osaba su madre a mostrase tan brusca con alguien como Malakai?
_ ¿Qué he de decidir?- inquirió al fin, cansada de que hablaran de ella como si no estuviera delante.
Malakai le hizo un gesto para que se sentara a su lado, y cuando lo hizo, comenzó a hablar con aquella voz tan triste.
_ Hace mucho, hubo una guerra. La primera guerra. No fue entre los hombres, sino entre los elohim. Tú ya conoces a uno de ellos- Y Loni supo que se refería a Adonai- En aquella guerra, no hubo ni vencedores ni vencidos, solo malditos; Dios maldijo a muchos, y por último se maldijo a sí mismo por haber pecado de orgullo y se condenó a sí mismo a estar solo el resto de la eternidad, porque al fin y al cabo, fue su orgullo el que trajo la guerra a sus Hijos. Si él hubiese sido humilde, sus hijos nunca habrían sentido envidia. Nunca habrían necesitado envidiarle. Los elohim estaban desconcertados. Ellos eran puros, pero a su alrededor el mundo se desmoronaba. Bueno, su mundo se desmoronaba. Que Caín matara a Abel... aquello no lo entendieron, algunos trataron de ayudar a los hombres, querían aliviar su dolor, su sufrimiento, pues dura era la vida fuera del Edén para los descendientes de Adán. Dios les maldijo también: quería a sus hijos ignorantes para que no pudieran envidiarle, y envió a los Elohim que estaban con él en los Cielos para castigar a los que ayudaban al hombre, y aquella fue la primera guerra.- suspiró Malakai antes de proseguir, perdiendo su mirada en las brasas- No hubo derramamiento de sangre... Al principio, pues ambos bandos eran puros. Luzbel luchó contra Miguel, pero ni el uno ni el otro llegaron a chocar sus espadas. Se miraron y Luzbel comprendió que no podía ganar y aceptó su derrota.
< Luzbel aprendió entonces el sentimiento del Odio y se convirtió en Lucifer, y Caín regresó con nosotros, sus chiquillos, para vengarse de la que había sido su maestra, la única que se apiadó de él y le enseñó a sobrevivir. Nos dijo que ella le había hecho sufrir, y dimos muerte a sus seis hijos con Lucifer. Solo con el tiempo nos dimos cuenta del terrible pecado que habíamos cometido matando a seis inocentes, y Lilith nos perdonó. Ahora, la ayudamos aliviando su pesar eterno. Los hijos de Lilith y Lucifer, sin embargo, no eran por completo mortales, ni por completo inmortales, sus almas no se podían destruir así como así, se fragmentaron y se dispersaron en el mundo de los vivos.>>
Loni comenzó a comprender. ¿Estaba diciendo que ella era hija de Lucifer y de la Madre de Todos los Vampiros?
_ Sí.- respondió Malakai como si leyera sus pensamientos- una parte de ti contiene una fracción de una de esas almas. El genio creativo suele indicar a un portador, pues Luzbel era un angel de la creación y sus hijos conservaban esa chispa divina original. Ella busca a los fragmentos que fueron sus hijos pero cada fragmento, ha resultado ser un fuego con vida propia. No podemos resucitar a sus hijos, pero es deseo de ella que alimentemos esas chispas que fueron paridas por su vientre, para que ardan con su propia luz.
_ Y por eso, te he traído, hija mía.- dijo entonces Marianne.
Loni asintió y se llevó una mano al pecho. Ahora comprendía...
_ El Don...
_ Hay cosas que el mundo no puede oir, por eso no podía explicartelo. ¿Lo entiendes ahora?
_ Lo entiendo.
Malakai volvió a hablar entonces.
_ Hay algo que debes saber.- Loni volvió a sentir vértigo ¿Todavía mas sorpresas?
_ No solo ella busca a sus hijos, también su padre. Si despiertas esa parte de tí, él te podría encontrar, y el Príncipe del Infierno ya no es el ángel del señor que fue antaño. Mientras estés cerca de Ella no tienes qué temer, pero si tomas este camino y te alejas de Ella alguna vez, estarás sola si Él te encuentra.
_ ¿Deberé entonces quedarme aquí por el resto demis días?
Marianne sonrió.
_ No, claro que no. Pero toda luz produce oscuridad, brilla demasiado y todos te verán. Y las sombras que produzca tu luz serán más grandes y más peligrosas.
Se volvió entonces Malakai hacia los árboles.
_ Ah, ya está aquí.
Vestida con una humilde túnica de lino viejo sin teñir, una figura surgió de entre los árboles. Los largos cabellos de azabache caían por su espalda, y sus ojos de ámbar relucían con la luz de la luna dotando a su piel pálida de un manto de irrealidad. Caminaba descalza y liviana sobre la hierba fresca, y se detuvo ante Loni con una mezcla de curiosidad y reconocimiento. A su lado, Marianne se inclinó en señal de respeto.
_ Mi señora...
Una breve sonrisa apareció en el rostro de Lilith.
_ Se parece a tí, Marianne. ¿Cómo te llamas, pequeña?
Loni titubeó un instante, sin saber como dirigirse a aquella criatura, la mujer más antigua del mundo, que no nació de vientre alguno...
_ Mi nombre es Loni.- dijo al fin.
_ Bienvenida, Loni.- dijo entonces la mujer. Su voz era tan vieja como el tiempo, y hermosa como un canto grave y exótico- Quédate tanto como desees. En mi casa nunca te faltará de nada.
Reaccionó por fin Loni y se inclinó en una profunda reverencia.
_ Te lo agradezco.
_ Le he contado.- dijo Malakai a su espalda.
_ Lo sé, lo he visto en sus ojos.- respondió Lilith- pero duda, es natural.
Y Loni pensó que no dudaba: recuperar parte de su esencia divina quería decir que tendría más poder para devolverle a Adonai la suya... Estaba ansiosa...
_ Me pregunto quién de ellos hay en tí.- dijo entonces Lilith, y le pareció ver melancolía en sus ojos. Tendió entonces la mano hacia ella para que la tomara si quería y Loni no titubeó un instante: cerró sus dedos de alabastro entorno a la mano que se le ofrecía, y los ojos de Lilith brillaron.
_ Inanna...- dijo entonces, y Loni escuchó aquel nombre y supo que era el suyo, como si alguien la estuviera llamando desde algún lugar muy lejano en el tiempo.- Mi hija mayor. Orgullosa. Poderosa. Enamoraba a todo mortal que la miraba, y suyas fueron... -se interrumpió- Pero todo eso fue hace mucho. Loni ¿deseas que despierte lo que queda de mi hija en tu alma? Eso es algo que te cambiará para siempre.
Loni asintió, entonces Lilith se rasgó suavemente la mejilla con la uña, y una gota de sangre apareció en la piel tersa, resumando lentamente. Despacio y con suavidad, Loni se acercó a ella y besó su mejilla herida, recogiendo con la lengua aquella gota de sangre de la primera mujer que caminó sobre la tierra, el ser más antiguo que había pisado el mundo...
Como la más dulce ambrosía, la gota se mezcló con sus sentidos; como el fuego más ardiente, sintió el calor abrasarle las ventas en un éxtasis arrebatador. Sus ojos vieron entonces cosas que habían sido, vió a Isaac, vió a Talbo, y vio a Adonai. Y entonces... Le vio a él. A Absimiliard. Y entiendió por qué le repulsaba tanto: porque él dio muerte a Inanna cuando Caín y los suyos atacaron a los hijos de Lilith y Luzbel. Pero ya no había miedo en su alma, solo la certeza de que aquella parte de sí misma había regresado, y entonces se dio cuenta...
Ya conocía a Adonai.
De pronto, todo estaba claro, todo encajaba, todo tenía sentido. Le había conocido siempre y recordarlo fue una inmensa sensación de alivio. Sin embargo, cuando abrió los ojos, ya no recordaba por qué, como el sueño que se olvida al despertar, que no se puede recuperar, que se percibe de reojo pero que desaparece al mirarlo directamente... Pero estaba ahí. Ahora lo sabía.
Sin embargo, toda la certeza que había sido, se fragmenta cuando regresó a sí misma. Su alma había sido rota y sólo había tenido la ilusión de esa certeza.
Arrodillada sobre la hierba del Jardín de Ba'hara, entendió al fin qué había perdido en su alma al romperse esta, y entendió que jamás podría reunir los pedazos, del modo que una vezun cristal se rompe, sus pedazos pàra siempre serían pedazos.
Lo mismo sucedía con el alma rota.
Clavada en el suelo, Loni observaba la figura que había surgido ante ella. Su aspecto era apenas algo más crecido que cuando lo había visto por última vez, hacía más de cien años, sin embargo aquello no fue lo que más le sorprendiera, pues su aura, aunque pálida y señal de condenación, tenía un brillo extraño. Lo que realmente le impedía moverse fue el hecho de recordar su cuerpo desgajado sobre los adoquines de la calzada de Toledo, de su cuchillo abriéndole la garganta, de la terrible garra de la mujer misteriosa partiendo su cuerpo en dos...
_ ¿Cómo...?- murmuró, sin comprender, asustada- Te vi morir... Te... te maté...
Junto a ella, Marianne había cruzado los brazos sobre el pecho y dijo con tono solemne:
_ Hubo un precio alto...
Pedro se acercó a ellas lentamente hasta que quedó frente a Loni.
_ Hola, Loni.- dijo, y su voz era la misma que hacía tanto tiempo, pero más triste, más vieja- Es largo de explicar.
Sí, era largo de explicar y problablemente con todo el tiempo del mundo no consiguiera entenderlo jamás: había vuelto de entre los muertos y aquello no era ni parecido a lo que eran los Condenados. Se dió cuenta de que había retrocedido un paso inconscientemente. Pedro agachó la cabeza, algo triste, melancólico...
_ Ella conoce los secretos - intervino Marianne- pues comió del árbol. Pedro pudo volver por ella.
Loni miró a la mujer, tratanto de asimilar aquello ¿Por qué habían traído de vuelta a Malkav?
_ Pero él era... le buscaba... Y estaba aquella mujer y ya no era Pedro...
_ No, no era Pedro. Era Malkav- Loni sintió un escalofrío al recordar la claustrofobia que había sentido al estar encerrada en su cuerpo mientras Malkav lo ocupaba...- Tú mejor que nadie deberías saber lo peligroso que es que Malkav recupere un cuerpo físico.
Asintió.
_ Pero entonces ¿Por qué?
_ Yo... soy necesario para acabar con todo esto - dijo Pedro entonces, como disculpándose- Fui el primero en morir, sólo que no lo recordaba. Malkav me obligó a regresar al mundo de los vivos. Quería mi ser para...
Marianne le interrumpió entonces con un gesto de la mano.
_ Ya basta, Pedro. Nunca se sabe quién puede estar mirando.- el joven asintió. Tenía aquellos mismos ojos, aquel mismo rostro de ángel. Conocía bien aquel rostro: lo había esculpido miles de veces.
Loni buscó con la mirada caballos, o algún carro, y descubrió un carruaje humilde pero eficaz contra el sol parado junto a la cerca exterior de la finca.
_ ¿Partimos esta noche?- inquirió, sorprendida. Marianne miró el carruaje.
_ Sí, pero no hará falta el carro. Con una fuente o estanque bastará.- Loni alzó las cejas ¿Más sorpresas- ¿Hay alguna fuente o balsa en la finca?
Hizo un gesto con la mano indicando la parte trasera del caserón.
_ Hay un pequeño embalse en la parte de atrás.
Caminaron como si se tratara de un cotidiano paseo por los terrenos. El agua de la balsa reflejaba la luz de la luna como un espejo, y Marianne se acercó a las aguas para tomar un poco con la mano y acercarla a sus labios para probarla.
_ Si, servirá.- sacó entonces un cuchillo de entre sus ropas, e hizo un pequeño corte en su muñeca.- Esta fuente nunca ha sido usada. Tengo que consagrarla, así que necesitaré al menos una o dos horas. Si queréis hablar, adelante, pero recordad que siempre puede haber alguien mirando.
Tratando de asimilar todo, Loni se volvió hacia Pedro.
_ Vamos dentro.
Pedro la siguió en silencio hasta el interior de la casa. La chimenea estaba encendida y aún reposaba en la mesa la taza que había ofrecido a Marianne cuando llegó. Tomó asiento en la butaca y Pedro la imitó, y cuando ambos estuvieron sentados y cómodos, Loni le habló de la única manera que sabía que nadie podía oir.
"Tuve que hacerlo. Lo sabes ¿Verdad?"
Pedro asintió.
"Es el pasado" respondió él.
"¿Cómo has vuelto?¿Por qué?"
"Un ritual de resurrección que... Malakai aprendió de Saulot"
Una ola de recuerdos invadió su mente. Malakai era la hermana gemela de Malkav, hermana también de Saulot, que obediente a Caín, no había creado progenie y estaba en guerra con el resto de antediluvianos... ¿Estaba viva Malakai? ¿Había vuelto al mundo? Sintió vértigo...
"Ella... ¿Ella lo hizo?"
"Ella dio el poder a quien ejecutó el rito. ¿Por qué? Porque solo y opuedo levantar la Maldición de Caín, sólo yo puedo perdonar a mi hermano..."
Loni se fingió todo lo serena que le permitían las circustancias pero ¿Levantar la Maldición de Caín? ¿Terminar con los vampiros? No estaba segura de desear aquello... Pedro continuó hablando en su mente.
"Malkav me devolvió a este mundo para apropiarse de mi esencia. Lo descubrí... trás morir. Con Ella, al menos sé que nadie podrá volverlo a intentar. Y Ella tampoco desea mi alma, como la deseaba Malkav, incluso me dejó marcharme si lo deseaba."
Intranquila, posó las manos sobre su regazo.
"Necesito tiempo para asimilar todo esto" dijo "Necesito que alguien me explique que de verdad esto está pasando, si todo esto... real. ¿Qué ocurrió trás... trás lo de Toledo"
"Morí. Y deambulé en el reino de los muertos, hasta que mi alma fue de nuevo reclamada a este mundo... a un terrible... precio... Mi madre estaba presente en mi resurrección, y también otros que estuvieron en mi muerte, aunque ellos no me vieron."
¿Presentes en su muerte? ¿Hablaba de Isaac? ¿Y de la extraña assamita, Niza? Oh... Hacía tantos, tantos años... Todo parecía irreal tan lejos en el tiempo...
"Y luego he estado en Ba'hara, de donde no me he movido"
Loni fruncio el ceño.
"¿Qué es Ba'hara¿ ¿Donde está?
"Es a donde vamos, el Jardín de Ba'hara"
Recordó a Marianne y miró por la ventana, desde donde se veía el embalse.
"¿Cómo vamos a llegar allí?" preguntó intrigada
"Lo verás pronto. Sería más fácil si estuviéramos en Venecia, pero..."
"Hablame de ella, por favor..." inquirió de pronto Loni, queríendo saber más de la madre de todos los vampiros...
"Ella... ¿O tu madre?" fue la respuesta de Pedro.
Aquello le sorprendió. Se dio cuenta de como se había lanzado a confiar en Marianne sin saber siquiera quién era, si realmene era su madre o se trataba de algún tipo de argucia... Estaba tan desesperada por confiar en alguien que no había dudado en seguirla...
"De Marianne" dijo al fin.
"Ella es como tú. Tíene sus pasiones, sus virtudes y sus fantasmas. Ahora sire a Malakai porque desea ayudarla"
"¿Por qué? ¿Qué quiere Malakai?"
"Ella es la hermana gemela de Malkav, pero al contrario que su hermano, ella respetó a Cain y no abrazó. Por su hermano, ella fue la primera víctima de la Yihad, y ahora, sólo desea deshacerse de su dolor. El dolor de la traición. Marianne alivia su carga."
"¿De qué manera? ¿Cómo puede liberarse de su dolor?"
"De muchas formas... Malakai es especial".
Marianne entró entoces, discreta y silenciosa, en el salón.
_ Ya está todo listo.-dijo- Loni, si quieres coger algo, adelante. Aunque donde vamos, nada necesitarás.
Loni apenas cogió unas monedas y volvió a ponerse la capa, diciendo a los sirvientes que se marchaba y que tal vez regresara días más adelante. Luego los tres se dirigieron al estanque, que permanecía idéntico a cuando lo habían dejado. Loni había esperado símbolos mágicos, o grandes aspavientos, pero Marianne solo entonó un leve cántico a la vez que sacaba una ampolla de cristal y vertía el agua de ella al estanque. Luego, lleno la pequeña ampolla con agua de la balsa.
_ Vamos.- comenzó a caminar hasta el agua, dejando que se le empaparan las ropas, sumergiéndose, aunque la balsa no era profunda, completamente. Pedro miró a Loni y le hizo un gesto para que le siguiera, e intrigada, Loni lo hizo.
El agua fría le lamió las ropas y le cubrió las rodillas, el pecho, la cabeza... Por unos momentos, se sintió rodeada de ocuridad, esperó un zarandeó, un remolino como aquella noche en Damasco, pero de pronto emergió y sintió el aire fresco acariciarle el rostro.
Y aquello no era La Toscana.
Un manto de hierba cubría el terreno alrededor de la laguna de la que emergieron, rodeado de árboles, planta y oscuridad. La luna parecía hecha de cristal y las estrellas eran tan brillantes como soles,como si el cielo fuera un manto de terciopelo añíl cuajado de joyas... El aire inspiraba quietud y una calma más allá de cualquier sueño, y una sabe fragancia de frutas y azahar se deslizaba por el aire como una melodía. Todo a su alrededor era belleza, como si aquel lugar hubiese surgido de alguna mente celestial: si alguna vez había imaginado el Jardín del Edén, sería como aquel lugar...
El trance la embargó y no le importó. Dejó que la belleza penetrara sus poros y bañara su alma. Cuanto tiempo pasó en aquel estado, no lo sabía, pero cuando volvió en sí, Marianne y Pedro ya estaban fuera del agua y sus ropas casi secas.
_ ¿Cómo...?- logró articular- ¿Dónde...?
Su mente no le dejaba pensar con claridad: quería preguntar tantas cosas que era incapaz de preguntar una sola...
Marianne sonrió tendiéndole una mano para ayudarla a salir del agua.
_ El Jardín de Ba'hara- dijo, e incluso su voz parecía mas sedosa y tranquila- Hay misterios de este mundo desconocidos para la mayoría, aunque los assamitas conocen este medio de transporte.
_ Pero...
Marianne seguía sonriendo con benevolencia.
_ Otros han tenido esta misma reacción. Ven, te presentaré a los demás.
La tomó del brazo con suavidad, guiándola através del jardín. Pedro, trás ellas, las seguía silencioso como una sombra. Tras avanzar a través de árboles y arbustos a través de una alfombra de hierba fresca, llegaron a un claro enorme, bañado en la luz de la luna como un paisaje de ensueño. Sentados alrededor de un pequeño fuego del que sólo quedaban las brasas, un grupo de seis o siete personas charlaban, y al verles acercarse, se pusieron en pie.
_ Buenas noches, amigos míos- dijo Marianne al llegar hasta ellos- Os presento... a mi hija.
Loni, sin saber qué hacer o decir, deslizó la mirada por los seis presentes, y uno entre ellos llamó toda su atención tan pronto como sus ojos pasaron sobre él. Por un momento, un puño se cerró entorno a su corazón, su mente quedó eclipsada por él, como sólo Arístides había hecho antes... Pero no era él... ¿Quién era aquel hombre?
Él, al ver como inevitablemente, le miraba, hundió el rostro en su capucha y dio un paso hacia atrás.
_ Lo siento.- dijo con voz suave, disculpándose por lo que fuera que había ocurrido. Y ya no dijo más.
Marianne comenzó a presentarle a los demás. La primera era una muchacha joven, que no aparentaba más edad que ella misma. Vestía un sencillo traje de paño, y tenía un rostro corriente adornado por dos hermosos ojos llenos de una tristeza inmensa y pureza sin igual, una inocencia mancillada...
_ Malakai, esta es Loni.
Loni reprimió una exclamación ¿Aquella era la hermana de Malkav? ¿Poderosa entre poderosos? Se sintió a un tiempo sorprendida e invadida porun profundo resepto, como cada vez que había estado en presencia de alguien tan antiguo... La muchacha, con delicadeza, se acercó a ella y le besó la mejilla, sin grandes gestos, sino con timidez, sin decir palabra.
Se miraron en silencio largos segundos, y al final sonó la voz de Malakai, frágil y llena de nostalgia.
_ ¿Te hizo daño?
Loni sonrió debilmente al recordar el dolor que había sentido cuando Vykos arrancó de ella los miembros de Malkav, pero no quería hacer daño a aquella criatura en apariencia frágil, de modo que sonrió debilmente.
_ Nada que no pudiera curar... - y era cierto.
Malakai asintió y Marianne sonrió, presentandole al siguiente, un hombre que no aparentaba más de veinte años, de tez bronceada y aspecto serio.
_ Ilyes.- se saludaron con una leve inclinación de cabeza y Marianne prosiguió con el hombre encapuchado.
_ Lucian.
El hombre dio un paso al frente.
_ Siento lo sucedido... Los que me ven por primera vez, no están acostumbrados.- Loni comprendió a qué se refería. En cuanto le había visto el rostro, había sentido el amor más profundo hacia él, como si un extraño hechizo le invadiera. Tomó entonces Lucian su mano para besarla, pero en cuanto sus pieles se rozaron, el hombre quedó inmóvil y la miró con ojos extraños.
_ Has visto... Le has visto... A Absimiliard... Lo noto...
Al oir aquel nombre, Loni se desprendió de su mano con un gesto brusco y retrocedió varios pasos, aterrorizada. ¿Quién era aquel hombre?
Lucian ahora alzaba las cejas y había en su rostro un gesto sorprendido y satisfecho.
_ Vaya...- dijo- Si eres su enemiga, eres más que bienvenida entre nosotros.
Loni trató de serenarse, pero el terror que la invadía cada vez que recordaba a Nosferatu era tal que tenía que contenerse para no gritar y salir corriendo. Se retorció las manos y miró al suelo, avergonzada por su reacción.
_ Yo... lo lamento... El recuerdo es demasiado horrible.
En los ojos de Lucian había comprensión y Loni se sintió inmensamente agradecida.
_ Sin duda. Él produce esto.
De pronto Loni se dio cuenta de que toda la repulsa que sentía por Absimiliard era exactamente lo opuesto a lo que sentía cuando miraba a Lucian. Eran tan opuestos pero complementarios como la noche y el día, la luz y la oscuridad. No entendía por qué, pero era así como lo sentía... Marianne ya la guiaba del brazo para presentarle al siguente, pero Loni se desprendió de ella y regresó frente al hombre encapuchado.
_ ¿Quien eres?-inquirió- ¿Por qué me recuerdas a él y eres al mismo tiempo tan distinto?
Lucian pareció sorprendido un momento pero al fin respondió.
_ Porque nos abrazó el mismo sire.- fue su sencilla respuesta.
Volvió a sentir vértigo y se sintió terriblemente joven e inexperta... Tan antiguo como Absimiliard, como Malakai, como Tzimisce y Malkav... Aprovechando su sorpresa, Marianne la llevó hasta la siguiente persona, una mujer.
_ Judith.- vestía con hábitos similares a los de las mujeres judías que vivían en la Crida de Girona, cuando vivió con Isaac, y supo en aquel preciso momento que aquella mujer era la Judith de las Sagradas Escrituras.
_ Un placer conocer a la hija de Marianne.- dijo.
Se saludaron con una leve inclinación de cabeza y pasaron al siguiente.
_ Este es Cayo.- Se trataba de unjoven fuerte con algunas cicatrices visibles en su cuello y rostro, y tal vez más ocultas en el resto del cuerpo.
Y llegaron por fin a la última mujer, de largos cabellos oscuros, que aparentaba tener el doble de edad que ella misma o Malakai.
_ Y esta es María Magdalena.
Las rodillas le flojearon tan pronto como comprendió que era ella realmente. Sintió entonces el impulso, olvidado tanto tiempo atrás, de arrojarse a sus pies como la gran matriarca de su estirpe, de los Cátaros. Los Sacerdotes le habían enseñado que Jesucristo y María Magdalena habían tenido hijos, y que ellos eran los descendientes de aquellos hijos... Los ministros del Dios extranjero decían que aquello era herejía pero ahora podía saber cuanto de cierto había en las palabras de los Puros... Sin embargo, no era el momento...
Hizo una leve reverencia.
_ Disculpadme. Lamento ser tan poco locuaz, pero todo esto es tan extraño...
Todos asintieron.
_ ¿Donde está Ella?- preguntó entonces Marianne.
_ Está en la parte norte, con Mekhet- respondió Lucian.
Loni se sobresaltó al oir aquel nombre, que era el de Tzimisce, sire de Arístides y antediluviano del Clan, pero de pronto sintió en su mente una negación y supo que venía de Lucian.
_ Noto en tu hija parte de su esencia- dijo entonces Malakai- Es como tú ¿Verdad, Marianne?
_ Sí.- respondió la mujer.
_ Entonces, si prueba su sangre...
_ Eso haría despertar esa parte de su alma, sí.- la interrumpió Marianne, que parecía inquieta con aquel tema.
Pedro se sentó junto al fuego.
_ ¿Qué va a suceder ahora?- Loni se sorprendió, puesto que ya casi se había olvidado de él.
Lucian retiró su capucha y removió las brasas.
_ Nada. Aún falta mucho para que llegue nuestro momento.
_ Pero intuyo- insistió Malakai- que si Loni despierta...
Marianne volvió a interrumpirla, esta vez con más brusquedad.
_ Eso lo decidirá ella.
Algo ocurría, algo más extraño y oculto que todo lo que había ocurrido hasta entonces ¿Cómo osaba su madre a mostrase tan brusca con alguien como Malakai?
_ ¿Qué he de decidir?- inquirió al fin, cansada de que hablaran de ella como si no estuviera delante.
Malakai le hizo un gesto para que se sentara a su lado, y cuando lo hizo, comenzó a hablar con aquella voz tan triste.
_ Hace mucho, hubo una guerra. La primera guerra. No fue entre los hombres, sino entre los elohim. Tú ya conoces a uno de ellos- Y Loni supo que se refería a Adonai- En aquella guerra, no hubo ni vencedores ni vencidos, solo malditos; Dios maldijo a muchos, y por último se maldijo a sí mismo por haber pecado de orgullo y se condenó a sí mismo a estar solo el resto de la eternidad, porque al fin y al cabo, fue su orgullo el que trajo la guerra a sus Hijos. Si él hubiese sido humilde, sus hijos nunca habrían sentido envidia. Nunca habrían necesitado envidiarle. Los elohim estaban desconcertados. Ellos eran puros, pero a su alrededor el mundo se desmoronaba. Bueno, su mundo se desmoronaba. Que Caín matara a Abel... aquello no lo entendieron, algunos trataron de ayudar a los hombres, querían aliviar su dolor, su sufrimiento, pues dura era la vida fuera del Edén para los descendientes de Adán. Dios les maldijo también: quería a sus hijos ignorantes para que no pudieran envidiarle, y envió a los Elohim que estaban con él en los Cielos para castigar a los que ayudaban al hombre, y aquella fue la primera guerra.- suspiró Malakai antes de proseguir, perdiendo su mirada en las brasas- No hubo derramamiento de sangre... Al principio, pues ambos bandos eran puros. Luzbel luchó contra Miguel, pero ni el uno ni el otro llegaron a chocar sus espadas. Se miraron y Luzbel comprendió que no podía ganar y aceptó su derrota.
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Loni comenzó a comprender. ¿Estaba diciendo que ella era hija de Lucifer y de la Madre de Todos los Vampiros?
_ Sí.- respondió Malakai como si leyera sus pensamientos- una parte de ti contiene una fracción de una de esas almas. El genio creativo suele indicar a un portador, pues Luzbel era un angel de la creación y sus hijos conservaban esa chispa divina original. Ella busca a los fragmentos que fueron sus hijos pero cada fragmento, ha resultado ser un fuego con vida propia. No podemos resucitar a sus hijos, pero es deseo de ella que alimentemos esas chispas que fueron paridas por su vientre, para que ardan con su propia luz.
_ Y por eso, te he traído, hija mía.- dijo entonces Marianne.
Loni asintió y se llevó una mano al pecho. Ahora comprendía...
_ El Don...
_ Hay cosas que el mundo no puede oir, por eso no podía explicartelo. ¿Lo entiendes ahora?
_ Lo entiendo.
Malakai volvió a hablar entonces.
_ Hay algo que debes saber.- Loni volvió a sentir vértigo ¿Todavía mas sorpresas?
_ No solo ella busca a sus hijos, también su padre. Si despiertas esa parte de tí, él te podría encontrar, y el Príncipe del Infierno ya no es el ángel del señor que fue antaño. Mientras estés cerca de Ella no tienes qué temer, pero si tomas este camino y te alejas de Ella alguna vez, estarás sola si Él te encuentra.
_ ¿Deberé entonces quedarme aquí por el resto demis días?
Marianne sonrió.
_ No, claro que no. Pero toda luz produce oscuridad, brilla demasiado y todos te verán. Y las sombras que produzca tu luz serán más grandes y más peligrosas.
Se volvió entonces Malakai hacia los árboles.
_ Ah, ya está aquí.
Vestida con una humilde túnica de lino viejo sin teñir, una figura surgió de entre los árboles. Los largos cabellos de azabache caían por su espalda, y sus ojos de ámbar relucían con la luz de la luna dotando a su piel pálida de un manto de irrealidad. Caminaba descalza y liviana sobre la hierba fresca, y se detuvo ante Loni con una mezcla de curiosidad y reconocimiento. A su lado, Marianne se inclinó en señal de respeto.
_ Mi señora...
Una breve sonrisa apareció en el rostro de Lilith.
_ Se parece a tí, Marianne. ¿Cómo te llamas, pequeña?
Loni titubeó un instante, sin saber como dirigirse a aquella criatura, la mujer más antigua del mundo, que no nació de vientre alguno...
_ Mi nombre es Loni.- dijo al fin.
_ Bienvenida, Loni.- dijo entonces la mujer. Su voz era tan vieja como el tiempo, y hermosa como un canto grave y exótico- Quédate tanto como desees. En mi casa nunca te faltará de nada.
Reaccionó por fin Loni y se inclinó en una profunda reverencia.
_ Te lo agradezco.
_ Le he contado.- dijo Malakai a su espalda.
_ Lo sé, lo he visto en sus ojos.- respondió Lilith- pero duda, es natural.
Y Loni pensó que no dudaba: recuperar parte de su esencia divina quería decir que tendría más poder para devolverle a Adonai la suya... Estaba ansiosa...
_ Me pregunto quién de ellos hay en tí.- dijo entonces Lilith, y le pareció ver melancolía en sus ojos. Tendió entonces la mano hacia ella para que la tomara si quería y Loni no titubeó un instante: cerró sus dedos de alabastro entorno a la mano que se le ofrecía, y los ojos de Lilith brillaron.
_ Inanna...- dijo entonces, y Loni escuchó aquel nombre y supo que era el suyo, como si alguien la estuviera llamando desde algún lugar muy lejano en el tiempo.- Mi hija mayor. Orgullosa. Poderosa. Enamoraba a todo mortal que la miraba, y suyas fueron... -se interrumpió- Pero todo eso fue hace mucho. Loni ¿deseas que despierte lo que queda de mi hija en tu alma? Eso es algo que te cambiará para siempre.
Loni asintió, entonces Lilith se rasgó suavemente la mejilla con la uña, y una gota de sangre apareció en la piel tersa, resumando lentamente. Despacio y con suavidad, Loni se acercó a ella y besó su mejilla herida, recogiendo con la lengua aquella gota de sangre de la primera mujer que caminó sobre la tierra, el ser más antiguo que había pisado el mundo...
Como la más dulce ambrosía, la gota se mezcló con sus sentidos; como el fuego más ardiente, sintió el calor abrasarle las ventas en un éxtasis arrebatador. Sus ojos vieron entonces cosas que habían sido, vió a Isaac, vió a Talbo, y vio a Adonai. Y entonces... Le vio a él. A Absimiliard. Y entiendió por qué le repulsaba tanto: porque él dio muerte a Inanna cuando Caín y los suyos atacaron a los hijos de Lilith y Luzbel. Pero ya no había miedo en su alma, solo la certeza de que aquella parte de sí misma había regresado, y entonces se dio cuenta...
Ya conocía a Adonai.
De pronto, todo estaba claro, todo encajaba, todo tenía sentido. Le había conocido siempre y recordarlo fue una inmensa sensación de alivio. Sin embargo, cuando abrió los ojos, ya no recordaba por qué, como el sueño que se olvida al despertar, que no se puede recuperar, que se percibe de reojo pero que desaparece al mirarlo directamente... Pero estaba ahí. Ahora lo sabía.
Sin embargo, toda la certeza que había sido, se fragmenta cuando regresó a sí misma. Su alma había sido rota y sólo había tenido la ilusión de esa certeza.
Arrodillada sobre la hierba del Jardín de Ba'hara, entendió al fin qué había perdido en su alma al romperse esta, y entendió que jamás podría reunir los pedazos, del modo que una vezun cristal se rompe, sus pedazos pàra siempre serían pedazos.
Lo mismo sucedía con el alma rota.
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